Los corruptos hacen fila en el Gobierno estatal

Es una ternurita que se podría replicar en muñeco para la empresa Walt Disney. El Diputado federal Bernardino Antelo Esper no puede con la tristeza que lo azota por abandonar la curul k-398 de la Cámara baja. El legislador de mayoría relativa del distrito 2 no sabe si hacer pucheros por lo que deja o por lo que tendrá que agarrar para no soltar la ubre presupuestaria. Las negociaciones siguen y su lugar parece cada vez más seguro en una candidatura a una diputación local, en donde de ganar la contienda, le cubriría las espaldas en los últimos años de la administración a su Gobernador Quirino Ordaz Coppel con quien busca congratularse de cualquier manera…

La corrupción que destila la Dirección de Vialidad y Transporte del Gobierno del Estado de Sinaloa no es ni será la primera, ni mucho menos la única que se conozca en el Gobierno de Quirino Ordaz Coppel. La administración está infestada. El tercer piso podría caerse. El escándalo por haber emplacado aparentemente vehículos con reporte de robo no solo no diferencia a este régimen del anterior encabezado por Mario López Valdez, sino que confirma que los segundos solo quieren asustar con el petate del muerto. Mostrarse distintos sin serlo. Pero nada más. Solo levantan una cortina de humo para minimizar el control de daños y desviar la atención de la verdadera podredumbre que los habita y que se mantiene a pesar de los señalamientos: la basura en la Dirección de Inspección y Normatividad. Guillermo Damián Haro Millán puede ser solo un chivo expiatorio, aunque no del todo limpio, del anuncio mediático y las complicidades compartidas, pero al lado de Arturo Torres Sato es un pobre de parvulito y sin chupón. Lo de Sato es el hampa en el Gobierno, es una divinidad de la corrupción que comparte con el Subsecretario de Normatividad e Inspección Registral, Ramón Murgía Aguirre. Ellos mantienen el sello de la casa. Sí, es definitivo, ya abrieron la caja de Pandora y regalan bocanadas de la bondad corrompida…

El Partido Revolucionario Institucional no solo ve en el imaginario más cercano y menos desastroso su derrota electoral, sino ser desplazado hasta el tercer sitio en la contienda por el Senado en Sinaloa si equivoca las decisiones y divide su estructura o la paraliza por inconformidades de las bases. Las disputas y jaloneos de los liderazgos regionales, estatales y de la cúpula tricolor amplían el margen de error. La operación es de alto riesgo sobre todo porque con la incursión de la probable candidatura de Héctor Melesio Cuén Ojeda al lado de una panista como Nadia Vega, Silvia Treviño o Tania Morgan, se refuerza la fórmula de la coalición del PAN-PRD-MC-PAS en la entidad, sin olvidar que el empuje de Andrés Manuel López Obrador podrían darle votos a Rubén Rocha Moya, espoleando hacia el precipicio al PRI y a sus amigos, Nueva Alianza y el Verde, sus partidos de siempre. La preocupación es tal, en el púber político Carlos Gandarilla y su minúsculo equipo cercano, que la insistencia en derrumbar la alianza podría ser el único camino sugerido por los dinosaurios priistas para no ponerse de nuevo al borde la extinción, el escarnio y la burla…

Claro que hay intenciones electoreras y lo ha hecho muy bien. Sí que sabe su negocio. El Gobernador de Chihuahua Javier Corral le puso el cascabel al gato más correteado del régimen priista: al ex líder nacional tricolor Manlio Fabio Beltrones. Lo hizo en tiempo y forma y por eso es que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, mandatada desde los Pinos, ya estrangula, como se debe, el presupuesto para este año del gran estado por haber iniciado una investigación sobre una supuesta triangulación de recursos públicos destinados a campañas electorales del PRI. Aunque el Gobernador lo niega son obvios los designios de aprovechar el escenario nacional de las precampañas, pero ni modo. El que se ríe se lleva, y con todo y que sí rompió el pacto de impunidad en Chihuahua, el Gobierno federal y Peña bien podrían romperle “toditita” la maceta…

Desde luego que dijo que esa boca no es suya. El Presidente de la República Enrique Peña Nieto parafraseó una nueva versión de la frase por arriba abrazos y por abajo bolas, al negar que existe una intención del gobierno federal de modificar los apoyos al estado de Chihuahua. En rueda de prensa el primer mandatario, luego de partir la rosca con los medios que tradicionalmente lo cubren, establecería que “el gobierno de la república no puede ni merece ser descalificado y menos señalado por no estar respaldando al gobierno de Chihuahua”.