Beltrones y el padrinazgo de políticos sinaloenses

En la sórdida curva a la que está entrando la sucesión presidencial de 2018, parece que se está escribiendo una segunda versión de “Los perros de paja”. En esa trama, el protagonista central es el sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, a quien su oportunidad su paisano putativo Manuel Espino Barrientos biografío como El Borgia mexicano.

¿Qué hace Beltrones? No es la pregunta de entrada. La pregunta es, ¿dónde anda, dónde se esconde Beltrones? Para algunos sinaloenses es importante saber de él, que pasa con él, y si su Poder Plenipotenciario menguó, se vino por los suelos o sigue vigente, más allá de los periodistas que le apuestan a que Manlio es difamando. Y así, lo divulgan, como una “víctima” de Javier Corral Jurado, gobernador panista de Chihuahua.

El ex precandidato presidencial de 2011 y ex dirigente nacional del PRI en 2015-2016, experto en el oficio de tinieblas, ha optado en días recientes por mantenerse lejos de los reflectores. Y su “parálisis” mantiene inquietos a los sinaloenses que blasonaban su padrinazgo político.

De cierto, aunque echado pa’lante, Manlio Fabio ha dejado algunos lances públicos a sus abogados. Lo hizo desde que intuyó que, convertido en perro de presa, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado le puso la lumbre en los aparejos.

Por aquello de “no te entumas” Beltrones buscó el amparo de la justicia federal. La jueza de distrito en la Ciudad de México, María Dolores Núñez Solórzano le otorgó la suspensión provisional. Ipso facto, hizo su paseíllo por algunos desayunaderos de postín en la capital. Pero la jueza Núñez le negó la suspensión definitiva. A su decir, no había materia para la protección pedida, porque no había causa en su contra.

La causa es del dominio público: Implicó a Beltrones en las corruptelas del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, el ex secretario adjunto del comité nacional del PRI, Alejandro Gutiérrez, apañado por el trasiego de más de 250 millones de pesos de recursos presuntamente públicos, desviados a las campaña priistas de 2016.

El asunto no es de poca monta porque en esas operaciones son eventualmente imputables los ex secretarios de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray y el precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, dígase lo que se diga.

Aunque en la operación cicatriz pretendida por Meade tuvo un encuentro con el sonorense, ahora se sabe que éste ha puesto en manos de emisarios su contacto con el precandidato tricolor en busca de ser incluido en la lista de candidatos al Congreso.

Lo obvio es que Beltrones pretendería blindarse con fuero contra las vicisitudes penales derivadas del enjuiciamiento de Alejandro Gutiérrez, que van para largo, porque cada vez se encuentra a más implicados en las trapacerías de Duarte, quien debería prestarle al sonorense las rutas de escape en las que el chihuahuense se ha vuelto ojo de hormiga huyendo de la extradición a México.

De una cosa no queda la menor duda: El otrora poderoso político de cloacas, como lo identificó Elba Esther Gordillo, está en la tesitura de terminar sus días en cadáver político. Y tal estatus acabaría con los proyectos políticos de varios personajes sinaloenses que tiraron amistades y afectos políticos por la borda para ser “apadrinados” por Beltrones.

Sus allegados reconocen que Beltrones ha tirado cables a su amigo y benefactor Carlos Salinas de Gortari pero éste se encuentra agazapado porque teme ser llamado a cuentas por Enrique Peña Nieto, para que no metas las manos en la caldera del PRI, donde las ardientes temperaturas están tostando la piel de Meade.

Nuestros contactos en la Ciudad de México nos informan que la Policía Internacional(Interpol) aclara que no ha expedido ficha roja para la localización de Beltrones, pero vale más tomar precauciones, ya ve usted como son de malévolos los malquerientes. De seguro, Beltrones no se encuentra en Sinaloa, pues aquí, los “prófugos” ya están completos. No hay espacios para más…

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.