Colosio Riojas, golpe al PRI

Su padre pagó con la vida ofrecer combate a la corrupción y la impunidad

El PRI no es el camino, sentencia el hijo de Luis Donaldo, quien a 24 años de la tragedia que vivió su familia expresa total rechazo al partido de su padre.

El PRI no es el camino porque en su seno, quien habla como lo hizo Colosio Murrieta contra la corrupción, la impunidad, el influyentismo y la arrogancia gubernamental no llega al cargo y, peor aún, puede perder o pierde la vida.

Es el ejemplo atemorizante que ningún candidato, desde entonces, olvida en sus ofertas políticas.

Es también lección de nuestra historia reciente, anegada de crímenes sin castigo.

El PRI no es el camino que decidió seguir Donaldo hijo. Primero, porque jamás encabezó la causa del esclarecimiento del asesinato, dejando el expediente en el archivo de los peores casos de “chivos expiatorios” de la historia. Usaron el nombre de la víctima, pero encubrieron a los principales responsables del estremecedor evento, que son ejemplos de la intimidante impunidad.

Segundo, porque el instituto político que se negó a ser rescatado por el mártir de Magdalena de Kino está cada vez más lejos del ideario colosista al no ser opción para un estado de leyes y derechos que se respetan, de vida digna y de justicia.

Recién incorporada como candidato a diputado federal y promotor del MC y de la coalición Por México al Frente, Donaldo Colosio Riojas, el hijo del asesinado político priista asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, en 1994, marca el deslinde más influyente en la opinión pública nacional en el presente siglo, como emblema de la nueva mentalidad política de la juventud en el nuevo milenio.

Es el paso del hijo en una ruta política distinta a la del padre, no por discrepancia, sino porque reconoce que los priistas le fallaron a quien presumían como “compañero de partido” y a México. Presumían porque el sonorense resultó ser el último político priista de gran aceptación ciudadana.

Pero igual fueron omisos en la exigencia de justicia a su memoria. Omisión es cobardía equiparable a complicidad.

A Colosio lo mataron y sus “hermanos de lucha política” jamás exigieron al gobierno y al partido un total esclarecimiento de los hechos. Tuvieron miedo de reclamar el derecho elemental que corresponde a los ciudadanos todos. ¿Tuvieron miedo porque sabían la procedencia de la autoría del crimen? Caben todas las especulaciones, porque Colosio no ha sido el único priista de excepción que paga con la vida el reto a la antidemocracia y al interés de los corruptos.

Sinaloa fue, hasta el 23 de marzo de 1994 tierra de colosistas, de muchos amigos que el sonorense cultivó en su paso por estas tierras.

Pero Sinaloa también le falló a Colosio, aunque fue parte de la biografía de Colosio. Después del hecho de Lomas Taurinas también fue parte de la complicidad expresada en el silencio cobarde de todos los priistas, que lloraron como mujeres lo que no supieron reivindicar como hombres, por miedo a los caciques políticos dispuestos a todo contra quienes se atreven a levantar la voz de protesta.

Los priistas sinaloenses aparecieron en fotos alrededor del candidato, pero jamás se mostraron al frente de una movilización que exigiera castigo y justicia.

El hijo, hoy de 31 años, decide participar en política, pero rechaza toda invitación a hacerlo en el partido que entregó la existencia de su padre y que fue insensible al dolor de su madre y al clamor de castigo de la sociedad mexicana.

Su proyecto inicial para el 2018 fue buscar una candidatura independiente, luego de rechazar todas las invitaciones que en los últimos cinco años recibió del PRI a través de distintos canales de acercamiento.

Consideró Donaldo que no sería congruente acogerse a las cuatro paredes en que seguramente se dictó la sentencia de muerte contra su padre.

CANDIDATO A DIPUTADO FEDERAL EN EL FRENTE POR MÉXICO    

Abogado que egresó del Tecnológico de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas es parte de un despacho jurídico de talentos jóvenes que hasta el 2017 se mantenía alejado de la política.

Pero el hijo del ex candidato presidencial decidió participar en un proceso electoral para hacer que se escuche la voz de la juventud del siglo XXI.

Un Colosio que descarta al PRI y resuelve buscar una mejor opción, es un hecho que resuena en el país, con el eco de otra señal de derrota para el tricolor.

El joven declaró para el periódico Excélsior que “la política tiene un ambiente sucio, muy limitado para la gente que quiere hacer las cosas bien”.

Es una arena donde hay “mucha polémica y poca política”.

El sistema no percibe ni enfrenta la realidad del país, cuyo mayor problema es “la ciudadanía desorganizada y no la delincuencia organizada”.

Plantea también que la educación tiene graves problemas al priorizar sus objetivos. No procura formar mejores ciudadanos con valores y principios morales. Los arrastra a luchar por un cargo con todos los recursos indebidos que observa en el escenario nacional.

“No hay educación humana en México. La formación que pone al individuo en el centro de los grandes objetivos no está en ningún plan de estudios”.

Con ese ideario no puede ser candidato del PRI y resolvió buscar otra ruta hacia las más altas tribunas del país para exponer sus opiniones y preocupaciones.

Con visión distorsionada, la sociedad es arrastrada por el gobierno al desfasado ataque a los problemas nacionales, en lugar de prevenirlos.

Esta política de sólo aprender a nadar cuando estamos en el agua con peligro de hundirnos, se aplica en todas las actividades y frente a todos los desafíos.

“SOY DISTINTO A MI PAPÁ, PERO ESTOY ORGULLOSO DE ÉL”

El joven que pide ser llamado solamente Donaldo, no pretende explotar el nombre de su padre, por más legítimo que sea este recurso, más legítimo que el usufructo que hace el PRI de su ex candidato sacrificado arteramente.

“Soy distinto a mi papá”, afirma. Conoce y asume su legado político, la esencia de conceptos destacados, como la pertenencia a la cultura del esfuerzo y no del privilegio, y la identidad con el México que hoy, como hace 24 años, sigue esperando ver saciada su hambre de justicia.

En este tema, Donaldo dice que tenemos leyes buenas y leyes malas, pero que no todas las primeras se aplican y muchas de las segundas tienen prioridad convenenciera de los gobiernos.

Aplicar las necesarias y corregir o suprimir las demás, debe ser tarea legislativa con un nivel de miras y objetivos que no haga concesiones a los que favorece la no aplicación de las herramientas jurídicas que mejor ayudan a establecer el estado de derecho.

El PRI no es congruente con Colosio Murrieta. Por eso vio y calló ante el asesinato en Lomas Taurinas.