Piden a Villa Rivera rescate de la UAIS

Derroche en altos sueldos y nulos apoyos a investigación; se desconoce destino de fondos CONACyT

Denuncias surgidas del interior de la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa (UAIS) para Proyecto 3, voces que rompen el silencio, revelan que la rectora María Guadalupe Ibarra Ceceña miente al manifestar que conduce una administración de eficiente austeridad. En la práctica incurre en gastos excesivos por pago de altos sueldos y prebendas a sus más cercanos colaboradores, mientras siguen abandonadas todas las actividades de superación académica, de innovación y desarrollo que permitan una formación de excelencia a los alumnos indígenas.

Los inconformes reclaman la intervención del secretario de Educación Pública y Cultura, doctor José Enrique Villa Rivera, para revisar a fondo, a través de la Junta Ejecutiva de la UAIS, los programas de esta institución académica, sujeta a un saqueo financiero en beneficio de los grupos de funcionarios privilegiados que comenzó con la gestión de Guadalupe Camargo Orduño, en el sexenio de Mario López Valdez.

En información enviada a este semanario afirman textualmente:

“Es una costumbre ya, que quienes encabezan la Coordinación General de Investigación y Posgrado, en lugar de potencializar los aspectos de ciencia, desarrollo tecnológico e innovación en la universidad (actualmente es baja la generación de conocimientos y nula la trasformación de los mismos), solo parece que velan por sus propios intereses y arriman agua a su propio molino, así como en el pasado reciente el doctor Gustavo Enrique Rojo Martínez, ex coordinador, atrajo una serie de proyectos, sobre todo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), para beneficio propio, y es hora que la actual rectora no da cuenta de los millones de pesos que entraron a la universidad por este rubro y que no corresponde a los resultados obtenidos, que en algunos casos son nulos.

“En esa ocasión, el doctor Ernesto Guerra García, quien por su trabajo tiene o cuenta con alguna de las líneas enmarcadas en las oferta posdoctoral, trata de aparentar que la universidad está en condiciones de ofrecer este tipo de proyectos; que lo normal es que cuenten como ya se mencionó, con investigadores reconocidos por su alta productividad en cada uno de las líneas propuestas y que básicamente ofrecen becas por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología o de otra fuente de financiamiento, la cual no viene especificada en la convocatoria, porque lo omiten, conscientes de que la Universidad no cumple con tales requisitos”.

EDUCACIÓN “PATITO” EN LA UAIS

Aseguran los denunciantes que la burocracia voraz que dirige la institución oculta el bajo nivel académico y escasa preparación de sus docentes. Esto se refleja en la calidad del posgrado, que carece de espacios para ensanchar los campos de investigación.

Revelan en concreto que “la UAIS cuenta actualmente con maestrías y doctorados patitos y carece de departamentos o institutos de investigación en donde estén concentrados profesores investigadores con un alto nivel académico, esto es, con alta productividad de excelencia. No los hay. Bajo estas circunstancias a nadie se le ocurre promover posdoctorados que solo engañan a las comunidades indígenas”.

La realidad de la institución, que surgió en el gobierno de Juan Sigfrido Millán Lizárraga como alternativa para los núcleos indígenas de todo el país carentes de opciones universitarias, entró en la esfera de la corrupción depredadora y estancó sus posibilidades de ser plataforma de superación para los jóvenes de los distintos pueblos autóctonos de México.

A pesar de que la rectora dijo a fines del año pasado que existían probadas responsabilidades contra ex funcionarios de la casa de estudios, ninguna acción se ha emprendido para proceder contra los implicados en desvíos que, por lo menos ascienden a 130 millones de pesos, pero que pueden llegar a 300 millones de pesos, según ha reconocido públicamente la rectora María Guadalupe Ibarra Ceceña.

SUELDOS Y LUJOS SANGRAN A LA UNIVERSIDAD INDÍGENA

La edición 218 de Proyecto 3 incluyó una denuncia por la pésima gestión de Ibarra Ceceña. La nota informativa enviada por personal de la UAIS confirmó lo expresado en estas páginas.

“Es cierto”, indica el comunicado que obra en nuestras manos. El “asesor” de la rectora, Pedro Solano Rojas, reclutado por ella en Ciudad de México, cobra un sueldo de 48 mil pesos “limpios”, más hospedaje, alimentación, viáticos, vehículo oficial y combustible. Y el caso de ese asesor, conocido dentro de la universidad como “El Chilango”, no es el púnico, porque existen otros colaboradores cuyas actividades no están relacionadas con las actividades institucionales, en trato exclusivo con la rectora.

“El Chilango” figura como “capataz” de Guadalupe Ibarra, con trato despótico hacia el personal de todos los niveles, con riesgo de provocar un conflicto interno por el nivel de crispación de ánimos provocado por el abusivo “asesor”. A pesar de la supuesta política de austeridad que pregona la rectora dentro y fuera del recinto universitario, el derroche se realiza en conceptos personales de la élite, sobre todo de la funcionaria.

Así confirmaron también la información nuestra de que Ibarra Ceceña viajó a Canadá con cargo a la UAIS, sin ningún fin académico y sólo para descansar de sus arduas tareas cotidianas.

EL CHILANGO CONSUME EN UNA SEMANA LO QUE UN INVESTIGADOR EN UN AÑO

El abuso ocurre, afirman los denunciantes, “en contraste con el apoyo que requieren los estudiantes indígenas para subsistir en los lugares donde se concentran las unidades de esta universidad, con inversión en educación y carencia de recursos para aspectos de investigación y vinculación de parte de los maestros”, a quienes se les asigna “por economía” la suma irrisoria de 7 mil pesos al año para ese tipo de trabajos especializados que prestigian a las instituciones de educación superior. Esa suma la consume “El Chilango” en menos de una semana, indica la queja que piden llegue al escritorio del doctor Villa Rivera.

“El secretario”, afirmaron, “ha conocido en su trayectoria en el Politécnico, el CONACyT y el Instituto Mexicano del Petróleo, la importancia de avanzar en los posgrados y la investigación para elevar la calidad de la educación con un cuerpo académico mejor capacitado”.

Esos antecedentes pueden replantear los programas de la universidad indígena a fin de rescatarla de la camarilla de saqueadores que viven de ella.