Las fuerzas locales claves en la elección federal

El PAS garantiza 350 mil votos potenciales

Nunca, como en 2018, con un potencial de casi 90 millones de votantes y unos tres mil 500 puesto de elección popular en disputa, la fiebre “cívica”, pretendido monopolio de la partidocracia, había alcanzado tantos índices de multiplicación en los estados, municipios y distritos electorales.

Casi 50 millones de spots invaden hasta los más remotos espacios del territorio nacional, el Registro Federal de Electores recibe al día hasta 100 mil solicitudes de credencial de elector, proliferan las candidaturas “independientes”, la industria de las encuestas reporta la más alta tasa de ganancias de toda su historia.

A nadie le cabe la menor duda de que las elecciones de Presidente de la República y para el Congreso de la Unión se decidirán en los estados. Sinaloa es clave en el presente ejercicio comicial. La presencia de un partido estatal “le puso sabor” a la contienda.

Los publicistas oficiales y oficiosos de la democracia a la mexicana, alardean que no existe país en el mundo en que una convocatoria a elecciones generales tenga la respuesta ciudadana como la que se registra en nuestra República.

Los medios de comunicación de la Ciudad de México, sin embargo, sólo enfocan sus reflectores a los nueve partidos con registro nacional, a los tres frentes hasta ahora constituidos y a sus respectivos precandidatos a la sucesión de Enrique Peña Nieto.

Pero los partidos políticos con registro nacional, de acuerdo con los padrones certificados por el Instituto Nacional Electoral (INE), no tienen más de diez millones de miembros activos, contra un potencial de casi 90 millones de electores.

En la ciudad de México, para referirnos a la obtusa  la visión centralista, en las elecciones de 2015 y 2016, las elecciones no tuvieron una participación mayor a unos cuatro millones de votantes. En esos procesos, el PRI está rezagado en cuarto lugar.

¿Qué se colige de esos datos? Que las elecciones de Presidente de la República y para el Congreso de la Unión se decidirán en los estados, incluyendo nueve cambios de gobernador, cientos de diputados locales y casi la mitad de las presidencias municipales de todo el país.

Dada la fragmentación del poder político en las 32 entidades de la República y las evidentes divisiones internas de los partidos políticos nacionales, la formación de los poderes públicos federales en 2018 dependerá de los partidos y las agrupaciones políticas que actúan en los estados y tienen vínculos directos con los intereses y las causas del votante del llano.

Hasta ahora, y no hay plazo constitucional que autorice más, tienen registro estatal unas 15 formaciones locales, algunas de las cuales actuaron en los procesos electorales de 2017. Dicho en términos realistas, algunas no recibieron de los partidos nacionales con las que se aliaron, ni las migajas.

Los actuales precandidatos a la presidencia de la Republica, por ley, sólo pueden hacer proselitismo con los militantes de los partidos que los nominaron.

En los eventos de algunos esos precandidatos, la escasez de la presencia, exhibe “la ausencia multitudinaria” de público. Los “independientes” andan en machicuepas, estafando con la falsificación de firmas de apoyo.

De la lista de partidos estatales con los que los correspondientes nacionales  buscan potenciar su votación en 2018, sólo el Partido Sinaloense (PAS) ofrece un presupuesto tangible y confiable, en militancia y resultados electorales a pesar de su joven existencia y su reciente participación en procesos locales.

A diferencia de otros partidos estatales que hacen aparición sólo en temporadas electorales, el PAS ha mantenido una actividad permanente, incesante, promoviendo la oferta de iniciativas legislativas, incluso de orden federal, programas sociales y de formación cívica y cultural.

De acuerdo con nuestros registros de 2017, algunos partidos estatales apenas aportaron a sus partidos aliados no más del entre dos y cinco por ciento de su votación total. Potencialmente, el PAS lograría en 2018 hasta 350 mil votos contables y  contados.

No es por otra razón que, más por insidia que por temor, los timoratos oficiales o de oficio, se expresan nerviosos y perturbados por la incorporación del PAS a la coalición Por México al Frente formada por los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano. Ven en ese pacto una alianza ganadora.

El Instituto Nacional Electoral, de acuerdo con el Código de Elecciones y Participación Ciudadana, está sometiendo a verificación los padrones de los partidos o agrupaciones políticas estatales.

El Partido Sinaloense (PAS) ni suda ni se abochorna; tiene todo para acreditar su viabilidad y cosechar los productos que por derecho propio le corresponden en 2018. Que a nadie quepa duda.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.