El proyecto de AMLO: ¿Hacia un Estado narco…?

El polémico cuasi eterno aspirante a la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador volvió a hablar sin conectar la lengua con la mente, ¿o sí? cuando el pasado 2 de diciembre declaró en Tixtla, Guerrero, que ofrecería amnistía a los líderes de los cárteles de la droga como medio para terminar con la violencia y garantizar la paz en nuestro país.

Desafortunada, descabellada declaración que posteriormente fue matizada con la expresión: “Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar la amnistía, escuchando también a las víctimas, hasta exigir a Estados Unidos que lleve a cabo campañas para aminorar el consumo de drogas”,

Otra fantasiosa promesa, aunque si bien es cierto que cualquier gobierno, siendo gobierno claro, le puede pedir a los Estados Unidos que realice campañas para aminorar el consumo de drogas, como se le puede no  pedir, sino exigir cese el flujo de armas hacia nuestro país y persiga a los narcos que operan allá en su territorio que es el consumidor más grande y poderoso del mundo.

Una cosa es pedir y otra que el autoritario gobierno norteamericano, cuya ambición es erigirse como el emperador del mundo, acceda a esas peticiones.

Claro, es entendible que el propietario de Morena, Andrés Manuel, haga promesas fantasiosas si consideramos que está inmerso en un enfermizo afán por alcanzar la Presidencia de México.

Andrés Manuel, “El Peje”, tiene ya 18 años (¿o más?) aspirando a la Presidencia de la República.

Su afán es enfermizo luego de haber sido derrotado en dos ocasiones en que compitiera bajo las siglas del PRD y otros partidos, derrotas a la que siguió la constitución del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) al que ha manejado como un juguete personal en donde él y solo él toma las decisiones de las candidaturas.

El tabasqueño tiene 18 años en campaña permanente y no ha habido autoridad electoral que le ponga freno no obstante las flagrantes violaciones a las leyes.

¡Como que le tienen miedo!

Cuál es el propósito de esa descabellada idea de ofrecer amnistía al narco?

 

¿Atraer las simpatías de los jefes de los cárteles de la droga con la prometida amnistía…?

¿Captar, además de simpatías, apoyos económicos y humanos para que los capos del narco acarrean votos para la causa pejista en las zonas que controlan esos grupos…?

¿Sabe López Obrador lo que es y para qué es la amnistía…?

Es una ley de olvido, que tiene por resultado, olvidar ciertas infracciones, que se den por terminados los procesos y si éstos ya fueron fallados, queden sin efecto las condenas impuestas con motivo de la amnistía decretada. La amnistía borra los actos que han pasado antes o después de un fallo judicial; suprime la infracción, la persecución del delito, la formación de juicios; borra todo el pasado.

Extingue el enjuiciamiento penal.

Se limita la conducta “de olvido” a un periodo determinado de tiempo, que implica un hecho o circunstancia específica, como un conflicto determinado.

Puede dejar sin efectos consecuencias jurídicas de violaciones a los derechos humanos, siempre y cuando estas no sean graves, cuando las personas beneficiadas hayan compurgado pena por sus actos de disentimiento político no violento.

En suma, amnistía significa perdón y  olvido.

Pero además, otorgar amnistía no es decisión del Presidente de la República. Es el Congreso quien tiene las facultades para hacerlo.

Ahora bien, la amnistía tiene sus limitaciones, según lo publica Wikipedia:

“La jurisprudencia internacional, ha establecido que no pueden establecerse amnistías, para olvidar violaciones a los derechos humanos. Es decir, no puede haber amnistía, cuando: a) Se Impide el enjuiciamiento de personas que pueden resultar penalmente responsables de crímenes de guerra, desaparición forzada, genocidio, de lesa humanidad o violaciones graves de derechos humanos, incluidos los delitos que afecten concretamente a la mujer y la violencia de género; b) Se interfieren con el derecho de las víctimas a un recurso efectivo, incluida la reparación, o c) Se limitan el derecho de las víctimas y las sociedades a conocer la verdad acerca de las violaciones de derechos humanos y del derecho humanitario. Además, las amnistías que procuren restaurar los derechos humanos deben estar formuladas con miras a velar por no limitar los derechos restaurados ni perpetuar en algún sentido las violaciones iniciales.”

¿Acaso los grupos del narcotráfico no son los principales violadores de los derechos humanos de las decenas de miles de víctimas que han caído bajo sus balas durante años y sus familias…?

Un análisis frío nos permite advertir que son más las violaciones de los derechos de las víctimas del narco cometidas por esas bandas que los cometidos por las diferentes fuerzas armadas y/o policiacas.

Si hay referencias de amnistías en México y otros países, como Colombia en donde siete mil guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron sujetos de amnistía, lo cual provocó la furia de las víctimas indirectas, familiares de los muertos o secuestrados en los cincuenta y dos años de guerrilla.

En México los guerrilleros y presos políticos de los años 70 y los activistas de varios movimientos sociales también se beneficiaron de una amnistía general.

En Sinaloa también fueron amnistiados estudiantes y maestros detenidos en las luchas sociales de los 70´s.

Pero en todos esos casos se trató de hombres y mujeres que luchaban por sus ideales, por cambios en los sistemas de gobierno, no eran criminales que asesinaban en la disputa de territorios del narcotráfico, no mataban por ajustes de cuentas  entre grupos criminales. Las suyas fueron luchas ideológicas no mercantilistas.

Esto no lo ve o no consideró Andrés Manuel al presentar tan descabellado propósito.

El problema que vivimos en nuestro país es originado por el tráfico de drogas que vienen de paso o las que se producen en nuestro territorio tanto para enviar a Estados Unidos como para consumo local, que está creciendo cada día más socavando las raíces de nuestra sociedad.

Descabellada es la propuesta lopezobradorista que ha provocado reacciones de rechazo en diferentes sectores de la sociedad mexicana.

Muchos de sus seguidores o simpatizantes se quedaron estupefactos al conocerla.

Solamente los seguidores casi fanáticos de Andrés Manuel le ven lado positivo a su propuesta.

Esta propuesta, como otras por el estilo que ha planteado el tabasqueño, tienen que esperar a que llegue a la Presidencia.

Y para ello, aunque encabeza las preferencias, falta camino por andar de aquí al primero de julio.

Mientras tanto, seguiremos pensando en la propuesta del “peje” y sus consecuencias en el remoto caso de que llegara a ser realidad.

Estaríamos entregando de lleno a México al narcotráfico.

Porque, si Andrés Manuel piensa que la oferta de amnistía le llevará más votos a su causa, lo que no ha pensado es en lo que sucedería después.

Liberados de culpa los narcos, perdonados por la justicia, jamás tendrían el perdón de una sociedad agraviada.

Menos aun de las decenas de miles de familias víctimas de los crímenes del narco.

Hoy hay jóvenes y niños huérfanos que ante la impunidad que protege a los criminales anidan en sus pechos el coraje por los asesinatos de sus padres y piensan en el momento en que puedan conseguir un arma (que no es difícil) para vengar a sus muertos.

Además, “perdonados” con la “bendición” pejista, jefes y narcos en general no cesarán sus actividades.

Su lucha no es idealista. Es materialista, es el poder que dan los billetes de cualquier color.

Entonces, señor López Obrador, ¿pretende convertir a México en un narcoestado completo…?

Si ya estamos al borde por la complicidad de autoridades de todos los niveles…Amnistiados actuarían abiertamente en las empresas y en la sociedad, pero… ¡el negocio del tráfico de drogas seguiría!

José Ángel Sánchez López

Con 59 años de experiencia periodística, fue director de El Debate de Culiacán, El Diario de Culiacán y El Sol del Pacífico. Ha extendido su experiencia a varios noticieros de radio, aportando sus analisis y reflexiones.