Morena y los “soplones” contra el narco

El discurso/declaración de Andrés Manuel López Obrador, virtual candidato del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, usado para identificarse o “congraciarse” electoralmente con el narco y algunos segmentos de la sociedad mexicana, seguramente fue recibido con recelo en Sinaloa por quienes se dedican a la siembra de mariguana, amapola y al tráfico de cocaína y otras drogas, como una trampa que convertiría a los capos y capitos en simples “sapos”,  “soplones” o “dedos” con tal de ser alcanzados por una amnistía.

El tema de la amnistía es muy accidentado. Sinteticemos lo práctico con tres preguntas necesarias: ¿Quién enlistaría en Sinaloa a los futuros beneficiados con esta amnistía “tropical”? ¿El virtual candidato de Morena al Senado de la República, Rubén Rocha Moya? ¿O se firmarían cuadrillas en ciudades, pueblos y rancherías para levantar censos y “detectar” a aquellos que se dedican al narcotráfico y que estarían dispuestos a obtener el “perdón” de Andrés Manuel López Obrador?

La amnistía es el perdón de penas decretado por el Estado como medida excepcional para todos los presos o personas libres, unos condenados por determinados tipos de delitos y otros perseguidos por dedicarse a actividades delictivas de alto impacto.

El dirigente nacional de Morena y aspirante presidencial, Andrés Manuel López Obrador, dijo que el movimiento que encabeza hará “todo lo que se pueda” para lograr la paz en el país, y entre las alternativas para lograrlo no descartó la posibilidad de ofrecer una “amnistía” a los líderes del narcotráfico.

De visita en Quechultenango, Guerrero, López Obrador dijo: “No es posible que siga este régimen de corrupción e impunidad. Vamos a limpiar la casa. Vamos a empezar desde arriba para abajo. Vamos a hacer todo lo que se pueda para que logremos la paz en el país. Que no haya violencia”.

“Si es necesario… vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas, los familiares de las víctimas. No descartamos el perdón. En mi tierra siempre se dice ‘ni perdón ni olvido’, yo no comparto eso. Yo sí creo que no hay que olvidar, pero sí se debe perdonar, si está de por medio la paz y la tranquilidad de todo el pueblo”, agregó.

Los reporteros le preguntaron: “¿Esta amnistía alcanzaría a los líderes de los cárteles?”.

Contestó: “Vamos a plantearlo. Lo estoy analizando. Lo que sí les puedo decir es que no va a quedarse ningún tema sin ser abordado, si se trata de garantizar la paz y la tranquilidad. Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas, hasta exigir al gobierno de Estados Unidos que lleve a cabo campañas para aminorar el consumo”.

Andrés Manuel López Obrador sabe lo que implica una amnistía. Los “perdonados” por el gobierno se convierten casi automáticamente en delatores. Esa figura jurídica es una especie de “recompensa”, no monetaria, sino legal.

La astucia de los gobernantes al idearse este instrumento de delación, la amnistía, ha alcanzado éxito en algunos países porque quienes obtienen el beneficio proporcionan información para desmantelar redes del narcotráfico propias o ajenas

El sistema de inteligencia policíaca y de investigación criminal de países azotados por el narcotráfico se apoya en un alto porcentaje para obtener resultados positivos en las delaciones de los amnistiados, a los que eufemísticamente llaman “informantes de primer nivel”, pues han sido testigos de operaciones de narco y de “lavado de dinero.  De no tener esta ayuda, la labor de la policía y los aparatos de investigación, sería muy difícil, casi imposible de obtener resultados y llevar a la cárcel a miles de criminales relacionados con el tráfico de drogas y asesinatos.

De ahí la importancia que le otorga López Obrador a la discusión pública de la amnistía.

Pero ¿Hasta dónde piensa llegar? En las redes sociales, a todo lo largo y ancho del país, la “idea” de AMLO, de “convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía”, reveló el grado de rechazo a la propuesta, por tramposa, por su manejo eminentemente electorero.

La sociedad ya puso en el tapete de la discusión pública, cinco puntos:

  1. “Convocar un diálogo”: ¿Con quién? ¿Van a ir representantes del crimen organizado? ¿De cada cártel? ¿Se van a sentar en una mesa de negociación? ¿Irán enmascarados o con él rostro descubierto? ¿Habrá un representante de sicarios, agrupaciones de tratantes de blancas y sindicato de capos? ¿Quiénes serán las contrapartes de la mesa? ¿Acaso el Gobierno deberá prometerles inmunidad?
  2. Otorgar “amnistía”: la sociedad les perdonamos todos sus pecados y ¿desaparecerán mágicamente los delincuentes? ¿Descubrirán que verdaderamente quieren tener un modo honesto de vida? ¿Se les ayudará a “reincorporarse” a la sociedad? ¿Cómo? ¿Olvidaremos los delitos imprescriptibles? ¿Vaciamos las cárceles?
  3. “Se cuente con el apoyo de las víctimas”. ¿Qué víctimas? ¿Los muertos, desaparecidos, descabezados, descuartizados, ejecutados, explotados sexuales, inmigrantes sin derechos, los miles de las fosas que no tienen nombre, las asesinadas? ¿Quién los va a representar, quien hablará por ellos? ¿Apoyarán los huérfanos y las viudas, los padres y madres sin hijos, los que crecieron sin familia?
  4.  “No descartamos el perdón”. ¿Qué perdón? ¿Acaso delitos graves como el homicidio, violación, secuestro, tráfico ilícito de estupefacientes, uso de armas exclusivas del ejército, desaparición forzada, trata de blancas, tortura, son susceptibles de ser “perdonados”? ¿Acaso la mejor forma de impartir justicia es omitiéndola del todo? ¿Abolimos los códigos penales y a todo el sistema judicial y que el Presidente se encargue de impartir justicia, tal como hacían los Reyes páganos de la antigüedad?
  5. “Perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del Pueblo”. ¿Acaso los delincuentes no son parte del pueblo? ¿De verdad cree que se puede dialogar con el crimen organizado? ¿No será que desde ya el crimen organizado piense que AMLO los tratará de igual a igual? ¿Será que esté buscando el apoyo del crimen organizado? Para el crimen organizado, de sentirse indultado a buscar gobernar ¿cuánta distancia pensarán que hay?

La “identificación” de Andrés Manuel López Obrador con los narcotraficantes y su amnistía, cuando menos en Sinaloa es considerada como una trampa electoral, que no bajará a la realidad pero que le podría servir para “congraciarse” con el narco. Pero ¿Quién sería su enlace en Sinaloa?

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.