Protocolos, despistes y “el amor en tierra de herejes”

Entre la política de altura y la de cabotaje, hay millas náuticas y calado que no cualquiera puede remontar o bucear: No es lo mismo hacer grilla aldeana en Atlacomulco y Toluca, que moverse en los corredores México-Washington-Nueva York-Londres, con extensiones a Ginebra y Basilea, en Suiza.

Pongamos por caso al ex gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas: Desde Ecatepec se desplazó a Toluca. Aquí pretendió desbrozar el camino rumbo a Los Pinos. Lo que más logró fue instalarse en la presidencia del PRI en la Ciudad de México donde sus religionarios tricolores lo consideran un extraditable.

El propio Enrique Peña Nieto se exhibió estupefacto cuando apareció el nombre de José Antonio Kuribreña como precandidato en firme del PRI a la presidencia de México.

Todos están despistados”, reaccionó el mexiquense cuando el secretario de Hacienda ya tenía firmada su renuncia para ir por los protocolos de apoyo de los sectores Obrero, Agrario y Popular, y de los presidentes de los comités estatales del PRI, a fin de cubrir los requisitos de la convocatoria para acreditar, en principio, su precandidatura presidencial al 2018.

La otra ruta que han recorrido los secretarios de Hacienda

La ruta de los andenes internacionales donde se encuentran las sedes del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de los dos más importantes mercados financieros -Wall Street y la City de Londres-, fue recorrida por José LópezPortillo para cambiar de domicilio de Palacio Nacional a Los Pinos.

El ex secretario de Hacienda de Luis Echeverría fue favorecido cuando, después de la crisis internacional de precios petroleros en la primera mitad de los setenta, la industria petrolera mexicana entraba al espejismo de la abundancia.

Los posteriores ocupantes de la cartera de Hacienda, Jesús Silva Herzog y Pedro Aspe Armella, aspirantes a la sucesión presidencial, no tuvieron la misma fortuna. Operaron con los expedientes de las crisis económicas de fin de sexenio 1976, 1982 y 1988.

El ex secretario de Hacienda de Vicente Fox, el mazatleco Francisco Gil Díaz, ni se calentó. Otro titular de esa secretaría, Agustín Carstens, de vocación tecnocrática, tejió otros destinos: Es ahora el mandante principal del Banco Internacional de Pagos.

Sin trayectoria escalafonaria destacada, el secretario de Hacienda de Felipe Calderón, Ernesto Cordero Arroyo, no tuvo tiempo ni de calentar motores para 2012. Le comió el mandado la de Educación, Josefina Vázquez Mota.

El “efecto Aspe Armella” en la sucesión presidencial

Aquí hagamos un paréntesis: No obstante haber aparecido su nombre en dos diferentes circunstancias de la sucesión de Carlos Salinas de Gortari en 1993-1994, Aspe Armella no pasó a retiro, sin embargo.

Se mantuvo Aspe Armella activo desde la iniciativa privada, donde su actividad consiste en vender asesorías, invariablemente a  corporativos usufructuarios del contratismo gubernamental y de asistencia a los gobiernos de los estados en materia de deuda pública. Tuvo como cliente al gobierno del Estado de México.

Un primer dato curricular de Aspe Armella: Titulado en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), acreditó su posgrado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Luis Videgaray Caso, es también graduado en esas dos instituciones. Cuando en 2012 éste apareció como secretario de Hacienda en el gabinete económico de Peña Nieto, la primera lectura que hicieron los analistas fue que tenía marcado el fierro de Aspe Armella. Videgaray no se preocupó por deslindarse.

Tiempos de sucesión adelantada, desde el primer trienio del sexenio al secretario de Hacienda se le consideró como el número 2 de la administración y el hombre fuerte para 2018.

Coloquialmente, Meade es “nieto” de Aspe

A Videgaray se le desplazó de Hacienda para trasladarlo a Relaciones Exteriores. No se le dio por muerto, no obstante, sobre todo porque fue el hombre de Los Pinos en la Casa Blanca, cercano al Salón Oval donde despacha Donald Trump.

Meade Kuribreña es también egresado del ITAM. En términos coloquiales se lo podría considerar “nieto” de Aspe Armella. Hablar de Aspe Armella es necesariamente hablar de Carlos Salinas de Gortari.

Cuando en agosto pasado el PRI, por mandato de la Asamblea Nacional, reformó sus estatutos para dar cabida a la eventualidad de un candidato presidencial “externo”, pocos dudaron que esa oportunidad fuera para Meade que, dicho sea de paso, en las encuestas sobre intención del voto, no pintaba.

Con resentimiento, pero también con realismo, Videgaray asumió su condición de descartado. Pero no se rindió: Montó en Relaciones Exteriores una pasarela que sirvió de alfombra roja para hacer un panegírico de su sucesor en Hacienda.

El primer “despistado”, Enrique Peña Nieto

Fue cuando Enrique Peña Nieto, anonadado, reaccionó afirmando que todos están despistado: “El PRI no decide su candidatura presidencial por elogios o aplausos”.

Obviamente, como primer “despistado” apareció el mexiquense. De lo que resulta la sospecha de que el titular de Relaciones Exteriores pudo haber consumado un “golpe de timón”.

Casi simultáneamente con la pasarela de Videgaray, Enrique Ochoa Reza formalizaba los protocolos para validar lo que era ya un secreto a voces en el interior del PRI.

Inmediatamente, Meade empezó a subir en la escala de las encuestas. Para finales de la semana pasada, los encuestadores ya colocaron al ex secretario de Hacienda vis a vis con Andrés Manuel López Obrador.

Dos de los que se quedaron chiflando en la loma

El desenlace de ese sainete nos remite a una conclusión: En la operación destape tricolor, quienes tragaron más pinole fueron los agentes del ITAM: Lograron mojarle la pólvora a dos aspirantes confesos, formados en la Universidad Pública; militantes, además, de larga trayectoria en el PRI.

Miguel Ángel Osorio Chong se hizo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde fue presidente de la Federación de Estudiantes, experiencia que le permitió más tarde su arribo al Congreso de la Unión y a la gubernatura de su estado, de donde pasó, al finalizar su mandato, a la Secretaría de Gobernación.

José Narro Robles es hijo de la UNAM. Después de acreditado su paso por la administración pública en el Sector Salud, ejerció un doble periodo como rector de la máxima casa de estudios; ocho años en que exitosamente “domó al tigre”. Pasó a la titularidad de la Secretaría de Salud.

Bisoño en las artes políticas, José Antonio Meade Kuribreñas intentó una suerte de operación cicatriz, retratándose con quienes le disputaron la candidatura presidencial priista.

Fueron tan desaseadas las formas que, en el primer rencuentro “para comer” con Osorio Chong, la mesa no tenía ni siquiera un salero o un vaso de agua. Ni siquiera apareció el capitán de meseros.

Como sea, Meade empieza a recorrer la empinada cuesta hacia Los Pinos en las Lomas de Chapultepec. Será proclamado como candidato oficial del PRI en febrero.

De febrero a junio de 2018, el candidato presidencial del PRI sabrá lo que es amar a Dios en tierra de herejes. Es cuanto.