López Obrador: El fascista tropical

En el 2006 voté por Andrés Manuel López Obrador y cuando a la sazón elgigante idiota lo quiso defenestrar con el desafuero para quitarle la Jefatura del gobierno de la CDMX y dejarlo fuera de la carrera presidencial produjimos muchos artículos y editoriales en nuestra extinta revista de análisis político Vida Pública de circulación regional para oponernos a esa embestida de la oligarquía en contra de AMLO.

Allí denunciamos la colusión entre Vicente Fox y el priismo venal encabezado por el tristemente célebre ex diputado federal del PRI, Francisco Frías Castro, jefe de la comisión instructora para desaforar al tabasqueño. Frías Castro, fiel a su código genético de esquirol, reiteraría ese vicio incorregible al trabajar de patiño de Quirino Ordaz en la campaña del 2016. Pero no nos detengamos allí, porque esa es otra historia y que sirva solo de preámbulo.

En el 2006 López Obrador se llenó de perdedora soberbia. Rechazó cualquier interlocución con la ex lideresa del SNTE, la corruptisíma  Elba Esther Gordillo, quien se uniría a Calderón para desfondar tanto a Madrazo, candidato priista, como al hombre de Macuspana. AMLO se negaría también a parlamentar con los empresarios de la oligarquía mexicana, que le echarían montón. Encabezados por Enrique Coppel y Lorenzo Servitje (grupo Bimbo) el primero giraría estrictas instrucciones a sus miles de empleados para votar por Calderón  y el segundo, confeccionaría una campaña subliminal en TV  a favor de Felipe Calderón, con el slogan: “Bimbo, el PAN de cada día”. La tozudez del tabasqueño, más su soberbia le hicieron perder una elección que ya tenía en el bolsillo.

Me considero de izquierda, favorezco la libertad de credo, la laicidad, el matrimonio entre gente del mismo sexo, el aborto, la eutanasia o muerte por piedad, la igualdad salarial entre hombre y mujer, el freno a la monstruosa desigualdad que hay en México y en Sinaloa, la urgente necesidad de un impuesto al patrimonio global de los mega-ricos de México, como la única forma de tener un equilibrio fiscal y mayores recursos para el fortalecimiento del estado de bienestar en México.

Repudio los extremos del capitalismo inmoral de las elites mexicanas. Detesto el racismo y el sexismo en todas sus manifestaciones, públicas o privadas. Abogo por una sustentabilidad integral, no solo la del medio ambiente, de suyo importantísima, pero nugatoria si no considera en el centro de sus preocupaciones al ser humana y su entorno social y económico.

De profundas creencias supuestamente neo cristianas, López Obrador mantiene una sospechosa (por decir lo menos) ambigüedad sobre estos temas, recurriendo al burdo pretexto de que esas libertades y su ejercicio las someterá a mecanismos plebiscitarios, expediente propio para engaña pendejos. Cuando López Obrador fue Jefe de gobierno del extinto DF, rechazó las sociedades de convivencia. López Obrador es un anfibio político, se dice Juarista e impulsa mercadotécnicamente la figura de la virgen de Guadalupe. Morena es en relación con la morenita, con la virgen Morena. De seguro, El Indio de Guelatao se revuelca en su sepulcro.

Con este bagaje de creencias a cuestas es imposible para mí y para mucha gente que comparte esa agenda mínima de izquierda apoyar una opción política populista/ fascista como la que enarbola López Obrador y sus clientelas histéricas y carentes de tolerancia.

En el 2012 ya no voté por él. El mesianismo/ populismo lo corrompió hasta la medula. Dicen que es más fácil hablar con un tozudo testigo de Jehová que con un acólito Lopezobradorista, que de la histeria y la sinrazón hacen su prédica política.

En recientes declaraciones López Obrador ha dado muestras perversas de propugnar por un racismo invertido: ha criticado el color de piel de sus adversarios político Ricardo Anaya y José Antonio Meade en un claro guiño a un fascismo mestizo excluyente y oprobioso. Así, la lucha por el poder justifica todos los excesos y las burdas contradicciones: recientemente se ha asociado con el partido Enlace Social, (PES) de corte evangelista y confesional dinamitando de un solo golpe su dizque adscripción Juarista. Amén de contradecir su supuesta aversión a la corrupción política en virtud de que el líder del PES Hugo Erick Flores ex oficial mayor de la SEMARNAP ha sido inhabilitado por 8 años  para la función publica por actos de corrupción perpetrados durante su encargo.

La escritora Elena Poniatowska y la actriz Jesusa Rodríguez, sacerdotisas mayores del fascista tropical, tibiamente se quejaron del gazapo político, pero hasta allí quedó, porque todo es pecata minuta cuando se lucha en contra de “mafia del poder”. Así las cosas todo indica que el populismo de Emilio Azcárraga Milmo, quien declaró hace años que Televisa hacia una televisión para “los  jodidos” (económica y espiritualmente diría yo) es el mismo populismo que el de Tabasco hace gala a lo largo y ancho de la República mexicana. Populismo mercantil de derecha, cuyo extremo se junta con un populismo contradictorio de izquierdas y derechas como el que anima a AMLO.

¿Pero por qué AMLO es un anfibio político? ¿En que nos basamos para sostener esto? Veamos los siguientes hechos y datos duros:

El día 19 de diciembre el periódico la Jornada, otrora López Obradorista por voz de uno de sus columnistas, Luis Hernández Navarro, escribió un artículo titulado: Morena gira a la derecha. De llamar la atención la dureza del artículo sobre todo viniendo de un periódico que había estado volcado acríticamente a la larguísima campaña presidencial de López Obrador. Hernández Navarro critica el nombramiento de Víctor Villalobos como Secretario de Agricultura ante el eventual triunfo del morenista. Villalobos ha sido Subsecretario de Agricultura y alto funcionario de Monsanto- (empresa semillera)-,  además de empleado de Alfonso Romo el empresario regiomontano que coordina el Proyecto de Nación plataforma política del ambidiestro Peje. Villalobos es impulsor de los maíces transgénicos los cuales no solo son de pronósticos reservados para la salud, si no que atentan contra los maíces naturales mexicanos, lo que ha concitado un alud de protestas en contra de las compañías como Monsanto a la cual Villalobos le rinde pleitesía por comisión.

Este hombre es un claro personero de lo peor de la oligarquía económica, que han hecho del campo mexicano un enorme negocio vendiendo las semillas a precios exorbitantes, un símil de lo que acontece en la industria farmacéutica, carteles de productores manipulando los precios en detrimento de la productividad del campo mexicano. Una vergüenza la verdad.

Hernández Navarro también se duele (como muchos de izquierda) que el anfibio político haya propuesto como Secretario de Educación a Esteban Moctezuma Barragán ex Secretario de Gobernación, empleado de Ricardo Salinas Pliego dueño de TV azteca (y del partido Verde). Moctezuma no encarna ningún valor de izquierda, pero ninguno que se le conozca, de hecho ha apoyado la reforma educativa de Peña Nieto. Otro sorprendente nombramiento en su gabinete virtual es el de Miguel Torruco como Secretario de Turismo. Torruco es consuegro nada más y nada menos que el representante global del capitalismo de compadres, es decir de Carlos Slim.

¿Con que cara López Obrador anuncia una reforma económica que acabe con la pobreza y se nutre de representantes de la horrorosa oligarquía que tiene sumida al país en la mediocridad económica y la pobreza mayoritaria?

Recientemente la revista Proceso produjo un dossier donde saca los trapos al sol de la falta de transparencia del fascista tropical. En un reportaje de Alvaro Delgado se consignan la opacidad de Morena en el manejo financiero y también la opacidad de López Obrador en la construcción del segundo piso de la CDMX cuando fue Jefe de gobierno. AMLO tiene 16 años sin que se le conozca un modo alimenticio de vida o trabajo formal y sin embargo se mueve y se mueve.

En materia democrática el ambidiestro político no canta mal las rancheras. Morena es quizá, por sus métodos, el partido más antidemocrático del espectro político mexicano, porque allí prevalece la voluntad única del anfibio tabasqueño, desde su propio autodedazo como candidato presidencial hasta la tramposa e inequitativa elección de Claudia Sheimbaum como candidata al gobierno de CDMX, con un método por encuesta que haría palidecer al más avezado operador electoral priista. Dueño de su casino político, el fascista tropical prepara el método de tómbola y lotería para imponer a su contentillo a los próximos candidatos locales y federales.

Nada en dos aguas, tiene patas y aletas, tiene agallas pero también pulmones y no, no hace cuacua, porque no es pato ¡es anfibio!