El Pirata y la cultura

El asesinato de El Pirata, llama la atención por la –valga la redundancia- atención prestada en medios de comunicación a un hecho que, si nos remitimos a la historia de los últimos diez años, no tenía por qué ser así (me refiero a la cobertura mediática).

Como las mismas notas lo consignan, el personaje contaba con una nada despreciable legión de seguidores, de hecho un servidor no tiene el mínimo interés en esos temas y sin embargo me tocó verlo en más de una ocasión, así que nadie puede llamarse a engaño.

Las posturas fariseas de medios y periodistas, sólo distraen del asunto principal, que no es otro que la política de seguridad interior consistente en dejar hacer, dejar pasar y que el de atrás resuelva si quiere, eso en el mejor de los casos, porque ya hoy nadie pretendería tapar con un dedo el sol de la complicidad entre gobierno y crimen organizado.

Hay espanto, ante las fotos y los videos en la página de el pirata, donde aparece consumiendo drogas, portando armas de alto poder, carros de lujo, dinero en cantidades prohibitivas, etc. me parece razonable que un ciudadano normal, sin gran interés en esos asuntos, no estuviera enterado al detalle, pero que resulte una novedad para los principales medios de comunicación nacionales, revela hasta dónde ha caído nuestro periodismo chayotero mal disfrazado de respetable, los cuales por cierto no han sido capaces de develar siquiera la edad de la víctima, pues si nos atenemos a lo publicado andaba entre los 17 y los 21 años. A lo mejor le tocó sacar la cuenta a Peña.

Muestran sorpresa por el nivel de penetración y aceptación alcanzado por la contracultura narca; no entienden cómo un muchacho humilde, que funcionaba como bufón de criminales, tuviera entre el público un éxito que ellos no logran conseguir para un recaudador que pretende ser presidente.

De forma premeditada, pasan por alto que los excesos del personaje, algunos de ellos tipificados como delito, estaban a la vista de todos desde siempre y ninguna autoridad hizo nada, lo cual por cierto, sirve bien para ilustrarnos sobre el verdadero espíritu de las leyes recientemente aprobadas para ejercer censura en medios de comunicación libres, aquellos donde no hay soborno que sirva para detener la opinión del círculo verde.

En verdad, sigo sin entender en qué están pensando nuestros comunicadores ¿Qué esperaban? O peor aún ¿En verdad estos fenómenos que infestan a la sociedad mexicana les pasan de noche? Yo pensaba que la burbuja nada más afectaba a los cercanos a Los Pinos, pero descubro que el problema está muy extendido y el divorcio entre sociedad y ellos es más profundo; ni modo digan que no hay precedentes; previendo tal posibilidad, menciono algunos casos por lo visto ya olvidados: los asesinatos de paco Stanley y del pirulí; las concursantes de belleza, los deportistas (en particular futbolistas y boxeadores) y los artistas cuyas relaciones peligrosas han sido documentadas hasta la saciedad. En cada caso encontramos el mismo modus operandi: nada se ha resuelto, en nada se ha actuado, nunca se da seguimiento informativo, siempre se le echa tierra.

Ahora se asustan.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.