Malovista tocan puertas de Morena

Quizá convencidos de que están canceladas sus posibilidades en el PRI de entrar en la competencia por Senadurías, diputaciones y alcaldías, actores políticos, etiquetados como malovistas, habrían de tocar puertas del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, siendo el Señor del Trébol quien con más insistencia y terquedad  trata de abrir espacios en ese partido.

Sin embargo, hasta ahora el consejo nacional de Morena  se ha mantenido firme en no autorizar el ingreso de personajes  que fueron parte de la escandalosa corrupción que caracterizó al gobierno de Mario López Valdez.

Ex funcionarios con aspiraciones políticas, mantenían cifradas esperanzas de  ser arropados por el tricolor, para aparecer en las boletas electorales del 2018, en caso de que  dos altos funcionarios del gobierno federal fueran favorecidos con el dedazo del Señor de Los Pinos. Miguel Ángel Osorio Chong o Aurelio Nuño.

El destape de José Antonio Meade Kuribreña cayó como un cubetazo de agua helada en el equipo de Malova y sobre todo en el grupo trebolista, que ahora  buscan nuevas opciones, conscientes de que  en el Revolucionario Institucional las puertas están cerradas.

En Sinaloa el escenario político cambió diametralmente  con  el ascenso de Meade,  surgiendo nuevos dueños de la cancha política, posicionándose figuras como la de Mario Zamora Gastélum, el mochitense más cerca del afecto y consideraciones del virtual candidato presidencial.

Es de sobra conocido que  no hubo una buena relación del ex gobernador con  el doctor Meade, durante su paso por las Secretarias de estado durante el gobierno peñanietista, particularmente  por la negativa de Malova de no apoyar  a su pupilo Mario Zamora Gastélum para la diputación federal, hace tres años.

Quedó ahí una factura pendiente, que tarde o temprano  se paga, porque así es la política en México.

Ese hecho dejó un mal sabor de boca para el ahora  precandidato priista, al grado de que nunca  en su gestión como Secretario de Hacienda concedió una audiencia al entonces gobernador López Valdez, a pesar de los buenos oficios de gentes cercanas a Meade.

Varios actores políticos, identificados con el gobierno anterior, que buscan desesperadamente seguir su carrera política, están emigrando a otros partidos.

Mientras tanto, en Sinaloa  el Señor del Trébol sigue manteniendo un activismo inusual, buscando nuevas opciones para entrar a la competencia por la Senaduría o de perdida por la Presidencia Municipal.

Sea o no candidato, Vargas Landeros meterá mucho ruido con su grupo en el proceso electoral del 2018.

“PALILLO”

Crítico acerbo del gobierno en turno, con llenos totales en sus presentaciones, el popular cómico farandulero, Palillo, llegó un día a Los Mochis para presentar su obra satírica “Agarren a López Por Pillo”, en la que destrozaba la poca imagen de quien juró que iba a luchar por el peso como un perro.

Enterado del caso, el entonces Gobernador Antonio Toledo Corro habló con  el presidente municipal Felipe Moreno Rosales, ordenándole que  por ningún motivo le permitiera al comiquillo que presentara su obra de teatro.

-Te hago responsable, Felipe—le dijo–. No vayas a darle permiso a ese cabrán. En Sinaloa no van a exhibir a mi amigo López Portillo, a quien le debo mi posesión de gobernador.

Felipe cumplió al pie de la letra las órdenes del Mandatario estatal.

A Palillo le dieron palo en su petición y solicitud de presentar con su elenco de artistas.

Cuando se enteró de la negativa, Palillo montó en cólera.

Citó a una conferencia de prensa, donde llamó a Toledo como un gobernante represor, enemigo de la libertad de expresión.

Cuando el actor y comediante abandonó la ciudad, el alcalde respiró tranquilo.

Toledo felicitó a su amigo el alcalde:

-Así se hacen las cosas, Felipe, con muchos huevos. A los amigos hay que defenderlos, sean como sean.

Moreno Rosales fue un tipo agradecido. Recordaba al final de su vida, las circunstancias de que llegó a la alcaldía.

Toledo, entonces le había ofrecido en charola de plata la presidencia a su amigo el empresario Guillermo Elizondo, quien metido en ambiciosos  proyectos de investigación agrícola, rechazó la  oferta, para sorpresa del Tigre.

El camino le quedó despejado a Felipe, entonces dirigente del PRI Municipal, quien se fue hasta la cocina.