Mario Zamora, el flautista de Hamelín

No podía quedarse atrás el priista Mario Zamora Gastélum en su mensaje, en el arranque de su precampaña por la Senaduría, al anunciar que una de sus prioridades sería el combate de la corrupción, tema muy manoseado, pero que es tomada como bandera electoral por todos los candidatos, incluso los del corrupto PRI, como estrategia para atraer el voto ciudadano.

“Desde el Senado vamos a señalar a todos los políticos ratas”, sentenció ante cientos de integrantes de la estructura priista de Ahome, refiriéndose tal vez, por venganza, a los escándalos de la corrupción malovista, por lo cual se ventilan procesos administrativos y judiciales contra ex funcionarios estatales.

El compromiso que vamos a hacer, Rosa Elena y yo, es que de aquí en adelante, y todo aquel que detecte a un político rata, y que tenga los elementos para poder señalar, va a tener la voz de la tribuna más alta de México, el Senado de la República, porque esa voz va a ser nuestra, porque un político rata le está quitando la posibilidad de una buena escuela a sus hijos, de un crédito más barato para sacar adelante su negocio, de contar con mejores médicos y medicamentos. Los políticos ratas nos han venido quitando los anhelos, los sueños y la potencia del país que podemos ser.

Pero Zamora se quedó corto. Como el buen juez, debe empezar por su casa y señalar a los ratas y corruptos que se cobijan en su partido y que son parte del sistema de gobierno, encabezado por Enrique Peña Nieto, cuyo rechazo ciudadano es el más alto en los últimos 20 años y que es el principal y más pesado lastre que carga el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade.

Ratas y corruptos lo cobijaron en su registro de aspirante a candidato al Senado en un  desangelado evento celebrado en el Auditorio Benito Juárez del PRI estatal, donde un roedor tuvo la ocurrencia de asegurar que “el priismo tiene memoria”

Con tal nivel de desprestigio del Presidente Enrique Peña Nieto y de su partido es lógico que el candidato Meade se mantenga en el tercer sitio, lo que es difícil pero no imposible superar. Lo positivo sería si Zamora quiere predicar con el ejemplo a señalar a funcionarios del gabinete federal que “engordaron su cochinito” con recursos del pueblo para invertirlos en las campañas políticas del 2018

Obviamente que a estas alturas el Presidente Peña debe estar operando estrategias para revertir las desventajas, en cumplimiento a su afirmación de que si algo sabe hacer es ganar elecciones.

Mario Zamora trata de protagonizar una nueva versión priista de El flautista de Hamelín o del ‘’Flautista Mágico’’ para acabar con todas las ratas que pululan en la política, pero sin aclarar si va a ser parejo, es decir si va a aplicar el dicho de o todos coludos o todos rabones.

La realidad no aclaró que tipo de flauta usará. Si será una tocada por la maldición del PRI que ha sumido en la desgracia al pueblo de México.

El mochitense mejor posesionado en el afecto de Meade Kuribreña debe demostrar que  no fue solo una frase demagógica o un discurso hueco su compromiso de combatir a quienes amparados en un cargo público desvían recursos, empezando por señalar a los corruptos que forman legiones en su partido.

El precandidato priista debe reflexionar y tomar en cuenta que su cercanía con el candidato presidencial no le garantiza su triunfo, sino que tiene que trabajar mucho para ganarse la confianza y el apoyo del electorado, lo que no es fácil en una sociedad harta ya de tanta corrupción e impunidad.

El vástago de Mario Zamora Malcampo, ex dirigente municipal del PRI, exDiputado local y ex funcionario estatal, fue prácticamente vetado políticamente por el gobierno anterior,  cerrándosele el paso hacia una diputación federal, no obstante ser apadrinado por el ahora candidato presidencial.

Va por las ratas, se dijo entre sus reducidos seguidores, y todos voltearon a ver a una pléyade de políticos del PRI que se han enriquecido en la función pública. En su versión tricolor de El flautista de Hamelín o el “Flautista Mágico”, Mario Zamora podría dejar vacías las oficinas del PRI en todos los niveles, sótanos y azoteas.

El flautista de Hamelín  es una fábula o leyenda alemana, documentada por los Hermanos Grimm (cuyo título original alemán es Der Rattenfänger von Hameln, que se traduciría como El cazador de ratas de Hamelín, publicado en el volumen Deutsche Sagen en 1816), que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelín (Hameln en alemán), Alemania, el 26 de junio de 1284.

En 1284 la ciudad de Hamelín estaba infestada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al sonido de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.

Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonaría el pueblo para volver poco después, el 26 de junio (Festividad de San Juan y San Pablo), en busca de venganza.

Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió a tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños, ciento treinta niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver. Según algunas versiones, algunos de los niños se quedan atrás, un niño cojo que no los pudo seguir por no poder caminar bien, uno sordo, que sólo los siguió por curiosidad, y otro ciego, que no podía ver hacia donde los llevaban y se perdió, y estos les informan a los aldeanos.

En otras versiones, el flautista retorna a los niños una vez que los aldeanos le pagan lo que le prometieron, o en ocasiones hasta más. Y se dice que en la versión original, los niños fueron tirados y ahogados al río Weser .Y que la cueva eterna podría significar el infierno.

¿Qué tipo de cobro quiere aplicar Mario Zamora por tocar su flauta? Por si acaso se atreve a realizar tal faena, procesiones de priistas de Sinaloa ya compran tapones para los oídos. Los protagonistas del “gasolinazo” y los responsables de los aumentos al gas, el agua, la energía eléctrica y los impuestos han de estar revolcándose de la risa por la “puntada” de Mario ¿O no es así?