Universidad y la mercantilización educativa

La consigna de Manuel Clouthier Carrillo, dueño del periódico Noroeste, es atacar por atacar. Ejercer un periodismo de infundios. De inventos. Así, el frustrado seminarista Joel Díaz Fonseca se desgarró las vestiduras porque la UAS atraviesa cíclicamente problemas para el pago de sus quincenas y el aguinaldo, y creó un escenario para atacar a la Universidad, al fin y al cabo esa es la consigna.

Aunque reconoce que “si la Universidad vive esos momentos de apremio cíclicos y recurrentes, es porque los dos gobiernos, el federal y el estatal, han venido incumpliendo su compromiso con ella y con la educación”, pretende vender la idea de que la UAS hay cotos de poderes fácticos, porque, está claro, escapa, por su propia autonomía y régimen de gobierno, a los controles del PRI y del gobierno del Estado y no ha podido ser “penetrada” políticamente por Manuel Clouthier Carrillo.

Sostiene que, periódicamente, sobre todo en el mes de diciembre, la Universidad “se ve contra las cuerdas y tiene que lanzar el grito de auxilio…esperando que los gobiernos vengan en su auxilio”, lo cual, a nuestro juicio, es una mecánica normal, porque el compromiso supremo del Gobierno es apoyar la Educación y la Universidad Pública, y porque además, por la propia esencia de UAS, nadie quiere, no puede ni debe, descargar el costo de la educación ni preparatoria ni superior en los bolsillos de los padres de familia.

Anormal y criticable sería que la Universidad por falta de recursos echara a la borda su estatus de universidad de y para el pueblo y pusiera en marcha un programa de comercialización de la educación para allegarse de recursos para pagar salarios y aguinaldos.

Planteó Joel Díaz Fonseca:

“En los próximos meses los gobiernos federal y estatal ya no solo tendrán que subsidiar a la UAS, sino también a la Universidad de Occidente, institución que está en vías de obtener su autonomía, según un anuncio reciente del Gobernador Quirino Ordaz Coppel” ¿Y? Nada malo hay en ello, ahí estudian y trabajan cientos de sinaloenses con derecho a salvo, pero las críticas de Díaz Fonseca, al igual que las de Norzagaray, se enderezan contra la UAS, pasando por alto el rango de apéndices del PRI de la UdeO, el Conalep, la UAIS y el Cobaes.

 

La tibieza de Rocha Moya

Por el estilo, en la dinámica de buscar quien ataque a la UAS, para replicar y replicar esos ataques, anda todavía, a motu proprio y por consigna de Manuel Clouthier, Ernesto Hernández Norzagaray, también de Noroeste. Los busca enojado, porque dos de sus “puntas de lanza” se escapan de su control.

En su artículo la “Tibieza de Rocha Moya”, Norzagaray define su estado mental de enojo, de cólera, porque el ex Rector y aspirante a candidato al Senado por Morena, Rubén Rocha Moya, no se le va a la yugular ni a la UAS ni a Cuén.

Norzagaray dice que Rocha Moya “da la impresión que se ha vuelto un hombre tibio con el paso de los años, parece que el sentido de oportunidad no lo sacude para convertirlo en ganancias, sus reflejos políticos ya no son los mismos de hace 19 años, cuando fue candidato a gobernador por segunda vez”

¿Por qué esa opinión de Norzagaray ahora de Rubén Rocha a quien ha dibujado en otros artículos como un político de la izquierda posmodernista? La razón estriba en que se le tambalea a Noroeste y Clouthier el plan de usar políticamente al ex Rector contra los actores de la Universidad Autónoma de Sinaloa y el Partido Sinaloense.

Norzagaray también se elevó en “asesor externo”, sin ser llamado, de Rubén Rocha, y le recomienda que “debe plantear la agenda del cambio en el estado”, pero claro, en lo que a Manuel Clouthier, al PRI y los críticos por sistema les conviene: la Universidad

Necesitado de noticias o declaraciones de que “colgarse” para seguir destilando difamaciones contra la UAS, Norzagaray particulariza: “tengo dudas sobradas que Rocha Moya salga a reivindicar con el vigor de los ochenta una Universidad diferente, vamos, como presume que la dejó”, incitándolo al ataque, como si los tiempos no hubieran pasado, como si la historia de la UAS se hubiera detenido en los años ochenta.

En su accidentado artículo, Ernesto Hernández Norzagaray revela que anda metido hasta en tope en la “grilla” contra la UAS, y dice que es prioritario “ir por una franja importante del electorado, el voto de los universitarios de dentro y fuera de la Universidad” y  sostiene que la penetración o conspiración contra la institución se dará en las “computadoras universitarias (…) al servicio de la información política como también los celulares, tablets, etc.”

O lo que es lo mismo, Hernández Norzagaray revela una “guerra sucia”, por la red, digitalizada, contra la UAS, que se dará en este proceso electoral, de la cual él conocería sus entrañas.

Norzagaray destila su enojo porque el Rector Juan Eulogio Guerra Liera defiende la Autonomía Universitaria y privilegia la educación y la academia en las aulas. También critica al ex Rector Audómar Ahumada Quintero porque no ataca a la UAS y recorre la dirección de un proyecto político contrario al de Manuel Clouthier Carrillo, Margarita Zavala y al del PRI.

Luego se define políticamente: “Veo a lo lejos a un PRI dolido con la opción electoral adoptada por Cuén y es de esperar reacciones para debilitar la alianza PAN-PAS, y en ese vértice no hay que dejar de ver a Manuel Clouthier, que se meterá a la pelea y sabe dónde puede quitar votos al PAN y ganar los sectores críticos del cuenismo”.

Lo dicho: el periodismo de Noroeste es nada más para intentar allanarle el camino a Manuel Clouthier Carrillo que aspira ser candidato “independiente” al Senado de la Republica.

Pero en el proceso electoral Noroeste se blinda y se eleva en Dueño de la Verdad y propietario de la Libertad de Expresión. Sus articulistas se dicen ofendidos cuando alguien piensa diferente a ellos y cuando otros emiten opiniones contrarias y los coloca en el escaparate de la crítica de la sociedad.

En realidad, denunciar un pésimo artículo no es ir contra un punto de vista que puede ser legítimo ni atacar la libertad de expresión. Tampoco denunciar si el autor de dicho comentario está ligado o no a algún proyecto político, tergiversando o manipulando la información.

Cuando se inventan datos, se falsean declaraciones, se usan fuentes no contrastadas, se elaboran “historias” carentes de bases documentales, se calumnia, se traduce mal lo dicho por otros, se busca quien ataque a otro, y una larga lista de manipulaciones, se raya en el “periodismo basura”.

Este tipo de “periodismo” sí atenta contra la libertad de expresión y el derecho a la información de la sociedad.