Juan Habermann, otro panista en lista del PRI

¿Cuál sería la promesa del empresario como candidato tricolor a los campesinos que margina?

Juan Habermann Gastélum, panista con espacios abiertos dentro del PRI, mentiroso en su ciudadanización, juega con las palabras como lo hace con los problemas de los productores del campo, sobre quienes pretende realizar su proyecto que tiene como “nip” político el 2021.

El primer día laboral de este año surgió en la Ciudad de México la filtración de que renunciaría a su cargo en el gabinete de Quirino Ordaz Coppel para aceptar una postulación electoral del Revolucionario Institucional, a pesar de que, como José Antonio Meade Kuribreña, no es militante de ese instituto político.

Los antecedentes dicen que el partido cercano del funcionario quirinista es y ha sido el PAN, como miembro de una familia y grupo económico que se solidarizó con la lucha de Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, “El Maquío”, y que ha seguido en la línea posterior a ese proyecto.

La “sangre azul” de Habermann se evidenció en el gobierno de Jesús Aguilar Padilla, quien le ofreció una candidatura al Congreso de la Unión. El agricultor dijo no, gracias, porque no había votado por el entonces cetemista en la elección de gobernador en 2004. Es decir, Habermann simpatizó con Heriberto Félix Guerra.

Por conveniencia, su opinión es distinta ahora, porque trata de encontrar ruta segura a un mejor destino: la sucesión de su jefe actual en el gobierno.

Como secretario de Agricultura y Ganadería del estado, se ha convertido en el verdadero jefe del sector productivo ante la pasividad y obvia complacencia de su cuñado Patricio Robles Luque, delegado de la SAGARPA, quien a su vez participa del control de la CAADES a través de su primo que ocupa la presidencia del organismo, Ulises Robles Gámez.

El triunvirato ya denunciado anteriormente en este semanario, tiene el lado fuerte en la “Sagarpita”, como se conoce a la dependencia estatal, con la presión de la clase empresarial agrícola del Valle de Culiacán, la más segregada y combatida por el gobierno de Mario López Valdez que la despojó de todos los espacios de representación política que había constituido la cuota de poder de los agricultores hasta el gobierno de Jesús Aguilar Padilla.

Proyecto 3, voces que rompen el silencio, reveló en septiembre pasado planes de esta reivindicación política que lidera Habermann:

“Los castigados por el PRI en 1999 y en 2010 están en camino a la arena política otra vez. Tienen acceso a través del régimen de Quirino Ordaz Coppel y son los más adelantados en esa ruta, porque ellos han arrancado primero.

En el sector agrícola del centro del estado ya es un secreto a voces: Juan Enrique Habermann Gastélum, secretario de Agricultura y Ganadería del gobierno del estado, mueve lealtades y resentimientos entre los grandes productores del campo en la zona para construir un proyecto político hacia la sucesión que tendrá lugar en 2021”.

Si el comentario de esta opción con sello quirinista salió de la capital del país, indica que en el PRI nacional se plantea en firme este proyecto que se considera “ciudadano” dentro del partido por abrir puertas a candidaturas de meros simpatizantes, no importa que sean oportunistas o convenencieros.

El inmediato desmentido de Habermann de que no renuncia aún a la “Sagarpita” no quiere decir que el empresario descarta de plano esa posibilidad. Más bien la razonó y admitió al decir que no sabe que le depare el futuro.

Fue un simple juego de palabras. El jefe del sector agrícola y pecuario mintió. O no soltó más que una media verdad.  Mintió como lo hace al decir que está preocupado por elevar el nivel de rentabilidad del productor.

A Juan Habermann, a su cuñado y al primo de este no les interesan los agricultores. Menos los ejidatarios. Sigue la línea federal que permite la explotación del campo.

LOS HECHOS HABLAN: LA CÚPULA NO ATIENDE EL ENOJO DE LA BASE

Con el triunvirato Habermann-Robles-Robles sigue la misma inercia de acaparamiento de programas y recursos del campo en pocas manos, las de quienes son parientes, socios o cuates de los dueños de la actividad productiva.

Sólo se escapan a su manipulación los poderosos horticultores que exportan sus productos, entre los que se encuentran destacados grupos en calidad de pilares que apoyan los planes de recuperación para su cúpula económica del poder político a través de cualquier partido que recoja sus ambiciones y las haga propias.

Pero no han tomado el pulso al enojo de la gente que sigue con los pies en el surco.

¿Cuál sería el discurso de Habermann a los campesinos en desgracia?