Fin de sexenio: Los signos transparentes

Del anecdotario político mexicano quedan tres piezas para la posteridad. 1) Cuando el expropiador de latifundios, el populista Luis Echeverría entregó la banda presidencial a otro populista, José López Portillo, prominente representante de la comunidad empresarial exclamó: ¡Se hizo la luz!

2) En el quinto año del sexenio López Portillo, quien procuró la reconciliación nacional operando la Alianza para la Producción, un vocero del Grupo Monterrey, favorecido por esas políticas, expresó: ¡Si nos toca otro como éste, ya la hicimos! Pero eso fue antes de la expropiación bancaria de 1982.

3) Al empezar Carlos Salinas de Gortari sus “reformas estructurales”, a coro los del poder económico vocearon: ¡Éste sí es de los nuestros, por fin saldremos del subdesarrollo!

No faltaba razón al entusiasmo de los plutócratas. El Estado neoliberal les ha demostrado con creces sus preferencias.

A mitad del sexenio, las cuentas de los pendientes

Con los productos iniciales del fáctico Pacto por México, las cúpulas empresariales se rindieron al encanto de Enrique Peña Nieto… Hasta antes de que la instrumentación de las “reformas transformadoras” comenzara a hacer aguas.

Ya para 2015, algunos centros de análisis y evaluación de los consejos de hombres de negocios empezaron a pintar de rojo las columnas de sus balances: Entre los debes listaron 20 pendientes.

Hace algunas semanas, Peña Nieto reconoció que sólo había cumplido 60 por ciento de sus compromisos de diciembre de 2012. Cerraría fuerte su sexenio, cumpliendo el 40 por ciento restante.

 

Empieza a desbielarse el motor del consumo

Desde la revisión de los saldos de la Reforma energética y la campaña presidencial deDonald Trump, los visores de la libre empresa empezaron a empañarse y la atención se empezó a concentrar en los déficits de la política económica sexenal.

En la segunda mitad del sexenio, entrampada la economía productiva, los especialistas concluyeron que el motor de la economía estaba siendo lubricado por el consumo.

Al terminar 2017, hasta en esa asignatura se están encontrando negritos en el arroz.

Aun con tres ediciones de El buen fin (que por lo demás gira mayormente sobre los plásticos de crédito), el panorama ha empezado a nublarse. En esta semana, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) acaba de reportar que, respecto de 2016, el consumo empezó a contraerse en 2017.

Descontada la inflación, al menos uno de los indicadores dio porcentaje negativo.

En otro escenario, los operadores de plásticos han encendido las luces ámbar al revisar elincremento de la cartera vencida, que ha entrado en una curva preocupante después de los terremotos de septiembre pasado.

¡Vuelve Zedillo! Te perdonamos

Cuando concluía su mandato Ernesto Zedillo Ponce de León -quien procuró en 2000 dejarle solvencia financiera a Vicente Fox– se dio por exorcizada la típica crisis económica de fin de sexenio, inaugurada al final del periodo de Echeverría.

Al arrancar 2018 y la pugna por la sucesión en Los Pinos, los del poder económico ya no tienen duda de que la crisis finisexenal no estaba muerta; andaba de parranda.

De lo que tienen duda los hombres de negocios, es si el 1 de diciembre llegará el hombre providencial capaz de superar la fatalidad del 2 por ciento del crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB).

Pues sólo que Trump sea echado de la Casa Blanca. Pero El Capitolio prefiere jugar con el de la cabeza anaranjada el juego del gato y el ratón. Así de sencillo.