Disfrazan la violencia en municipio de Sinaloa

Desde el arranque del año 2017 la pobreza, el desempleo, la marginación y la violencia llegaron vestidas de mujer a Sinaloa municipio.

De la mano de la alcaldesa Maria Beatriz León Rubio el territorio sinaloíta cambió su rostro porque contra los pronósticos de campaña no ha habido aterrizaje de inversiones que permitan la creación de fuentes de empleo para sus 88 mil 659 habitantes.

Durante los pregones de su campaña Maria Beatriz León Rubio ofreció crear un muro de contención que frenara la migración social atrayendo inversiones para reactivar la minería y disparar el aprovechamiento de los terrenos agropecuarios.

Sin embargo, su retórica se transformó en fracaso ya que en los hechos lo único que se disparó fue la violencia y  el desplazamiento de los habitantes de las zonas enclavadas en los rincones de la sierra  y en los primeros tres meses de su gobierno salieron para echar raíces en otros puntos del país donde no los alcance el azote del crimen.

Las cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos indican que en los primeros tres meses de gobierno del año 2017  los municipios de Sinaloa y Choix fueron tributarios del desplazamiento forzado de 2 mil 38 personas que bajo el asecho de la violencia decidieron dejar sus hogares para salvar sus vidas.

De no haber salido de las comunidades rurales los desplazados serían parte de la estadística roja de dichos municipios.

De acuerdo con las señales brindadas por la CNDH en el municipio de Sinaloa y Choix se está maquillando la criminalidad ya que si bien se esconden los casos de muerte para tranquilizar a los ciudadanos no han hecho nada para brindar seguridad a la población y ello se ha traducido en el desplazamiento forzado en las comunidades rurales.

Las autoridades creen que la violencia son solo los homicidios y no están atacando otros delitos punibles como son las amenazas, los robos con violencia, violaciones, lesiones, daños en propiedad ajena, raptos y privaciones ilegales de la libertad que sean vuelto prácticas comunes para que las personas se vean forzadas a desplazarse para no ser asesinadas.

Este modus operandi se ha implementado en poblaciones de las sindicaturas de Agua Caliente de Cebada, San José de Gracia, Estación Naranjo y Ocoroni en Sinaloa de Leyva  y el aliento del crimen también se respira en Agua Caliente Grande y Cachos y otras poblaciones de Choix donde el crimen ha puesto la ley del silencio para que no se denuncien los hechos a cambio de perdonar la vida de los que se van abandonando sus propiedades.

Otra señal de alarma que impulsa la migración social es que los dichos de campaña quedaron en promesas y a pesar de que ha transcurrido un año las inversiones y la creación de fuentes de empleo no han llegado a Sinaloa de Leyva.

Esta situación está golpeando el corazón de las actividades económicas y muestran que la alcaldesa carece de una estrategia para responder a los reclamos ciudadanos que exigen transformar el rostro del municipio aprovechando el potencial minero con que se cuenta en ese lugar.

Sin embargo, la actividad minera es víctima de la violencia ya que no hay inversionistas extranjeros y domésticos con interés en invertir en esa labor ya que eso representa jugar a la ruleta rusa y adentrarse en las venas de la sierra es torear a la muerte.

En la tarea agrícola también se desdobla el fracaso porque durante la campaña  la alcaldesa divulgó el interés de empresarios dispuestos a invertir en los campos regionales y crear empresas enfocadas a consumir la materia prima obtenida en las parcelas de esa región.

Aun año de distancia del inicio de su gobierno se esfumó su discurso y en el terreno de los hechos no hay una sola industria o empresa que haya nacido durante su primer año de gobierno.