Tres Ríos

El presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional Carlos Radamez Gandarilla García está dando muestras de que no está a la altura de las grandes jugadas políticas  y mantiene en el refrigerador las simpatías de los electores.

Para colmo de males no ha logrado convertirse en el centro de gravedad que atraiga las mejores propuestas para darle al PRI el impulso que necesita para competir en la contienda del año 2018 cuando se realicen en una sola jornada elecciones federales y locales.

Desde la llegada de Gandarilla García a la presidencia estatal del tricolor los militantes con mayor antigüedad rechinaron de coraje y se dispersaron hacia otras ideologías porque en el PRI los atropellaron y les pasaron varias veces por encima cuando reclamaron que el partido está siendo tomado por grupos políticos que transformaron los colores en franquicias familiares que se transmiten por herencia y precisamente el caporal priista es beneficiario de las facturas fácticas que los emisarios del pasado están cobrando al instituto político.

De hecho Gandarilla es considerado miembro de una  camada cuya imagen se desgasto tempranamente y está demostrando que las enseñanzas de dirigentes pasados no le están sirviendo.

Viejos militantes satirizan la situación del tripulante de la nave tricolor a quien etiquetan como integrante del “cartel del pañal” ya que es heredero de Víctor Manuel Gandarilla Carrasco que por su parte ha sobrevivido a los diversos terrenos políticos de pasado y del presente y que ha lamido el sabor del PRI y también a paladeado con gusto a otros partidos políticos en los que incursionó y excursionó para jugarle las contras al Revolucionario Institucional precisamente cuando Andrés Manuel López Obrador lo convido a revelarse contra el dedazo y los dados cargados.

En el PRI no hay negociadores y no han podido cerrar las cicatrices que han dejado los procesos electorales anteriores y llega debilitado a la ante sala de la postulación de sus candidatos y para colmo de males el Partido Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano le están ganando las principales jugadas  adelantándose en la carrera por el triunfo electoral.

Mientras el PAN, PRD y MC incentivan la participación ciudadana, el PRI estatal pasa por una etapa en el refrigerador.

La fotografía del momento muestra que Gandarilla García está solo y que no le sirvieron de escuela las enseñanzas de Marta Tamayo Morales a quien la historia coloca en el ranking de las marrulleras.

Hay que recordar que Tamayo Morales e inclusive tuvo la capacidad para estar al servicio del gobierno de Mario López Valdez y cobrar como dirigente del Partido Revolucionario Institucional.

Lejos de ser al menos amonestada fue premiada por sus servicios y ahora cobra como diputada federal.

Eso si no se ha acercado a Gandarilla García para darle lecciones sobre la forma de negociar en lo oscurito y salir con las manos victoriosas y con un sueldo legislativo.

Otros lobos del mar son Pablo Moreno Cota, Eduardo Garrido Achoy, Joaquín Vega Acuña entre otros que ya pasaron por la conducción del PRI y no han sido llamados a reforzar al caporal tricolor en las decisiones que tiene que tomar para definir las candidaturas que vienen.

Los hechos muestran que Carlos Radamez Gandarilla García le quedo grande la yegua.

Le están comiendo el mandado por que no sabe negociar con las diversas corrientes ideológicas que chapotean tanto en el tricolor como en otras instituciones políticas.

Ahora falta ver cuantos chapulines se cuelgan las candidaturas priistas o bien corren a fletar los colores de otros partidos porque no son escuchados en las exigencias de que las cosas se hagan bien en el Partido Revolucionario Institucional.

Ya acabe.