No es Cuén ¡es el ego de los derrotados!

El insulto deshonra a quien lo infiere no a quien lo recibe.

-Diógenes de Sinope

Solamente un orate, un desubicado político, es incapaz de no darse cuenta de que no es Héctor Melesio Cuén Ojeda el que mueve el “malestar” de uno o dos panistas en activo y dos que tres “externos” o ex panistas, sino el estado de ánimo de la derrota anunciada de quienes son traicionados por su ego y vencidos por su propia soberbia.

De que se trata de un grupúsculo, nimio, atomizado, que quiere marcar la agenda política de los más, de los que multiplican miles. Que insisten en fijar la línea de conducción del PAN y de sus aliados y la política editorial de todos los medios de comunicación.

Podría ser cualquier otro el aspirante al Senado de la República por la alianza PAN-PRD-MC, pero para el caso es lo mismo ¡es el ego! de personajes  cuyas mentalidades del yo y del desorden se amalgamaron para parir una estrategia que anticipadamente se vaticina fallida porque está soportada en la agresión verbal y en la construcción de escenarios de gritos y difamaciones.

¿Lograrán los ególatras y los locos del desorden fijar la agenda política del PAN y partidos afines y la de los medios de comunicación en Sinaloa?

El jueves apareció el “panista libre”, Fernando Gómez Bórquez, intentando “reventar”, con insultos, la conferencia de prensa del arranque de la precampaña al Senado de la República de Héctor Melesio Cuén Ojeda. La planeación de la agresión fue meticulosa. Atrás y adelante de él se movió toda una parafernalia informativa encaminada a “desbarrancar” la rueda de prensa.

Era una conferencia, no un mitin ni debate. No se trataba de un encuentro con la ciudadanía para cruzar opiniones sobre temas de interés público, pero hasta ahí llego Fernando Gómez con un “costal de insultos” que vació y al no encontrar una respuesta agresiva, comenzó a temblar, histérico, al borde del llanto. Tenía que suceder lo que sucedió: fue obligado a salir del recinto del encuentro con los representantes de los medios de comunicación.

El periódico NOROESTE mitificó la agresión. Casi la aplaudió. Pero ¿Por qué apostarle a la política de la barbarie y el insulto? ¿Por qué?

Columnistas de prestigio y prestigiados no se dejaron “enganchar” por la estrategia de la agresión verbal y no le dieron importancia en sus análisis, porque, según dijeron, sería tanto como apostarle a la violencia electoral  y dar pauta a posibles agresiones futuras a candidatos y dirigentes de partidos políticos durante el ejercicio electoral.

Los caricaturistas “tradicionales” de otros medios, siempre en la línea opositora a Cuén,  sincronizaron sus acciones a las de NOROESTE, obedeciendo la línea de Clouthier. La consigna.

El perfil del joven de inmediato fue comparado con otro panista inconforme, que en solitario juega sus cartas contra las decisiones y alianzas del Partido Acción Nacional a nivel de dirigencias y cabezas de grupos sociales y políticamente reconocidos.

El muchacho fue identificado posteriormente como un “panista libre”, como él mismo se hace llamar, que se la juega en el proyecto de la “independiente” Margarita Zavala, para quien opera el “panista” Rafael Moran Ríos.

Bien. NOROESTE jugó el papel de caja de resonancia del escándalo-agresión protagonizado por Fernando Gómez, pretendiendo hacer creer que el atentado a Cuén era masivo, colectivo, no de un solo individuo en solitario.

Mitificó los insultos e invitó al joven a participar en los programas de sus redes digitales. Obvio: NOROESTE intenta marcar la agenda informativa. Y el propietario del diario, Manuel Clouthier, usando a dos aliados internos del PAN y con Rafael Morgan de su lado que le apuesta a la “independencia” de Margarita, quiere fijarle la ruta a seguir al PAN y a sus partidos aliados.

No se trata tanto pues de “desbarrancar” las aspiraciones de Héctor Melesio Cuén que no encaja en sus intereses traicioneros. Podría ser cualquier candidato, cualquiera persona, únicamente que Cuén es un caso especial, aparte de que les trae la señal de una derrota anunciada, les pega en su ego, en su soberbia.

El yoyo los traiciona. No hay mejor personas sobre el universo que ellos. Nadie más puede ser candidato o aspirar a un cargo público o electoral so pena de ser sometido al escarnio periodístico.

El PAN le ha dado todo al grupúsculo que quiere “tronar” con insultos la alianza PAN-PRD-MC, pero el ego, la soberbia los mueve, los empuja a la traición. Poseen un apetito inmoderado y desbordado que busca rebajar la dignidad ajena.

¿Lograrán estos personajes marcar la agenda política y periodística de Sinaloa? Nadie lo cree. Pero hacen su lucha. Huelen la derrota, sus fracasos y eso los enloquece…

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.