Inquietud en Morena: no pega la figura de Rubén Rocha

¿Qué estrategia irán a usar los “izquierdistas” modernos, de café, que viven como pequeños burgueses, para hacer creer a la sociedad sinaloense que el virtual candidato de Morena al Senado de la República, Rubén Rocha Moya, es un “luchador social” que no perdió “identidad” ni ideología en sus 13 años de apareamiento con la clase política del PRI?

Será un reto difícil dado que Rocha no solo copuló con gobernadores del PRI sino que aparte de su trabajo de coordinador de asesores fue el beneficiario con una plaza laboral en Turismo durante el régimen de Jesús Aguilar Padilla para uno de los suyos, y en el exilio de 6 años impuesto por el malovismo, concedió trabajo a su yerno en un área especial del ISSSTE, en la que rindió malas cuentas.

Desafío agotador por cuanto a que sus amistades y sus genes se extienden incluso a grandes negocios de exportación, con vínculos con los agrotitanes de Sinaloa y a su “círculo” real de amigos dos ex gobernadores y un mandatario estatal en funciones, y por cuanto a que gusta compartir sus tiempos libres con “distinguidos” priistas.

Pablo Moreno Cota, Francisco Javier Luna Beltrán, Jesús Enrique Hernández Chávez, Víctor y Carlos Gandarilla y otros miembros de la casta divina del PRI, coinciden frecuentemente en cafés y restaurantes de oropel con Rubén Rocha Mocha, quien estrena ropaje de virtual candidato de Morena.

Efectivamente, algunos politólogos explican que “desde la izquierda se suele pensar que ser de izquierdas es seguir las ideas del progreso, de la solidaridad y de la igualdad”, mientras que ser del PRI es no dar importancia a las desigualdades humanas, asentar los privilegios de los ricos y estar anclado en ideas caducas.

Y sí, sobre los lomos de ese PRI, como hombre de mucha influencia política, cabalgó Rubén Rocha Moya como jefe de la coordinación de asesores del régimen priista de Jesús Aguilar Padilla y funcionario del ISSSTE, institución de la cual se desprendió para regresar a Sinaloa en el 2016 a la campaña del candidato del PRI y actual gobernador Quirino Ordaz Coppel.

En el quehacer electoral priista Rubén le acercó a Quirino furibundos activistas del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, convirtiendo a militantes de este partido, una reducida franja de jubilados universitarios, en bastiones del quirinismo ¿Será ahora que los “morenistas” que el uso en el 2016 para golpear a los opositores de Quirino los utilizará ahora no en respaldo de Andrés Manuel López Obrador sino en apoyo a los abanderados tricolores?

Difícil será entonces posicionar política y electoralmente a Rubén Rocha Moya como político de izquierda e identificarlo con las causas sociales de Andrés Manuel López Obrador, toda vez que hoy en días la retórica, el discurso de la izquierda, cuando menos en Sinaloa no pega, no impacta en la sociedad sinaloense.

No penetra porque  el PAN, MC y el Partido Sinaloense e incluso el trabajan sobre la plataforma política electoral de igualdad, progreso, solidaridad y el reclamo de mayor seguridad, paz social y una sociedad ordenada y estable. Ya le arrebataron las banderas a la izquierda.

Por 13 años, Rubén Rocha Moya se sentó en la silla de coordinador de asesores del gobernador, Jesús Aguilar Padilla, luego como empleado de tercer nivel del ISSSTE y después como coordinador de asesores de Quirino Ordaz Coppel, con la crema y nata del priismo, obedeciendo indicaciones, conforme con el estado de cosas, despreocupado de los problemas de la sociedad, gozando de los privilegios que da el trabajar para el gobierno como todo un conservador.

¿Cómo le van a hacer ahora sus estrategas y publicistas para hacerlo aparecer ante la sociedad sinaloense como un luchador social, como un político plenamente identificado con Andrés Manuel López Obrador?

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.