El tráfico del periodismo basura en Sinaloa

Días atrás se difundió en El Debate un artículo/columna de Joel Díaz Fonseca que ya se había publicado en Noroeste, cuyo contenido se “prendió” o “colgó” del acto de barbarie que un mozalbete protagonizó en una conferencia de prensa.

¿Por qué un artículo que ya se había publicado en Noroeste se vuelve a difundir en las páginas de El Debate? ¿Manuel Clouthier Carrillo, dueño de Noroeste, logró controlar la línea de El Debate o meter a uno de los suyos, aparte de los caricaturistas alineados a su criterio editorial, al periódico de Javier Salido, a quien tanto ha satanizado?

La realidad: Rafael Morgan Ríos, panista “desafiante”, ex titular de la Secretaría de la Función Pública, coordinador en Sinaloa de los caza firmas de la  “independiente” Margarita Zavala y columnista/articulista de Noroeste, pagó esa publicación en el diario de Javier Salido.

Al final de la nota de Díaz Fonseca, El Debate aclaró: “Esta columna originalmente fue publicada en el Periódico Noroeste el 10 de enero de 2018 y es una Inserción pagada en debate.com.mx. Responsable de la publicación: Rafael Morgan”.

¿Un columnista/articulista de Noroeste, y político al final de cuentas, pagando por la difusión de notas a El Debate? ¿Ya no le es a Rafael Morgan suficiente la “circulación” o “penetración” de Noroeste para emitir sus opiniones o apoyar a otros articulistas del mismo diario que tratan de hacer todo el daño posible a los opositores de Margarita Zavala y Manuel Clouthier?

Para darle forma “democrática” a su artículo publicado en Noroeste/El Debate, Joel Díaz Fonseca tomó los insultos del joven y pretendió darles forma de “manifestación panista” con el propósito de lograr un objetivo claro: satanizar al PAN y su dirigencia estatal, Sebastián Zamudio, y lógico, a Héctor Melesio Cuén Ojeda, precandidato al Senado de la República Por Sinaloa al Frente.

El artículo publicado en Noroeste no pegó y su difusión en El Debate tampoco. Los sinaloenses están en la dirección de poner un alto a la incivilidad y la barbarie política. Quizá si hubiera tomado otro argumento habría podido lograr que su artículo tuviera el impacto deseado o que pasara a los estándares de lo creíble, cuando menos.

Lo que incomodó a tirios y troyanos es que Joel Díaz Fonseca, con aparente trayectoria de honorable, se encaramara en los argumentos pendencieros, que por años han usado otros colaboradores o articulistas de Noroeste -como Ernesto Hernández Norzagaray, por ejemplo- para sostener ataques contra la figura de Cuén Ojeda y otros actores políticos de Sinaloa.

¿Cuántos tardará Díaz Fonseca para empezar también a atacar con fiereza a la UAS, a sumarse a la voz de Norzagaray?, fue la pregunta que saltó de inmediato.  Si es así, la percepción sería – o es ya- que Joel Díaz Fonseca estaría faltando a la ética, a la moral, y ha muchos años de supuesta “honorabilidad periodística” para caer en los juegos perversos del dueño del Noroeste, Manuel Clouthier.

Visto por el propio Noroeste, Joel Díaz Fonseca se formó en el Seminario Diocesano de Colima, donde se preparó para lo que podría ser una vida dedicada al sacerdocio.

En el seminario estudió tres años de filosofía y uno de teología antes de llegar a su año de “magisterio”.

El año de servicio en la iglesia no lo convenció del todo y pidió un año más de permiso para tomar una decisión. En Sinaloa decidió que su camino no era el sacerdocio y aceptó la invitación para convertirse en redactor del Periódico Noroeste en Culiacán.

Noroeste lo describe como una persona “creyente, educado y humanista”.

Con ese perfil ¿Joel Díaz Fonseca entraría o no en la dinámica o estrategia de Joseph Goebbels, jefe de prensa de  ministro de Propaganda del alemán Adolfo Hitler? ¿Se prestaría o no a los maniqueísmos de Manuel Clouthier de repetir una y mil veces una mentira con el deseo de que se convierta en verdad?

¿Se metería o no Joel Díaz a los procesos de difamación y calumnia de Noroeste para desacreditar a los opositores de Manuel Clouthier en un afán por allanarse el camino al “independiente” al Senado de la Republica?

En el Noroeste de Clouthier se utiliza la siguiente “técnica” o “estrategia” periodística:

1.- Pone de acuerdo a uno o dos personajes políticos o busca gente afín a su criterio para fabricar escándalos y publicarlos en las páginas de su diario, así se trate de la mentira más descabellada.

2.- Para darle “cuerpo” al escándalo ordena al equipo de articulistas/columnistas que repitan y repitan el suceso para intentar que “pegue” en la opinión pública.

3.- Ubica a personajes opositores a los proyectos de sus “enemigos” y con el menor pretexto, con invención de infundios, les concede espacios en sus páginas y en sus redes digitales.

4.- Articulistas, columnistas y “analistas” crean falsos escenarios que ellos mismos replican y les  conceden grados de credibilidad. Los articulistas son la principal arma de ataque de Clouthier.

Así, bajo la tesis de que lo que difunde Noroeste es invención pura, difamación y calumnia en ristre, surge la sospecha ya, a estas alturas, de que hasta el perfil difundido por Noroeste en torno a Joel Díaz Fonseca pudiera ser falso, fabricando, con el objeto de elevarlo al nivel de la “pureza periodística” para que sus críticas y “análisis” tengan peso y credibilidad en diferentes sectores de la sociedad

La duda sobre sobre el perfil religioso, creyente y humano, de Joel Díaz Fonseca, saltó porque todavía los lectores de periódicos no concluían la pregunta sobre si se metería o no a los procesos de linchamiento contra la UAS cuando ya estaba destilando calumnias contra el alma mater.

Universidad y la mercantilización educativa

En la misma tónica que lo han hecho otros anti-universitarios, que viven de la UAS –como Ernesto Hernández Norzagaray- y algunas figuras de la oligarquía económica que le apuestan a la privatización o mercantilización de la Universidad Pública, Díaz Fonseca se desgarró las vestiduras porque la UAS atraviesa cíclicamente problemas para el pago de sus quincenas y el aguinaldo, creando un escenario para atacar a la Universidad

Aunque reconoce que “si la Universidad vive esos momentos de apremio cíclicos y recurrentes, es porque los dos gobiernos, el federal y el estatal, han venido incumpliendo su compromiso con ella y con la educación”, pretende vender la idea de que la UAS hay cotos de poderes fácticos, porque, está claro, escapa, por su propia autonomía y régimen de gobierno, a los controles del PRI y del gobierno del Estado y no ha podido ser “penetrada” políticamente por Manuel Clouthier Carrillo.

Sostiene que, periódicamente, sobre todo en el mes de diciembre, la Universidad “se ve contra las cuerdas y tiene que lanzar el grito de auxilio…esperando que los gobiernos vengan en su auxilio”, lo cual, a nuestro juicio, es una mecánica normal, porque el compromiso supremo del Gobierno es apoyar la Educación y la Universidad Pública, y porque además, por la propia esencia de UAS, nadie quiere, no puede ni debe, descargar el costo de la educación ni preparatoria ni superior en los bolsillos de los padres de familia.

Anormal y criticable sería que la Universidad por falta de recursos echara a la borda su estatus de universidad de y para el pueblo y pusiera en marcha un programa de comercialización de la educación para allegarse de recursos para pagar salarios y aguinaldos.

Planteó Joel Díaz Fonseca:

“En los próximos meses los gobiernos federal y estatal ya no solo tendrán que subsidiar a la UAS, sino también a la Universidad de Occidente, institución que está en vías de obtener su autonomía, según un anuncio reciente del Gobernador Quirino Ordaz Coppel” ¿Y? Nada malo hay en ello, ahí estudian y trabajan cientos de sinaloenses con derecho a salvo, pero las críticas de Díaz Fonseca, al igual que las de Norzagaray, se enderezan contra la UAS, pasando por alto el rango de apéndices del PRI de la UdeO, el Conalep, la UAIS y el Cobaes.

La tibieza de Rocha Moya

En la dinámica de buscar quien ataque a la UAS, para replicar y replicar esos ataques, anda todavía, a motu proprio y por consigna de Manuel Clouthier, Ernesto Hernández Norzagaray, también de Noroeste.

En su artículo la “Tibieza de Rocha Moya”, Norzagaray define su estado mental de enojo, de cólera, porque el ex Rector y aspirante a candidato al Senado por Morena, Rubén Rocha Moya, no se le va a la yugular ni a la UAS ni a Cuén.

Norzagaray dice que Rocha Moya “da la impresión que se ha vuelto un hombre tibio con el paso de los años, parece que el sentido de oportunidad no lo sacude para convertirlo en ganancias, sus reflejos políticos ya no son los mismos de hace 19 años, cuando fue candidato a gobernador por segunda vez”

¿Por qué esa opinión de Norzagaray ahora de Rubén Rocha a quien ha dibujado en otros artículos como un político de la izquierda posmodernista? La razón estriba en que se le tambalea a Noroeste y Clouthier el plan de usar políticamente al ex Rector contra los actores de la Universidad Autónoma de Sinaloa y el Partido Sinaloense.

Norzagaray también se elevó en “asesor externo”, sin ser llamado, de Rubén Rocha, y le recomienda que “debe plantear la agenda del cambio en el estado”, pero claro, en lo que a Manuel Clouthier, al PRI y los críticos por sistema les conviene: la Universidad

Necesitado de noticias o declaraciones de que “colgarse” para seguir destilando difamaciones contra la UAS, Norzagaray particulariza: “tengo dudas sobradas que Rocha Moya salga a reivindicar con el vigor de los ochenta una Universidad diferente, vamos, como presume que la dejó”, incitándolo al ataque, como si los tiempos no hubieran pasado, como si la historia de la UAS se hubiera detenido en los años ochenta.

En su accidentado artículo, Ernesto Hernández Norzagaray revela que anda metido hasta en tope en la “grilla” contra la UAS, y dice que es prioritario “ir por una franja importante del electorado, el voto de los universitarios de dentro y fuera de la Universidad” y  sostiene que la penetración o conspiración contra la institución se dará en las “computadoras universitarias (…) al servicio de la información política como también los celulares, tablets, etc.”

O lo que es lo mismo, Hernández Norzagaray revela una “guerra sucia”, por la red, digitalizada, contra la UAS, que se dará en este proceso electoral, de la cual él conocería sus entrañas.

Norzagaray destila su enojo porque el Rector Juan Eulogio Guerra Liera defiende la Autonomía Universitaria y privilegia la educación y la academia en las aulas. También critica al ex Rector Audómar Ahumada Quintero porque no ataca a la UAS y recorre la dirección de un proyecto político contrario al de Manuel Clouthier Carrillo, Margarita Zavala y al del PRI.

Luego se define políticamente: “Veo a lo lejos a un PRI dolido con la opción electoral adoptada por Cuén y es de esperar reacciones para debilitar la alianza PAN-PAS, y en ese vértice no hay que dejar de ver a Manuel Clouthier, que se meterá a la pelea y sabe dónde puede quitar votos al PAN y ganar los sectores críticos del cuenismo”.

Lo dicho: el periodismo de Noroeste es nada más para intentar allanarle el camino a Manuel Clouthier Carrillo que aspira ser candidato “independiente” al Senado de la Republica.

Pero en el proceso electoral Noroeste se blinda y se eleva en Dueño de la Verdad y propietario de la Libertad de Expresión. Sus articulistas se dicen ofendidos cuando alguien piensa diferente a ellos y cuando otros emiten  opiniones contrarias y los coloca en el escaparate de la crítica de la sociedad.

En realidad, denunciar un pésimo artículo no es ir contra un punto de vista que puede ser legítimo ni atacar la libertad de expresión. Tampoco denunciar si el autor de dicho comentario está ligado o no a algún proyecto político, tergiversando o manipulando la información.

Cuando se inventan datos, se falsean declaraciones, se usan fuentes no contrastadas, se elaboran “historias” carentes de bases documentales, se calumnia, se traduce mal lo dicho por otros, se busca quien ataque a otro, y una larga lista de manipulaciones, se raya en el “periodismo basura”.

Este tipo de “periodismo” sí atenta contra la libertad de expresión y el derecho a la información de la sociedad.