En política ya nada es igual en Sinaloa

En el trasfondo de la contienda entre Meade Ciudadano por México, Por México al Frente y Juntos Haremos Historia, por la presidencia de la república, lo cierto para Sinaloa se encierra en un presagio alentador: aquí habrá un cambio en el rumbo de la política en nada comparable a lo que ha ocurrido en la era de la democracia, limitada y pervertida, que nos impuso la partidocracia nacional.

Sea cual fuere el resultado de la elección presidencial, es previsible que, en cualquier fórmula de candidatos a los escaños representativos del estado, sólo tiene certidumbre plena la llegada de Héctor Melesio Cuén Ojeda, si nada rompe los planes y acuerdos de una alianza que plantea la coalición de Por México al Frente con el Partido Sinaloense.

Aún sin una participación en los comicios federales, la certeza es que el PAS tiene los elementos y el escenario propicios para superar la cuota de posiciones en disputa en las elecciones locales concurrentes, principalmente presidencias municipales y diputaciones locales para convertirse en principal promotor de las políticas económicas y sociales que han sido largamente diferidas en perjuicio de los sinaloenses.

Un senador del PAS en alianza con el Frente haría historia, pero no es el objetivo principal ni único.

Sería un precedente en México que un dirigente de partido con presencia estatal llegue al Senado mediante la ruta de una coalición con uno o más institutos políticos nacionales. Sin embargo, el crecimiento de Cuén y del Partido Sinaloense no depende solamente del acceso a la cámara alta, porque el trabajo en el contexto local les permite asegurar el nivel de crecimiento del apoyo ciudadano que se refleja en las urnas, para alcanzar votaciones que los instalen como primera fuerza política de Sinaloa. Esta sería la meta de más amplias repercusiones políticas en nuestro estado.

El proyecto de alianza para acceder a candidaturas a cargos en el Congreso de la Unión no ha sido ni es un camino único hacia el fortalecimiento del partido; pero sí es la oportunidad de darle voz, representatividad y defensa a mexicanos que hasta ahora no la han tenido en la más alta tribuna del país.

La conquista de semejante trascendencia se debe a la identificación del PAS con los grandes sectores sociales periféricos, para no decir marginados, de la ciudad y del campo, que han dado la espalda a los grandes partidos nacionales por haberse vuelto ajenos a sus aspiraciones de progreso y bienestar.

LOS TRES BLOQUES NECESITAN AL PAS: PUERTA, NO BISAGRA

El futuro que empieza a construirse en Sinaloa y que tendrá visa oficial el 1 de julio se aproxima cargado de oportunidades para instalar al PAS no en función de “bisagra”, sino como una puerta amplia para el empoderamiento de la sociedad como principal protagonista en la marca de rumbos y en la toma de decisiones, a través de una mayor fuerza representativa en alcaldías y poder legislativo local, sin compromisos ni lealtades a intereses externos. Este es el pulso de la calle y de los caminos, donde las brigadas del Partido Sinaloense hacen labor social todos los días de todos los años de su existencia.

El capital político del Partido Sinaloense ha provocado ofertas de los grandes protagonistas nacionales, PRI, PVEM y PANAL; los bloques del PAN, PRD Y MC; además de MORENA, PT y PES.

La militancia del instituto político estatal es ya equiparable a la que dicen los registros de la principal fuerza nacional en Sinaloa, similitud de fuerzas construida en menos de cinco años de trabajo político sin simulaciones.

La negociación con esos partidos que han tocado la puerta del PAS ha estado basada en fijar una premisa: la consideración y el respeto a la voluntad de una ciudadanía decidida a votar por el partido local, más numerosa ya que el rebasado cuarto de millón de electores que le dieron su confianza en el pasado proceso constitucional. Un apoyo social decisivo en el resultado que surgirá de la jornada del 1 de julio.

La postura personal de Cuén Ojeda y el PAS ante los bloques partidistas nacionales quedó claro: deben conceder al partido local no solamente espacios en los ámbitos federal y local, congruentes con el tamaño de la fuerza ciudadana que recibirán los partidos nacionales. También deben respaldar las principales demandas sociales, económicas y políticas de los sinaloenses, que requieren de impulso en el Congreso de la Unión y como políticas del próximo gobierno de la república.

No es vaciar el voto de una fuerza popular que se instala como la más importante y cohesionada en la arena política estatal, a cambio de una sola posición. La estrategia no es el encumbramiento de un individuo, en este caso en el Senado, sino que procura sumar apoyos nacionales a la búsqueda de soluciones a los problemas estatales que el PAS prioriza con base en el amplio consenso levantado en todas las regiones de Sinaloa.

AÑO DE VIRAJE POR LA FUERZA CIUDADANA

El 2018 nos adelantó un mensaje que no todos los protagonistas políticos han entendido: la fuerza ciudadana que se manifestó actuante y decidida luego de las grandes tragedias que nos impuso la naturaleza, asumió una mayor conciencia de su capacidad para ser protagonista en la apertura de un mejor rumbo para el país.

Las elecciones en el horizonte se presentan como el evento inmediato en que esa fuerza ciudadana decidirá el resultado entre las tres alianzas que buscan instalarse como poder ejecutivo federal.

Un potencial que puede rebasar los más de 267 mil votos reconocidos en el órgano electoral del estado en un cómputo desaseado y sin posibilidad de verificar en 2016, bien puede llegar a más de 400 mil votos este año, suficientes para cualquier aspiración de un primer lugar entre los contendientes políticos.

Avance meteórico, referente al menos en el continente americano, producto de un trabajo diario que no acomete ningún otro partido político, que explica los logros alcanzados en sus primeros cuatro años de participación en procesos electorales, que hoy se justifican con diversos factores que tienen un común denominador en la cercanía con las inquietudes ciudadanas antes y durante el lustro que se cumple apenas en el proceso concurrente en marcha.

En números fríos, la presencia actual del PAS es conocida, pero conviene citarlos como referencia y punto de partida para los objetivos en el futuro inmediato. Tres presidencias municipales, seis diputaciones locales y una bancada de 47 regidurías, más el sólido posicionamiento de su principal activo político, Héctor Melesio Cuén Ojeda, son marcas del avance del partido local en la parcela sinaloense.

Es el referente para un avance mayor que está preparándose para, al fin, dar respuesta a las necesidades de las mayorías sociales que no han sido atendidas todavía y que sólo han recibido mentirosas palabras demagógicas en docenas de campañas políticas.