Obreros repudian al PRI

Cuotas sindicales para enriquecer a “líderes

El voto de los obreros no es seguro para el Partido Revolucionario Institucional porque los líderes venales y dirigentes charros transformaron la cara de la Federación de  Trabajadores de Sinaloa-FTS- y la convirtieron en un parapeto sindical y político que abandonó los intereses  de los asalariados que  navegan entre sueldos bajos y contratos que favorecen a la clase patronal.

El antifaz de la Confederación de Trabajadores de México  ha debilitado los fundamentos sobre los que descansan la FTS lo que ha  permitido que en el escenario electoral que se abre hacia el primero de julio del año en curso el Partido Revolucionario Institucional mantenga la regla de quitarle a la organización obrera cuotas y posiciones políticas.

Entre los restos mortales de la Federación de Trabajadores de Sinaloa  esta la mano huesuda  de Gonzalo Figueroa, quien asumió la dirigencia de la organización obrera en diciembre del año 2016 en sustitución de David Quintero León, que dejó el control cetemista luego de más de  450 mil personas perdieron su empleo durante  el sexenio de Mario López Valdez como gobernador del estado de Sinaloa.

Entre las víctimas de la crisis económica causada por el uso y abuso del presupuesto gubernamental para alimentar empresas de cabotaje creados por políticos  que operaron durante el gobierno pasado se encuentran más de 70 mil obreros que fueron despedidos sin que sus dirigentes metieran las manos y a la fecha no han encontrado acomodo en el mapa laboral sinaloense.

Contra la lógica política Gonzalo Figueroa no ha servido para frenar los despidos injustificados y durante el año 2017 mojó su pólvora al rechazar entrar en defensa de los más de 20 mil trabajadores de los ingenios azucareros de Sinaloa que mediante fraudulentos procesos de quiebra  fueron echados a la calle y todavía no reciben una liquidación justa.

Esos obreros son los que están a la espera de pasar la factura al Partido Revolucionario Institucional ya que el instituto político tampoco ha vertebrado una defensa de los trabajadores cetemistas que ambulan en busca de trabajo por el atlas estatal.

La cadena de eventos que oprimen a los obreros retrata un escenario en el que el PRI ya no considera insumos necesarios a la base obrera cuyo único uso es aplicable durante las temporadas electoreras.

Con Gonzalo Figueroa las posiciones políticas que se jugarán el primero de julio de este año no entraran en la órbita de la CTM y en el reparto de candidaturas no se han ofrecido migajas al obrerismo.

Debido a la crisis, al hambre y a los abusos laborales que enfrentan los trabajadores el voto del obrerismo no está amarrado para el PRI y Gonzalo Figueroa carece de la talla política para persuadir el voto a favor del Revolucionario Institucional.

De acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo en el año 2017 se perdieron en Sinaloa 13 mil 200 empleos y en la ecuación de la problemática emergió el vicio de las empresas y maquiladoras  de contratar y despedir a los trabajadores para que no crearan antigüedad laboral y de esa manera crear la fantasía de que las cosas mejoraron.

El Instituto Mexicano del Seguro Social es usado para introducir trampas a las estadísticas de empleos ya que al realizar los cortes de caja anuales solo informan de las altas al IMSS pero esconden la realidad del comportamiento del empleo.

Esto es en lo relacionado a las empresas de iniciativa privada ya que en la misma dependencia espetaron que en las maquiladoras los despidos de obreros se colocaron por el orden de los 16 mil 700 y la agroindustria redujo su mano de obra temporal en más de 450 mil jornaleros y empleados de campo y oficina.

En el caso de los jornaleros que pagan cuota a la CTM son más de 35 mil los que están bajo contrato en la entidad pero en el terreno de los hechos no están representados en las 59 empresas agrícolas reconocidas en la entidad con acercamientos con la organización obrera.

Tampoco están protegidos los derechos de más de 600 mil jornaleros que no están afiliados a la CTM pero tienen el atenuante de que no se les quitan cuotas para nutrir los bolsillos de los líderes venales del sindicalismo sinaloense.

A pesar de la riqueza agrícola, ganadera, pesquera y forestal Sinaloa ostenta el peor salario mínimo para los trabajadores del campo y empleados del comercio, industria y empresas, que en promedio devengan 100 pesos por jornada.

Los despidos de personas que iniciaron laborando el sexenio siguen su cabalgata  y en la actualidad el salario mínimo se estandarizó en 32 centavos de dólar por hora, lo que colocó a  México entre los peores posicionados dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE-.

En el concierto nacional los estados de Baja California, Jalisco, Querétaro, Chihuahua y Sonora redibujaron su política salarial, y de la mano de la iniciativa privada cerraron filas y ahora los trabajadores perciben un ingreso de hasta 150 pesos por ocho horas de trabajo mientras que en Sinaloa la especulación con el hambre y la resistencia patronal ofrecen forzadamente 95 pesos por cada jornada.

El salario mínimo de Sinaloa es insuficiente para el sostenimiento de una familia de cuatro integrantes y los trabajadores tienen que soportar que se les rasure la nómina aplicando cuotas sindicales que no se justifican a la realidad ni se justifican mediante una defensa real de los derechos de los trabajadores.

La situación ha hecho estallar apagados malestares cuyo reflejo tendrá su apartado especial en las elecciones del primero de julio cuando la CTM no nada más vea extinguirse sus cuotas políticas si no también quedara en evidencia su falta de control sobre la masa laboral.

Gonzalo Figueroa es un dirigente sin talla ni musculo político.