Ingenio azucarero: fraude y despojo sin precedentes

La detención de Rodolfo de la Vega Madrid, socio “rescatista” del ingenio azucarero de Los Mochis, no garantiza plena justicia y cabal castigo al peor caso de despojo y fraude conocido en Sinaloa en toda su historia, perpetrado al amparo del gobierno de Mario López Valdez.

Confiado en la impunidad que priva en el estado, De la Vega alardeaba de su protección mostrándose en los principales sitios públicos de Los Mochis e esta época decembrina.

Debió llegar un operativo de la Procuraduría General de la República a consumar la captura del empresario, atendiendo una orden de un juzgado de Jalisco, porque el poder judicial de Sinaloa se negó también a recibir la demanda penal promovida por el socio incómodo de los Elizondo y De la Vega, Luis Puente Pérez.

La aprehensión tuvo lugar al mediodía del pasado martes, cuando De la Vega festejaba a las lupitas en el restaurante “El Bronco”. Departía con amigos y familiares, cuando agentes federales llegaron a interrumpir la degustación de un corte americano, obligándolo a atragantarse con un bocado que no conocen las víctimas –obreros y campesinos- del delito perpetrado por los miembros de “la clase divina” que prosperó en el pasado sexenio.

Rodolfo de la Vega ya está ante el juez de Jalisco que le expidió orden de aprehensión junto a Alejandro Elizondo Macías, el jefe del poderoso grupo económico creado por su padre, Guillermo Elizondo Collard, desde el 9 de marzo del año pasado.

La entonces Procuraduría de Justicia del Estado se negó a dar curso a cualquier solicitud que incomodara la inmunidad otorgada por López Valdez a los intocables del dinero que apoyaron su proyecto político en 2010. El único perseguido fue el acusador, Luis Puente, quien debió abandonar el estado para escapar a las represalias que a él sí serían aplicadas con rigor.

LA JUSTICIA, AUN LEJANA: NO HAY REPARACIÓN DEL DAÑO

De la Vega es acusado de fraude, al igual que el fugitivo Elizondo, porque adquirieron el ingenio azucarero en 2011 con la falsa intención de bienhechores de la industria emblemática del norte del estado, para recuperarla y rehabilitarla luego de la administración fallida del Grupo Aga.

La fábrica funcionó sólo dos años, cuando afloraron las verdaderas intenciones de desmantelar la factoría y vender la maquinaria lo mismo que las casi 20 hectáreas de la empresa instalada en 1903, ubicadas ahora en el centro de la ciudad de Los Mochis, con alta plusvalía.

Eran días del régimen de Felipe Calderón Hinojosa, panista presidente de la república que apoyó la candidatura de Malova al gobierno del estado y que respaldó el proyecto de “rescate” del ingenio en crisis financiera, luego de haber sido el segundo más productivo del país, con moliendas de hasta dos millones de toneladas de caña por zafra.

Al segundo año de la nueva administración de la compañía azucarera, Luis Puente Pérez denunció el derroche de recursos de la empresa de la cual era uno de los tres socios, provocando la represalia de Elizondo y De la Vega, ejercida con amenazas de agresión física hasta que lo obligaron a salir del consejo de administración y escapar fuera del estado sin recuperar sus aportaciones al fondo que creó la empresa.

CIERRE DEL INGENIO GOLPE SOCIAL Y ECONÓMICO

Sin oposición al frente, los amos del ingenio trazaron el negocio de bienes raíces más cuantioso del estado en por lo menos los últimos 25 años.

Procedieron a lotificar el predio al tiempo que vendían la maquinaria, despojando a casi 4,200 familias de su fuente de ingresos. Obreros y campesinos sembradores de caña, lo mismo que transportistas y otros prestadores de servicios técnicos perdieron su fuente de ingresos.

Al personal sindicalizado y de confianza les fue negada hasta la indemnización de ley en el cierre de la fuente de trabajo. Esto fue posible por el contubernio de los empresarios con los jerarcas nacionales del gremio azucarero, que abandonaron a su suerte a sus representados en Los Mochis.

Los azucareros reprocharon duramente al mandatario estatal que les dio la espalda luego de haberles prometido en campaña que “jamás” permitiría el cierre del ingenio durante su gobierno, por el agradecimiento que guardaba a los trabajadores que le dieron apoyo en su época de estudiante pobre llegado de una zona de temporal. “Malagradecido”, es el calificativo que aun hoy le dedican a Malova los obreros afectados por la maniobra de despojo elucubrada con guía oficial.

EL NEGOCIO DE BIENES RAÍCES APENAS COMIENZA

El negocio más grande es la venta del terreno, donde ya están instaladas dos plazas comerciales, agencias automotrices, el teatro de la ciudad y un museo infantil. Las mayores inversiones están por llegar al lugar, con el trazado de nuevas avenidas a través del predio, que borrarán todo vestigio del ingenio y del mayúsculo despojo y fraude perpetrado con la industria que es raíz y cuna de la ciudad.

Como socio original de la empresa, Puente Pérez fue despojado de toda participación en las ganancias acaparadas por los dos empresarios protegidos por el régimen malovista.

Aún está por investigarse la participación directa del ex gobernador del estado en el negocio reservado para los influyentes del dinero y del poder político.

El inmediato corolario del caso De la Vega puede ser su puesta en libertad previo pago de fianza.

La justicia tiene puertas cerradas en este caso, porque está de por medio el doble blindaje que permite la impunidad sin límite para los influyentes dentro y fuera del gobierno.