Turismo y las “trampas” de las cifras

Contrario a la narrativa oficial de que las cosas van bien en materia turística, Sinaloa fue bajado del  ranking de los polos de interés de viajeros y como consecuencia de la crisis en el sector el año 2017 cerrará con una afluencia de un millón 600 mil visitantes que representa un 70 por ciento menos al flujo de personas que estuvieron de paso en la entidad en el año 2010.

Detrás de la narrativa del Secretario de Turismo de Sinaloa, Marco Antonio García Castro. se esconden los códigos de cifras mentirosas que intentan disfrazar la caída en picada que experimenta la actividad pues el flujo de visitantes en el año 2010 se colocó por encima de los 4.5 millones de viajantes y los pueblos mágicos fueron parte del engranaje que atrajo las visitas extranjeras y domésticas.

En la actualidad los pueblos mágicos de El Fuerte, Cosalá, El Rosario y Mocorito muestran el desmoronamiento del montaje armado para disfrazar las cifras ya que se encuentran en caída libre en su economía porque están colocados fuera de la estrategia de promoción internacional y se les etiquetó como zonas peligrosas.

La caída del turismo en Sinaloa entró en galope desde el sexenio de Mario López Valdez que comenzó teñido de sangre y terminó con alrededor de siete mil 500 homicidios y  con una tasa de más de 900 personas desaparecidas.

Ante los visitantes nacionales y extranjeros la violencia se convirtió en la carta de presentación del gobierno sinaloense y la postal de muerte sigue siendo el pulso que atemoriza a los turistas ya que Sinaloa cabalga a un ritmo de mil 200 personas asesinadas con el canto del “cuerno de chivo”.

A la mitad del sexenio pasado Francisco Córdova Celaya fue trepado como secretario de turismo de la entidad y desde el primer momento introdujo trampas en la medición de la visitas extranjeras y nacionales en el estado al colocar en dos millones 177 mil la tasa de viajes individuales y grupales.

La fórmula de las mentiras se convirtió en manual del modus operandi de la Secretaría de Turismo para suavizar los números de la caída del turismo sinaloense y convirtieron en un himno el pregón de que las cosas van bien a pesar de que los pequeños empresarios del ramo son golpeados y zarandeados por la crisis económica que priva en la entidad.

Los pequeños hoteleros y restauranteros de los pueblos mágicos reclaman cuentas claras de los recursos destinados a la promoción turística pero sus bramidos no han tenido resultados y no han podido solventar la caída que están experimentando en la actualidad y que nunca vivieron hasta antes del año 2010.

Además del abandono  en que los tiene sumidos la Secretaría estatal de Turismo los promotores de los pueblos mágicos están experimentando una competencia desigual con los titanes de la hotelería de Sinaloa que en muchas ocasiones les roban a los viajeros ofreciéndoles tarifas que hacen tronar a los pequeños y medianos  empresarios del ramo.

Es una lucha entre David y Goliat en la que los titanes de la hotelería están devorando los programas bajados del gobierno federal y bloquean la ruta por la que caminan los pequeños hoteleros. En Sinaloa durante el año 2017 se inyectaron 130 millones de pesos a la promoción turística de los cuales los promotores domésticos de los pueblos mágicos no mordieron ninguna tajada de los recursos y el mejoramiento de la infraestructura lo realizaron con su propio capital.

La desigual ocupación hotelera y los recursos arrancados a los programas federales no son obra de la casualidad ya que hay muchos intereses y al Secretario de Turismo le gusta jugar sucio pues recarga la promoción del puerto de Mazatlán pero le bajó el volumen a las convocatorias de visitantes para El Fuerte, Concordia, Mocorito y Cosalá en donde el turismo cinegético se ha mostrado ausente en el recorrido de un año de la actual administración estatal.

Los números indican las señales del turismo nacional y los motivos por los que unos empresarios del ramo suben y otros bajan en su poder económico.

De acuerdo a cifras de la Secretaria de Turismo en el año que está por concluir se han movido mil 100 millones de viajeros a nivel mundial. Por el territorio nacional la movilización ha alcanzado la cifra de los 32 millones de viajeros de los cuales 22.4 son turistas internacionales y el resto domésticos.

En el engranaje nacional son los estados de Yucatán, Quintana Roo, Guerrero, Chiapas, Cuernavaca, Estado de México y el Distrito Federal los que han paralizado la atención de los visitantes y Sinaloa ingresa ligeramente en el apetito de los turistas.

Aun así el canto oficial es en el sentido de que el turismo es la segunda fuente de divisas para el estado ya que se calcula que el año 2017 cerrará con una derrama económica de 3.7 mil millones de pesos y ello representara el 9 por ciento del Producto Interno Bruto pero las expectativas no alivian el ánimo de los promotores turísticos por el desigual trato que se da a las distintas regiones del estado de Sinaloa.

Los desequilibrios de la actividad turística se han acentuado por la escasa visión sobre el atractivo de los diferentes puntos del estado  ya que la brújula de promoción está apuntando hacia Mazatlán y el secretario de turismo Marco Antonio García Castro debe corregir el timón para detonar la recuperación de los pequeños prestadores de servicio que agonizan sin recursos en otras municipalidades.

El argumento esgrimido para no darle oxígeno a los prestadores de servicio de la sierra sinaloense  es que la violencia detienen a los visitantes pero la realidad es que Mazatlán se encuentra convertido en un barril de pólvora y puntea como una de las 14 ciudades más peligrosas de México y sin embargo le llueven programas turísticos que se escamotean a municipios con más calma.

En suma la promoción  turística está bajo el juego sucio y las trampas de Marco Antonio García Castro.