Los sobrevivientes escogidos

Lamento decepcionarlos, pero el título de este artículo no alude a los miembros del gabinete de Peña Nieto que, en masa, están migrando a cargos con fuero en el Senado y en el Congreso. Esta vez las conclusiones deberán sacarlas ustedes. Yo en cambio voy a tratar de contagiarles uno de mis temores atávicos.

El título se refiere a una película post apocalíptica de los años setentas (por cierto en ella aparece Armendáriz junior. Lo matan rapidito), donde un grupo menor a las diez personas es llevado a un gigantesco refugio nuclear subterráneo. La premisa es que acaba de ocurrir una guerra nuclear y ellos deben permanecer en el refugio tres años, tiempo necesario para que se disipe la radioactividad en el exterior; por supuesto el refugio es a lo gringo: grande, moderno, con todo lo necesario pero…fue construido en lo que resulta ser el refugio natural de millones de murciélagos que tampoco pueden salir…pero deben comer.

Para no hacérselas cansada, al final resulta que era un simulacro pensado para medir las reacciones de la gente ante el holocausto nuclear.

Ni me reclamen que les eché a perder el final: tuvieron cincuenta años para verla y ni así.

Otra cinta menos vieja con la misma premisa es Juegos de Guerra, pero dedicada al comportamiento del personal militar. No sé la razón, pero al menos a los gringos siempre les ha preocupado su probable actitud ante una conflagración nuclear, o sea le temen no a las bombas y al daño, sino a la reacción de los sobrevivientes. Nunca he entendido en que se basan para suponer que tendrán margen para ello.

Todo esto viene a cuento porque, lo confieso, estoy asustado con lo que acaba de ocurrir este sábado en Hawai. Antes de cualquier otra cosa, tomen en cuenta que Trump es presidente y Hawai es el territorio gringo más cercano a Corea del Norte. El sábado pasado, los más de millón y medio de habitantes del conjunto de islas enfrentaron una alerta nuclear emitida por el gobierno de Estados Unidos. Al unísono, a todos los celulares llegó un mensaje oficial escrito en mayúsculas que advertía sobre la inminente llegada, en pocos minutos, de al menos un misil nuclear a la zona, concluyendo con la leyenda “ESTO NO ES UN SIMULACRO”; las sirenas antiaéreas comenzaron a sonar, las radiodifusoras y canales de televisión salieron del aire y el servicio de energía eléctrica se interrumpió.

Duró más de cuarenta minutos.

¿La explicación oficial? “La alerta fue activada por error de un funcionario que iba entrando a su turno”. Sí, se los juro, esa es la explicación y yo les creo pura madre.

Estoy con los pelos de punta, lo confieso. A ver en cuánto se me pasa.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.