Lozano, priista de sangre

El regreso de Javier Lozano al PRI no es novedad; priista de sangre, fue subsecretario de Comunicaciones y de Gobernación y cercano colaborador de Francisco Labastida, único aspirante presidencial priista que ha mordido el polvo, en su campaña; luego anduvo como perro sin dueño.

Por eso cuando Felipe Calderón, su condiscípulo en la Libre de Derecho, le ofreció la Secretaría del Trabajo no dudó y hasta panista se dijo; Felipe lo proyectó luego al Senado, donde integró el frente calderonista, liderado por Ernesto Cordero, quien desde el inicio del sexenio se reveló contra el CEN del PAN. La indisciplina se acentuó cuando José Antonio Meade desde Hacienda, motivó a su gran amigo Cordero a fortificar el grupo.

No sólo Lozano, también Gil Zuarth y los demás alabaron a Meade cuando el dedo de Peña Nieto lo proyectó a la grande. Así que ya estaba ensartado, y bastó una llamada de Cordero a Meade para que lo reincorporara a su campaña como uno de sus voceros y vociferante golpeador.

Y todo porque Moreno Valle, que lo aceptó como su jefe de gabinete en Puebla, no lo hizo su sucesor panista a gobernador y prefirió a su esposa Martha Erika Alonso. Una vez que se dio la noticia, Lozano dio el cambiazo a su vieja camiseta. Es un gran “camaleón”.

A ver si no le pega lo “salado” a Meade, como dice el pueblo.

Eviel Pérez Magaña, gran operador del PRI en Oaxaca y dedo chiquito de Ulises Ruiz, el mapache non de Roberto Madrazo, que sucedió en el gobierno del estado a José Murat, lo hizo candidato a sucederlo, mas perdió ante Gabino Cué, expriista que llegó mediante la alianza PAN-PRD.

Se cree que Eviel es nuevo titular de Sedesol para manejar los programas sociales en favor de Meade, su exjefe y condiscípulo en el ITAM.

Por tercera vez López Obrador le sacó a los debates públicos a que lo emplazó Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz, para mostrarle ante la gente las pruebas del dinero que le sacó al corrupto exgobernador Javier Duarte para inflar a Cuitláhuac García Jiménez y  restarle votos a Yunes Linares, quien de todos modos ganó los comicios en 2015.

El Peje evitó que lo exhibieran como corrupto y prefirió el “aquí corrió, no aquí quedó”. Con un “amor y paz”, dijo que no acepta provocaciones.

Pero aprovechó su gira veracruzana para invitar a panistas a darle sus votos,  en esa entidad con el tercer padrón más grande del país.

Roberto Campa Cifrián ha barrido y regado en los rincones del gobierno: fue diputado local del DF y federal dos veces por el PRI (renuncio a éste y se declaró diputado independiente), titular de la Profeco, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública con Calderón, acaba de ser subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de Gobernación y pasó a secretario del Trabajo y Previsión Social.

Se equivocan quienes dicen que es lego en esa materia; baste recordar que trabajó,  fue discípulo predilecto de Elba Esther Gordillo, quien lo hizo candidato presidencial del Panal, partido del magisterio, en 2006. Le aprendió mañas y lo acusan de haberla traicionado.

Ahora lo favoreció ser exalumno de la Universidad Anáhuac, donde estudió Peña Nieto, y puede tener suerte transexenal, pues estudió Economía en el ITAM, como José Antonio Meade.

Andrés Manuel negó que apoye a Fausto Vallejo, exgobernador de Michoacán, a ser por quinta vez alcalde de Morelia,  dizque porque cuando fue gobernador su hijo Rodrigo era uno de sus enlaces con “La Tuta”, capo de la mafia Los Caballeros Templarios, que asolo el estado, con quien Rodrigo tenía reuniones y francacherlas.

Otro enlace era Jesús Reyna, secretario de gobierno, quien lo suplió una vez que Fausto fue a Houston a atender su salud. Reyna es concuño de “La Tuta”, fue enjuiciado y está preso.

El Peje mintió, pues Fausto será candidato de su coalición, a través uno de sus miembros, el Partido Encuentro Social.

“The Washington Post” publicó que Vladimir Putin apoya a Amlo, y diputados venezolanos exigieron investigar la denuncia de que el gobierno de Maduro lo financia, para dilapidar los escasos fondos de su país. Desde luego el Peje negó ambas cosas.

Hace días lo traicionó el subconsciente. Sin que nadie le preguntara, descartó un “rusiagate” en la elección mexicana. ¿Será porque éste lo favorece?

A su vez, la secretaria de Seguridad de EU, Kristien Nielsen advirtió ese peligro y hay datos de que Norcorea hace lo mismo. Recordemos que Alberto Anaya, socio de Amlo, presume ser amigo del gobierno de Kim Jong Un.

¿Meras coincidencias, o vale aquello de “cuando el río suena, agua lleva”?

Sorprendió que nombraran a Alberto Bazbaz nuevo director del Cisen, la agencia de inteligencia del gobierno federal, dependiente de Gobernación, pues fracasó en sus dos últimos cargos, aunque es licenciado en Derecho y maestro en Ciencias Penales.

Como procurador general de Justicia del Edomex hizo el ridículo en el caso de la niña Paulette Gebara Farah, cuyo cadáver encontró bajo el colchón de una cama en su casa de Huixquilucan, el 31 de marzo de 2010, tras cuatro días de muerta.

Como director de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, no dio resultados sobre el lavado de dinero que, según los expertos, abunda en el país.

México no merece eso y menos en vísperas de la elección más importante y reñida de su historia.