El “dedazo” nunca ha muerto…!

Ahora que dirigentes y autoproclamados candidatos a la Presidencia de la República cuestionan la selección de Jose Antonio Meade Kuribreña como el precandidato único del partido Revolucionario Institucional es bueno recordar que el “dedazo” ha existido desde hace décadas en el sistema político mexicano, adoptado a últimas fechas por los que ahora condenan el procedimiento.

De acuerdo a las investigaciones de algunos historiadores sobre el “dedazo” o el “tapado” este procedimiento de originó a finales de la primera mitad del siglo anterior. Sin embargo, hay indicios de que fue un poco antes.

Las luchas internas de los generales que aspiraban al poder llevaron incluso al asesinato.

Recordemos el caso de los Generales Francisco R. Serrano, fortense, y  Arnulfo R. Gómez que aspiraron a la Presidencia de la República oponiéndose a la reelección del Gral. Alvaro Obregón y fueron asesinados por órdenes del sonorense el 3 de octubre de 1927 en Huitzilac, Morelos.

Diez meses después, a unos días de ser reelecto Obregón fue asesinado por José de León Toral.

Para evitar ese tipo de hechos, como fórmula para evitar las cruentas luchas intestinas sucesorias en el partido del poder, que ya habían provocado divisiones y asesinatos en la familia revolucionariam Plutarco Elías Calles funda en 1928 el Partido Nacional Revolucionario hoy Partido Revolucionario Institucional.

A partir de entonces, las sucesiones presidenciales fueron decididas por el Presidente en turno, es decir con el ya clásico “dedazo”.

Así, Elías Calles designó, vía candidatura partidista al Gral. Lázaro Cárdenas del Rio.

Cárdenas cambia el nombre del PNR por PRM y a través de éste, en su momento define la sucesión en favor del Gral.  Manuel Avila Camacho con el que terminaron los gobiernos de los generales para dar paso a los civiles.

Avila Camacho se decidiría por Miguel Alemán Valdés (1946-1952) con el que surgieron los “tapados” y el PRM cambió a su nombre actual, Partido Revolucionario Institucional, bajo cuyas siglas se efectuó la elección de Alemán.

Con el veracruzano pretendieron la candidatura sus amigos Ángel Carvajal,  Rogerio de la Selva y Fernando Casas Alemán, pero Alemán ya tenía su “tapado”, el primero de la historia y la decisión fue para Adolfo Ruiz Cortines que de varios puestos de segundo y tercer nivel ascendió a diputado federal, y a la gubernatura de Veracruz de donde pasó a la Secretaría de Gobernación. Por su edad y escasez de carisma nadie le veía posibilidades y las miradas estaban en los amigos cercanos de Alemán.

Pero fue el candidato y luego Presidente 1952-1958.

Siendo Presidente Ruiz Cortines muestreó varias cartas. Por su lado se movía de nuevo su Secretario de Gobernación Ángel Carvajal y con un gran activismo por todo el país, especialmente las entidades agrícolas, Gilberto Flores Muñoz, Secretario de Agricultura, quien aparecía como favorito.

Pero el veterano político tenía su “tapado” escondido en la Secretaría del Trabajo. El dedo mayor señaló a Adolfo López Mateos.

Con Adolfo “el joven”, como le decían para diferenciarlo de su antecesor, se movían el Secretario de Hacienda Antonio Ortiz Mena (que repetiría en el cargo con Gustavo Díaz Ordaz), el de Recursos Hidráulicos Alfredo del Mazo Vélez, entre           otros y guardaba discretas aspiraciones en la Secretaría de Gobernación el poblano Gustavo Díaz Ordaz que era el “tapado” seleccionado por el dedo mayor desde la Presidencia.

A Díaz Ordaz se le vino encima el mundo con el problema del 68 y la matanza de Tlatelolco.

Operadores fueron el Gral. Marcelino García Barragán, Secretario de la Defensa Nacional y desde la de Gobernación Luis Echeverría Alvarez.

El dedo mayor apuntó hacia Gobernación y buscando quitar las culpas que recaían en Echeverría, en su quinto informe de gobierno el primero de septiembre de 1969 Díaz Ordaz expresó: “…asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”.

Así, el  8 de noviembre siguiente Díaz Ordaz ordenó al PRI quitarle la capucha a Echeverría

Con Luis Echeverría se movían en busca de la nominación sucesoria el Secretario de la Presidencia Hugo Cervantes del Río que renunció al puesto para el efecto y Mario Moya Palencia que durante casi un año desplegó una creciente y costosa campaña en busca de la candidatura para finalmente quedarse con toneladas de propaganda almacenada.

Calladito en Hacienda estaba José López Portillo hacia quien apuntó el dedo echeverrista. Era el “tapado” del sexenio.

López Portillo, en medio de sus excentricidades superando las de Echeverría tuvo una baraja mas amplia. Se movían Porfirio Muñoz Ledo en la SEP, el Dr. Emilio Martínez Manatou que despachaba en Salubridad, Sergio García Ramírez en Trabajo y Javier García Paniagua que de la SRA pasó al CEN del PRI.

García Paniagua estuvo muy cerca, pero el “tapado” era Miguel De la Madrid.

En su turno Miguel de la Madrid veía próximos los tiempos de la decisión. En la jugada estaba Francisco Labastida Ochoa, Secretaria de Energía, Minas e Industria Paraestatal. Tenía excelente posicionamiento nacional y era el mejor visto desde el extranjero.

Se manifestó entonces el maquiavelismo de Carlos Salinas de Gortari, Secretario de Programación y Presupuesto que operó su íntima cercanía con el Presidente. Los susurros al oído presidencial funcionaron y Labastida fue sacado de la jugada mayor enviándolo de un “dedazo” como candidato a la gubernatura de Sinaloa dejando muy cerca de la meta al Senador Ernesto Millán Escalante quien hasta unas horas antes del destape tuvo en la bolsa la candidatura sinaloense.

Así, el maquiavélico Salinas volteó hacia el dedo de De la Madrid hacia su persona para ser ungido candidato que logró ganar gracias a la famosa “caída del sistema” operada por Manuel Barttlet desde la Segob.

En el sexenio de Salinas prácticamente no hubo tapadismo. Con meses de anticipación pudimos observar como el dedo presidencial ya había apuntado hacia el sucesor.

Luis Donaldo Colosio Diputado Federal, delegado del CEN  en varios Estados, entre ellos Sinaloa en 1986, Senador, Presidente del CEN del PRI y de ahí, el 13 de abril de 1992 a la Secretaría de Desarrollo Social en donde transformó su look y acrecentó su carisma. No fue sorpresa su nominación a la candidatura presidencial el 28 de noviembre de 1993. El dedo mayor operó abierto con mucha anticipación.

Colosio inició su campaña con tropiezos por la rebeldía de Manuel Camacho Solís hasta el 22 de marzo del 94, pero para esa fecha ya había sellado su destino con el discurso del 6 de marzo en el que rompía con la política salinista.

Asesinado Colosio el 23 de marzo se quedó el PRI sin candidato y en una reunión con sus mas cercanos colaboradores y dirigencia del PRI para definir con quien sustituirlo Salinas soltó aquella frase épica en el “dedazismo”: “No se hagan bolas… el candidato es Zedillo!”

Y fue Zedillo. Un Presidente blando en la conducción del partido que lo llevó al poder, mas proclive a dar facilidades al PAN. No usó el dedazo ni tuvo “tapado” dejó que el PRI decidiera en una elección interna en la que compitieron Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado.

Ganó la candidatura el sinaloense pero fue boicoteado por su propio partido dirigido por el tabasqueño lo que, sumado a la creciente inconformidad ciudadana dieron al PRI su primera derrota en campaña presidencial. Vicente Fox se alzó con el triunfo.

En su gobierno Vicente Fox quería dejar a Santiago Creel que fue Secretario de Gobernación. En algún momento pensó en su mujer Martha Sahagun pero lo convencieron de la imprudencia y desistió apoyando a Creel.

Sin embargo, el “dedazo” no funcionó en esta ocasión porque saltó a la palestra el “hijo desobediente” Felipe Calderón y le ganó la elección interna que el guanajuatense no pudo manipular por mas que lo intentó.

Calderón Hinojosa mas ocupado en sus disfrutes etílicos y la “guerra” contra el narco ni las manos metió en el proceso interno del PAN y Josefina Vázquez Mota se impuso a Ernesto Cordero y Santiago Creel, pero perdió la elección constitucional.

Se fueron los dos sexenios panistas y fue la cúpula priista la encargada de seleccionar al candidato, en este caso Enrique Peña Nieto.

El actual Presidente mostró su baraja y los ases se redujeron a cuatro pero ya tenía tomada una decisión que se guardó celosamente. Los dejó jugar y en la recta final solo hubo dos pero uno ya era el “bueno”

El no se hagan bolas fue sustuido por el “no se despisten…” que expresó solo para despistar precisamente.

Los pronunciamientos de dirigentes empresariales, los elogios de Luis Videgaray, los comentarios de analistas extranjeros ubicaban a José Antonio Meade por todos los puntos buenos que tiene y lo colocaban por encima de los demás aspirantes.

Solo los mas despistados no se daban cuenta que el “dedazo” había actuado y el “tapado” ya estaba semi destapado.

Se cumplió el proceso con el tradicional ritual.

Pero, solo en el PRI hay “dedazos”?

Definitivamente no. Como ha sucedido en otros procedimientos priistas, mañas y costumbres, los de enfrente los han copiado y aplican.

Lo vemos con un Andrés Manuel López Obrador dueño y señor de Morena que hace rato esta “auto-destapado”.

Actúa como candidato, promete, ofrece hasta amnistía para los narcotraficantes.

Nadie lo ha postulado. El solo lo hizo.

En el llamado Frente Ciudadano por México andan en las mismas: los dirigentes ya se repartieron candidaturas, o pretenden hacerlo sobre la opinión de sus militancias.

Por el PAN su Presidente Ricardo Anaya pretende ser el candidato presidencial. Por el PRD Alejandra Barrales que deberá dejar la presidencia por decisión de las autoridades electorales se auto adjudicó la gubernatura de la Ciudad de México y por el MC  Dante Delgado Rannauro es mano para decidir candidaturas en Jalisco y Veracruz, cuando menos.

Ah! Y las candidaturas estatales las decidirán desde la cúpula, sin tomar en cuenta a las militancias regionales. Así se ve venir.

Ahí también impera el “dedazo”, que hoy mas que nunca está vigente.

Así pues, el “dedazo” no ha muerto… sigue vivo!

José Ángel Sánchez López

Con 59 años de experiencia periodística, fue director de El Debate de Culiacán, El Diario de Culiacán y El Sol del Pacífico. Ha extendido su experiencia a varios noticieros de radio, aportando sus analisis y reflexiones.