Inmensidad del fango priísta: Aguilar por una senaduría

La inmensidad del fango político, mayor a las dimensiones de un lago, se desborda cuando la ambición pretende ignorar los pésimos antecedentes: Jesús Aguilar Padilla se auto-promueve como candidato de su partido a una senaduría, como primero en una fórmula con Rosa Elena Millán Bueno.

Todo es posible en una mafia política dominante que carece de liderazgos firmes y de codiciosos confrontados por el ansia de prolongar la era de la corrupción, que merece el repudio ciudadano. En ese extremo de la insensatez se pierde la visión y dimensión de las estaturas políticas que hacen falta en los cargos de elección popular.

El PRI se atora en su tupida red de al menos diez grupos o vertientes de intereses políticos que van por el posicionamiento ventajoso para la sucesión gubernamental del 2021, sin priorizar lo inmediato y unir fuerzas para evitar la derrota que amenaza al partido en este proceso electoral.

La apuesta de Aguilar y sus “compañeros” contendientes apuestan seguramente a que, de vuelta a una presidencia de la república, pero sin un priista en ella, o sea dejando fuera a José Antonio Meade, podrán manipular a conveniencia sus intereses sectarios, sin injerencia de Los Pinos. Es decir, como lo hicieron del 2002 al 2012. Prefieren ser cabeza de ratón que cola de león.

PÉSIMO EXPEDIENTE PARA JUSTIFICAR AMBICIONES

¿Sobre qué bases cimenta el ex gobernador del estado sus pretensiones a un escaño? Hay que revisarlas en un análisis frío y objetivo, lo que no hacen dentro de su partido, el Revolucionario Institucional, precisamente desde que Aguilar abrió las puertas a aventureros de la política y cómplices del poder político corrupto, sin arraigo ni reconocimiento social.

La trayectoria de este pretendiente a un escaño lo pinta completo:

  1. Es tránsfuga de la CTM, cuando le cerraron las puertas del sector obrero, por traidor y malagradecido con los favores que recibió del coto de Juan Sigfrido Millán Lizárraga, suponiendo que podría crear una línea de mando propia, superior a la de su tutor y jefe. Y aún sigue buscándola.
  2. Ni la candidatura al gobierno del estado en 2004 fue suficiente para provocar en JAP el valor de la lealtad, que identifica a los seres humanos y a los animales, para no morder la mano que te ayuda a elevarte y alimentarte mejor.
  3. Ha sido un perdedor en elecciones. Su gobierno fue producto de uno de los más escandalosos fraudes electorales en este país donde hemos conocido todos los tamaños del delito cometido en contra de la voluntad popular. Los cómplices, como Joaquín Vega Acuña, -según ha confesado éste mismo personaje- robaron urnas y alteraron boletas en Badiraguato para levantar la magra diferencia de votos que hizo posible superar al legítimo ganador en el proceso de electoral. Cabe recordar que, antes, había perdido una diputación federal ante un panista y que llegó al Congreso local como plurinominal.
  4. Con el poder en sus manos, en el mando del estado empezó a construir un proyecto político propio, distante de Millán, movido por una ambición sin límites y aceptando toneladas de aire que le metieron al ego sus colaboradores, tratándolo como la cúspide mexicana de la sensibilidad política. Incluso Quirino Ordaz Coppel entró en esa cofradía, terminando el sexenio como secretario de Administración y Finanzas.
  5. Al PRI le causó la peor derrota política que ha sufrido, al mover torpemente las circunstancias del estado, arruinando la opción del candidato oficialista, Jesús Vizcarra Calderón, al rodearse de ineptos cortesanos que hicieron la campaña, como el ya mencionado Vega Acuña, y Cenobio Ruiz Zazueta, Rafael Oceguera Ramos, Pablo Moreno Cota, Francisco Javier Luna Beltrán, Alger Uriarte Zazueta y Alberto Camacho García, entre otros. La pregunta obligada ante esos nombres será hoy y después: ¿cuántos votos garantizan entre todos ellos, sin recurrir al fraude que supieron refinar?
  6. Aguilar es, por esos antecedentes, un serio obstáculo para lograr la unidad priista, vital, más que necesaria, para apoyar la aún endeble precampaña de José Antonio Meade. Los malovistas que tratan de sobrevivir dentro del partido tricolor jamás harían campaña a favor de quien trató de borrarlos del escenario, incluso de los más bajos niveles de participación política. Y los millanistas tampoco.
  7. El andamiaje sectorial campesino en que se escondió este fugitivo de la CTM es el más débil dentro de las estructuras del PRI. El voto verde ya no es del tricolor. La CNC demostró en Nayarit que carece de respaldo popular para sostener la aspiración de su máximo líder nacional. Y Sinaloa es un nicho cenecista tanto o más adverso actualmente que el vecino estado del sur.
  8. Un reto igualmente difícil, por no decir imposible de superar para el PRI, es encontrar suficientes razones para atraer a los líderes y grupos del sector obrero, encabezados por Juan S. Millán, para aceptar una candidatura de Aguilar Padilla. Los cetemistas conocen las veleidades emocionales de JAP, acentuadas en cuanto encuentra un ladrillo para su elevar su arrogancia, que no respeta ningún compromiso o acuerdo político.
  9. Los lastres financieros del gobierno de JAP representan todavía un obstáculo para combatir la corrupción. El obvio acuerdo secreto que la sociedad sinaloense señala entre aquel régimen y la administración malovista para taparse mutuamente las grandes corruptelas, deja a Sinaloa como el estado que no puede llevar el castigo contra las cúpulas del anterior gobierno saqueador, mientras que, en Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Nuevo León y Nayarit se ataca de frente a los principales explotadores del poder ejecutivo.

ROSA ELENA MILLÁN, PREFIERE LA POSICIÓN UNO

La secretaria de Desarrollo Social del gobierno del estado, Rosa Elena Millán Bueno, aplica la regla de no decir no a ninguna “invitación” a integrar una fórmula, aunque signifique un acto de deslealtad a quien le entrega confianza y cargo con poder y dinero, como lo hizo Quirino Ordaz Coppel al instalarla en el manejo de la chequera del asistencialismo que compra votos.

Quirino prefiere a Mario Zamora Gastélum, no por su perfil político o “imán taquillero”, sino por ser un empleado directo del candidato presidencial.

Pero en el PRI no hay cabeza ni pies en el actual proceso. Millán Bueno acepta cualquier opción, aun en contra de lo que conviene a su jefe actual, con el fin de hacer a un lado a las otras mujeres que compiten por un escaño.

Todos los aspirantes actúan sin consideración o respeto a quienes se suponen son autoridad en el partido. El presidente del Comité Directivo Estatal y su padre, el coordinador de los delegados federales en Sinaloa, los Gandarilla, no han logrado imponer una ruta conforme a los propósitos del poder central, en perjuicio del precandidato presidencial que libra dos batallas a la vez, ambas en desventaja: contra los enemigos de casa y los naturales de otros partidos.