Triunfo de Zamora desplazaría del escenario político a Quirino y Malova

El proyecto de Mario Zamora Gastélum por el Senado de la República metió en un brete a los grupos o corrientes políticas que se mueven al interior o satelizan alrededor del PRI-Sinaloa. El riesgo para ellos es que podrían ser pulverizados políticamente

No es Zamora una propuesta del gobernador Quirino Ordaz Coppel; no es de su equipo, pero no lo vetó. El ex titular de la Financiera de Desarrollo Rural es del grupo selecto de José Antonio Meade Kuribreña, alfil presidencial priista de Enrique Peña Nieto-Carlos Salinas de Gortari.

El padre de Mario Zamora, del mismo nombre pero de apellido Zamora Malcampo, trabajó para el gobierno de Juan S. Millán, en la Dirección de Inspección y Reglamentos (dirección de Alcoholes).

Durante el régimen de Jesús Aguilar Padilla el aspirante a Senador de la República ocupó una curul local que, al cierre de su periodo, chocó con una pieza clave de quien fuera mandatario estatal: Francisco Javier Luna Beltrán, presidente de la Junta de Coordinación Política y dirigente de la bancada priista en el Congreso.

En el 2010 intentó convertirse en presidente municipal de Ahome. Perdió frente al panista Zenén Xóchihua Enciso.

Desde aquella derrota, Mario Zamora trabajó, siempre al lado de Meade Kuribreña, en las administraciones federales del PAN y del PRI. Es pues su candidatura una propuesta directa del candidato presidencial del PRI, sin militancia priista.

Su designación y virtual triunfo -para algunos analistas muy remoto- es considerado un peligro para la permanencia del Grupo Culiacán, el malovismo y el gerardismo, la corriente de mazatlecos que gobiernan desde el Tercer Piso, el sector femenil del PRI y la existencia del Chiloro Power.

Si  Mario Zamora logra alzarse con la victoria, acompañado de la derrota de José Antonio Meade, en el norte, el Grupo Malova y el Grupo Trébol entrarían en franco desplome. Con ambos Zamora mantiene diferencias y ha chocado políticamente.

En el centro y sur -Culiacán y Mazatlán- le robaría espacios de operatividad a los ya no tan poderosos  grupos del PRI. En México, sin presidente priista, el Grupo Chilorio Power tendría que refugiarse en el Estado de México, y dejar los espacios abiertos a Mario Zamora para que operara los “asuntos de Sinaloa” en la Ciudad de México.

Una derrota de Meade convertiría a Mario Zamora en una figura mega-importante en las relaciones del Meade-Peña Nieto-Salinas con quien resulte electo presidente de México, sea Ricardo Anaya o Andrés Manuel López Obrador.

Si gana José Antonio Meade la presidencial y Mario Zamora Gástelum la Senaduría el escenario político en Sinaloa registraría un brusco viraje que podría impactar en la propia figura y la toma de decisiones de gran calado del gobierno de Quirino Ordaz Coppel.

El riesgo es que Mario Zamora con todo el Poder presidencial se convierta en gobernador de facto, por encima del propio gobernador de Sinaloa.

Mario Zamora tendría mano para designar delegados y directores federales en Sinaloa y para operar el manejo de recursos, vía estas dependencias, y constituir simultáneamente un estructura política por encima de la del gobierno estatal.

En efecto, los grupos políticos estatales están metidos en un verdadero brete. Si ayudan a Mario Zamora a ganar podrían estar cavando su propia tumba política. Podrían pasar, de operadores del tablero, a simples peones del ajedrez político.

La pregunta interesante es ¿Cómo piensa ganar las elecciones? ¿Lo dejarán y ayudarán ganar los grupos del PRI a sabiendas de que representa para ellos su propia derrota?

Mario Zamora carga con los lastres de la administración de Enrique Pela Nieto y los negativos del nulo combate a la corrupción e impunidad de Sinaloa. Representa las siglas del PRI y al grupo que colapsó económicamente a la nación.

El propio Daniel Coats, director nacional de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, acaba de vaticinar que la corrupción, la inseguridad e inestabilidad económica que azotan a México provocarían la derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones de julio próximo.

El pronóstico lo realizó en una audiencia del Comité Selecto de Inteligencia de la Cámara de Senadores del Congreso federal estadunidense, cuyo tema central fue las amenazas mundiales a la seguridad nacional de su país.

Ahí, Coats entregó por escrito un testimonio en el que analiza brevemente las elecciones presidenciales que se realizarán en México y Colombia, con pronósticos negativos para los partidos gobernantes.

“Un asunto clave en el ambiente político para este 2018 en América Latina será la frustración popular por el bajo crecimiento económico, los escándalos de corrupción y el espectro de la endémica actividad criminal en algunos países”, indica.

“Elecciones presidenciales, incluidas las de Colombia y México, se llevarán a cabo en momentos en que los partidos políticos e instituciones gobernantes registran récords bajos de apoyo, lo cual podría fortalecer el atractivo de candidatos de oposición”, enfatiza.

Las predicciones son catastróficas. En Sinaloa lo peor para Mario Zamora es que la sociedad lo ubique como un “símbolo de la corrupción” del gobierno de Enrique Peña Nieto y como “contenedor” de la inconformidad ciudadana contra el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade.

Eso sería  dramático en un escenario que, aun sin empezar las campañas formales, le es adverso. Sería ruinoso en un campo de batalla en los que para Mario los amigos deberían de ser de mentiras y los enemigos en casa de verdad.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.