Delincuencia, masacre y reelección

Los Gobiernos de los últimos alcaldes de Culiacán Sergio Torres y Jesús Valdés, definidos por los altos índices de inseguridad y una total indiferencia por la ciudadanía, solo piensan en las urnas

La ciudad se mueve con hilos de sangre y miedo. Ya no tarda en estamparse como una especie de ficción gótica. Tantas historias resultan increíbles.

Aquí las estadísticas debieran erizar la piel. Los levantones, asesinatos, asaltos, robos, extorsiones y secuestros alcanzan para todos. No hay distingos: hombres, mujeres y niños.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (EVIPE) y la Encuesta Nacional sobre Seguridad Pública Urbana (ENSU) , elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice de Paz en México 2017 y el semáforo delictivo no dejan de entregar verdades que los gobernantes niegan o quieren ignorar.

Sí, Culiacán es una de las ciudades más peligrosas del país. Y aunque su actual alcalde Jesús Valdes Palazuelos y su antecesor Sergio Torres Félix evitan hablarlo claro, los números los delatan. Ellos solo se esconden detrás de muchas palabras.

Los ataques a un convoy militar de parte de la delincuencia organizada y la muerte de jefes policiacos son parte de las estampas de la inseguridad que galopa en medio del afán reeleccionista del alcalde “Chuy” Valdés.  Pero a él solo parece interesarle la ruta del 2018. No quiere ver más. ¿Para qué pensar en los muertos, los robos y la violencia?.

En el semáforo delictivo de noviembre del 2017 Culiacán de nuevo tiene luz roja en homicidios, feminicidios y robos de vehículos. Pero nadie se escandaliza. Total, estamos acostumbrados a esa incertidumbre. En el comparativo del 2016 en ese mismo mes el feminicidio, la extorsión y el robo de vehículos eran las constantes de color rojo. Nada parece cambiar ni en el discurso del Presidente municipal.

Antecedentes

Las autoridades no se cansan de negarlo. Pero Culiacán, para muchos especialistas, tiene méritos suficientes para convertirse en la capital del infierno.

Tan solo en el año 2015 cuando era gobernada por el Alcalde Sergio Torres Félix, Culiacán, con una población de alrededor de 880 mil personas, se ganaría el título de la ciudad más violenta del país. Los datos eran determinantes: ahí ocurrieron 8.8 delitos con violencia y 63 homicidios por cada 100 mil habitantes, es decir, 77 por ciento más que el promedio, según el Índice de Paz México de ese año.

El honor se lo disputaron otras metrópolis como Chilpancingo en Guerrero, Tecomán en Colima, La Laguna en Coahuila y Durango y Acapulco.

En contraste, las entidades más seguras son: Orizaba (Veracruz), Tulancingo (Hidalgo), Campeche (Campeche), Los Cabos (Baja California) y Pachuca (Hidalgo).

El estudio tomaría en cuenta dos indicadores: la tasa de homicidios y de delitos cometidos con violencia (robo, asalto y violación) cometidos entre 2011 y 2013, en las 76 zona metropolitanas más grandes del país.

La intención era dibujar y describir “un panorama integral del nivel de violencia” en México. Y desde antes Culiacán tomaba la delantera.

Semestre 2017

La espiral de la violencia tiene cifras poco alentadoras para la capital de Sinaloa. Tan solo en el mes de julio del 2017 la cantidad de secuestros resurgió para aumentar según datos periodísticos casi 500 por ciento y los feminicidios 200, sin olvidar que en el comparativo del primer semestre del 2016 con el de este año, la situación también es desfavorable en homicidios y robo de vehículos.

La falta de respeto a las autoridades municipales se evidenciaron con los ataques y destrucción de los equipos de video vigilancia en alrededor de 29 puntos de la ciudad.

Al revisar el Semáforo delictivo en el segundo semestre del año las luces rojas se mantienen en homicidios, secuestros, feminicidios, lesiones y violencia familiar.

Aumenta

En Culiacán las personas de 18 o más años se sienten inseguros en su ciudad. Derivado de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada en Septiembre de 2017 por el INEGI, la percepción de inseguridad prevalece en las calles y entre la ciudadanía.

A más del 70 por ciento de la población le da temor salir en la noche y prefieren no correr riesgos.

El estudio revelaría que la percepción de inseguridad en Culiacán aumentó casi 3 puntos, pasando de 73.9 al 76.7 por ciento entre 2016 y 2017.

Otro dato que confirma la ruta de la violencia es que de marzo a junio de este año la misma encuesta sostuvo que la capital incrementó su nivel de inseguridad de 77.8 por ciento a 80.2.

Es por eso que el estado de Sinaloa es la tercera entidad menos pacífica de la República Mexicana, según el Índice de Paz de México 2017, realizado año con año por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), y que mide el nivel de paz en los 32 estados.