Carlos Mario Ortiz y el espejo del fracaso

Las cruces y cenotafios que bordean las carreteras y caminos de Salvador Alvarado son las cicatrices de la violencia engendrada por el desempleo, el hambre, la violencia  y las fallas en la seguridad pública durante el gobierno de Calos Mario Ortiz Sánchez. Aquí la violencia llegó para quedarse..

El presidente municipal inició el año 2017 discursando el  envalentonado propósito de rescatar de las ruinas a la industria regional pero se topó con la resistencia de intereses grupales que lo frenaron en seco y no incentivan la reactivación de las operaciones de las fábricas de aceites que se derrumban sin funcionar en el mapa municipal.

Para los dirigentes de la CANACINTRA, COPARMEX y CANACO la economía del estado cabalga a un ritmo aceptable  pero en el terreno de los hechos la realidad tiene un lenguaje diferente y eso está detonando la violencia y lluvia de muertos. La falta de oportunidades laborales ha impactado el corazón de la economía de Salvador Alvarado y tiene de cuclillas a las corporaciones policiacas que no han podido detener la tasa de criminalidad que aumento en un 4.22 por ciento en los últimos 12 meses.

En el municipio gobernado por Carlos Mario Ortiz Sánchez 7.4 de cada 10 personas tiene miedo de sufrir algún delito contra su patrimonio y su vida y el 83 por ciento de los afectados por el crimen no denuncia los hechos  porque no hay garantías de seguridad personal y tampoco creen que se logre castigar a los autores de los ataques.

En la cara norte y sur de la ciudad de Guamúchil todas las noches y el día grazna  el cuerno de chivo y en las carreteras y caminos quedan regados los cadáveres como obscuro mensaje de que el control de la zona está en manos del crimen.

Es vox populi que la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación-CANACINTRA- no se adecuó a la competencia comercial nacional y extranjera y eso trono a la agricultura.

La inoperante infraestructura industrial de la región de Salvador Alvarado cayó en manos de personajes interesados en tronarlas para capitalizar otros proyectos personales y el gobierno federal, estatal y local mantienen un discurso mentiroso al decir que las cosas van bien pero en los hechos no se ven las cosas iguales.

Es decir por un lado va el discurso oficial y otro la realidad del hambre, el desempleo y la violencia. Inclusive las carcasas de industrias donde se procesaban el garbanzo y el algodón que se producían en los fértiles terrenos regionales son mudos testigos de la violencia.

El calendario señala fechas y lugares donde la muerte hizo sentir sus pasos. Los hechos también indican que el gobierno también está fallando y que no está dando resultados ya que existen sonados casos en los que los asesinatos son múltiples y no se encuentran a los autores de los crímenes.

El 29 de mayo del año pasado 6 personas resultaron muertas en un enfrentamiento a tiro limpio que se registró sobre la carretera que comunica a Mocorito con Salvador Alvarado durante. Los hechos se registraron poco antes del mediodía y los investigadores no han esclarecido la autoría de estos actos criminales.

Otra media docena de muertos arrojó un enfrentamiento registrado en el mero corazón de la ciudad de Guamúchil el 2 de junio del año 2017 cuando los latidos del gobierno de Carlos Mario Ortiz Sánchez se encontraban acelerados  por la insatisfacción ciudadana hacia la administración municipal.

Las cámaras de la policía preventiva y estatal no registraron, no vieron ni escucharon nada relacionado con estos acontecimientos.

Además del desempleo, la pobreza y la violencia el alcalde Carlos Mario Ortiz Sánchez navega en una administración que es el espejo fiel del fracaso ya que se han profundizado las carecías de servicios públicos y arribaron las obras de mala calidad  en pavimentación, drenaje y agua potable.