Heriberto ya descubrió la octava maravilla del mundo

Al más viejo estilo priista socarrón, el taimado y audaz Heriberto Galindo Quiñones, encontró la rendija para colarse a Los Pinos a recordarle a “su amigo” Enrique Peña Nieto que está vacante y no quiere pasarse las fiestas navideñas en ayunas. Un buen aguinaldo podría ser una “canasta de esperanzas”.

El guamuchileño llevó un grueso legajo curricular de 63 cuartillas que dejó en manos del mexiquense, “para lo que pueda ofrecerse” ahora que empieza a palomear las candidaturas al Congreso de la Unión.

Galindo había estado insistiendo en la secretaría  particular del Presidente en busca de turno para una “urgente audiencia”. No fue escuchado.

Aprovechó Galindo el gafete de su hija Jimena, asistente al relevo en la dirección general del IMSS, para apersonarse con Enrique Peña Nieto, y expresarle sus rogativas.

Es que Jimena está casada con Mikel Arreola, quien se separó de su encargo en el IMSS para buscar por el PRI la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

La esposa de Arreola fue sumamente discreta, a diferencia del padre, quien aprovechó la presencia de las cámaras de televisión para darle bola a su yerno.

Entre otras, Heriberto encontró en Mikel una docena de cualidades, a saber: honrado, transparente, innovador, creativo, intachable, inteligente…

Se dio un respiro y continuó por si no se escuchó el primer rosario: honradísimo, valiente, decidido, enérgico, convincente, gladiador, guerrero indomable. Catorce virtudes morales y teologales.

Por supuesto, Mikel Arreola y José Antonio Meade, forman una mancuerna invencible, dijo el audaz Heriberto. Con esos atributos, obviamente el yerno “va por la victoria en la Ciudad de México”.

Galindo Quiñones, Herimuerto fuera del presupuesto, Grilloberto cuando la oportunidad la pintan calva, repartió su hoja de vida a los periodistas. Desde estudiante es un apasionado militante del PRI, diputado federal dos veces, cónsul, embajador, funcionario administrativo, promotor cultural, etcétera.

Claro, no ha podido ser gobernador de Sinaloa, pero su talento, experiencia  y sus capacidades le dan un resto para servir a la Patria donde el repartidor de escaños y curules para la LXIV Legislatura federal lo coloque. No quiere molestar “a Mikel” en caso de que la voluntad de los capitalinos lo haga jefe de Gobierno. Eso no es de buenos suegros. Ahí está Heriberto Galindo, como La puerta de Alcalá, alegando derechos de antigüedad.

Falta lo peor. Y lo peor es la campaña….En cuyas calles, vecinadarios delegaciones es muy posible que se pierda la diminuta figura de Mikel Arreola.

¿Y Sinaloa? Bueno. Lo del 2016 fue una aventura fallida que no se repetirá jamás….