PRI, sin cuadros competitivos; gabinete desvertebrado

Un primer grave diagnóstico que se puede adelantar para 2018, es el siguiente: Un gabinete presidencial -legal y ampliado- desvertebrado. La sede de los Poderes de la Unión -la Ciudad de México- endescomposición administrativa. Dos partidos nacionales beligerantes –PAN PRD– con direcciones debutantes, intentando ejecutar la operación cicatriz.

La economía nacional pasa de la subyacente atonía al terreno profundo de las expectativas decrecientes, jalonadas hacia abajo por la frustrante revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y laReforma Fiscal que ya se discute en El Capitolio de los Estados Unidos.

El motor del nervio financiero nacional, responsable de la política monetaria, el Banco de México, esta fuera del alcance del control presidencial. Afronta ese ente dos desafíos ingentes: El subversivo incremento de la inflación y la volatilidad del peso, profundizados por elatorón de la inversión productiva y la fuga de capitales.

El “México en paz”, un espejismo opacado

El México en paz prometido a la sociedad el 1 de diciembre de 2012, naufraga entre la crisis de Seguridad Pública y la presión internacional -con la ONU a la cabeza-, cuestionando el estado que guardan losDerechos Humanos en el país, debate exacerbado por la insistencia del Ejecutivo de imponer a rajatablas la Ley de Seguridad Interior.

A la procuración de Justicia no se le encuentra la cuadratura al círculo al mantenerse acéfalas tres posiciones de primer rango: La Procuraduría General de la República, atorada en su tránsito a Fiscalía General; laFiscalía autónoma del Sistema Nacional Anticorrupción y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales.

El crimen organizado opera y se gratifica trepado en sus laureles y la corrupción cabalga a galope tendido en el llano en llamas.

Peña Nieto ha perdido la unidad de mando

Lo obvio en ese agreste y peligroso paisaje político-económico, es que el presidente Enrique Peña Nieto ha perdido la unidad de mando. Sólo cuenta con la lealtad institucional de las Fuerzas Armadas, cuyos comandantes, Salvador Cienfuegos Cepeda y Francisco Vidal Salmerón, se mantienen en su guardia desde diciembre de 2012.

Ambos altos mandos castrenses, sin embargo, siguen sujetos a la coordinación civil del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, evidentemente desalentado -y acaso humanamente resentido- por la pérdida de la candidatura presidencial.

El partido de Peña Nieto, el PRI, en la intención del voto para 2018 no logra remontar el tercer sitio a nivel nacional y en la Ciudad de México, aun en alianza, está estancado en el quinto lugar en una correlación potencial de un voto contra tres respecto del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador.

Las ciudadelas tricolores, sólo en 16 entidades de la República

La pérdida de casi cinco millones de votos a partir de los procesos electorales de 2013 tiene al PRI fuera del poder en 18 de 32 entidades de la República, en tanto los partidos hasta ahora asociados en el Frente Ciudadano por México están instalados en 16 entidades (Nuevo León en manos de un independiente, Chiapas a cargo de un verde); otras tantas capitales y 800 municipios determinantes, por su densidad electoral, para lo que viene el 18.

El déficit de cuadros competitivos propios, ha empujado al PRI a entregar las candidaturas a la Presidencia y al gobierno la Ciudad de México a dosno militantes en el priismoJosé Antonio Meade Kuribreña Mikel Arreola, que acometen la primera experiencia electoral de su vida.

Ambos aspirantes han tenido que fundar sus expectativas de triunfo en las carcomidas dirigencias de los tres sectores tradicionales, cuyas centrales tributarias del “voto duro” se caen a pedazos.

El propio Enrique Peña Nieto pasa por un cuadro clínico -que impacta el espectro emocional-, que no afectó ni siquiera a Vicente Fox y a Felipe Calderón en la fase crepuscular de su sexenio.

Peña Nieto se exhibe como El solitario de Los Pinos

El índice de aceptación popular de su gestión, de por si bajo, se hundió aun más con la equívoca, y en algunos aspectos hasta fraudulenta, ejecución de las acciones de reconstrucción después de los terremotos de setiembre.

Desde Gustavo Díaz Ordaz, a causa de la crisis del 68, un Presidente mexicano no cruzaba por un estado de impotencia como el que atraviesa el mexiquense quien, si carece de una operación política eficaz después de la concertación del factico Pacto por México, con la desarticulación de su gabinete trasmite la impresión del Solitario de Los Pinos.

¿Qué le queda al cerrado grupo dominante frente al descomunal reto del 18? Apostarle a la falta de consolidación de los pactos opositores; o al menos de uno de ellos: El Frente Ciudadano por México (FCM), hoy convertido en Por México al Frente (PMF).

Por México al Frente, sobre todo en su exposición mediática, pareció nacer con buena estrella. Incluso, algunas encuestas teledirigidas lo presentaron las primeras semanas como la opción idónea para mojarle la pólvora a la alianza Morena-Partido del Trabajo, y concretamente contra López Obrador.

Sin embargo, la fuerza electoralmente más poderosa del PMF, el PAN, empezó a agrietarse desde su interior mismo: El calderonismo ha operado una estrategia disolvente con la deserción de Margarita Zavala de Calderón Hinojosa y la irrupción de los llamados senadores rebeldesque conspiran contra la unidad en la formación azul.

El inicio de la fractura del PAN fue marcado por la exigencia de los aspirantes a la candidatura presidencial de piso parejo en la pugna por la nominación. Se hostilizó a Ricardo Anaya Cortés por aprovechar simultáneamente su doble condición de jefe nacional y precandidato presidencial.

Hace unas horas, Anaya Cortés terminó de deshojar la margarita y se pronunció por la búsqueda de la candidatura, si bien del PAN, en automático del PMF. A su relevo, el sonorense Damián Zepeda, le toca tratar de reconstruir la unidad azul, que no es tarea de poca monta.

Anaya Cortes corre sin vara a partir de que el híbrido jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, en una actitud realista, tocó a retirada.

Actitud realista, repetimos, porque a lo largo de más de medio siglo, ningún jefe de Gobierno del Distrito Federal, desde Casas Alemán y Ernesto P. Uruchurtu, pasando por el general Alfonso Corona del Rosal, Alfonso Martínez Domínguez, Carlos Hank González y Manuel Camacho Solís, hasta Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y el propio López Obrador, puro peso completo, ninguno, insistimos, ha podido saltar de ese puesto a Palacio Nacional o a Los Pinos. Es un sino políticamente fatal.

Dante Delgado Rannauro, delegado de Movimiento Ciudadano ante el PMF, nunca implicó un  riesgo: Su compromiso personal y político, es desarrollar el potencial de su formación, tratando de asegurar el gobierno de Jalisco e incrementar su representación en el Congreso de la Unión.

 Los amarillos, un peso muerto para el Frente

Para el PMF, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) significó desde el principio un peso muerto.

Con el cese de Alejandra Barrales y la declinación de los gobernadores de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo y de Morelos, Graco Ramírez, el problema se simplifica para el Frente, pero el PRD sigue siendo una amenaza para si mismo con la supervivencia de la Nueva Izquierdacontrolada por la tribu de Los chuchos.

Nominalmente, con el relevo de Barrales por el mancerista Manuel Granados, la mira del PRD no va más allá de la Ciudad de Méxicodonde, con la ilusa Barrales, pugnan por la candidatura del Frente otros dos ex colaboradores de Mancera: Los secretarios de Desarrollo Económico, Salomón Chertorisvky, y de Salud, Armando Ahued, que pretenden jugársela  contra Claudia Sheinbaum, ya confirmada por Morena.

En la orden del día de los analistas: ¿Golpe de Estado?

El PRI de Enrique Ochoa Reza, en tanto, hace ejercicios epilépticosreconstruyendo su alianza con el Partido Verde Ecologista de México y Nueva Alianza. Resulta un tanto ilusoria la restauración de esos pactos electorales, pues el historial electoral de ambos partidos, en conjunto, no alcanza para que el tricolor rescate en el 18 los casi cinco millones de votos perdidos en menos de cinco años.

En última lectura, tanto el Verde como el Panal permanecerán aliados hasta que se hagan cuentas de cuántas candidaturas les cedió el PRI para la LXIV Legislatura federal. Al tiempo.

No es casual, ni gratuito que, dados los confusos y difusos escenarios para el 18, algunos analistas especulen que la única salida que le queda al PRI, es pasar del Golpe de estado técnico al golpe de Estado efectivo.

Eso explicaría, a criterio de esos analistas, la incesante convivencia y las obsequiosas concesiones del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas a la alta oficialidad del Ejército y la Marina Armada de México.Cuando el río suena, es que agua lleva. Es cuanto.