Cuenta pendiente de Peña con Sinaloa

La imagen del PRI, lastre más pesado que los méritos de Meade …

Como candidato, EPN firmó compromiso con el campo…de golf …

México y especialmente Sinaloa tienen motivos para dudar de promesas de candidatos presidenciales. Aunque las firmen ante notario público. La prueba actual es Enrique Peña Nieto.

En 2012, como abanderado priista, hizo la primera y al parecer última visita a las zonas agrícolas del estado. En aquel año ya firmó en Guasave, ante el notario público Ricardo Aguilasocho Rubio, el compromiso de rescatar el campo.

Llegan otros candidatos y pronto vendrán con renovados ofrecimientos a cambio del voto. Pero el del PRI carga con los antecedentes de que las promesas políticas dependen de “asegunes” y de conveniencias posteriores, peor aún si a cambio de transformaciones positivas entregan más corrupción, violencia, impunidad y avance de la pobreza.

Esto y más pesa en el ánimo de la sociedad.

Y por eso, a dos semanas después del “destape” de José Antonio Meade Kuribreña como virtual candidato presidencial del PRI, la aceptación ciudadana sigue siendo rala, tibia hasta la indiferencia. La conclusión inmediata es que en el ánimo de la gente pesan más los lastres de la actual administración pública federal que los méritos que pueda mostrar el nuevo abanderado.

La imagen del Partido Revolucionario Institucional y del presidente Enrique Peña Nieto representa un antecedente que no puede compensar el discurso ni el pasado y presente del elegido, que tampoco puede sacudirse el estigma de que su postulación obedece a una reedición del “dedazo” priista.

Las dos semanas de actividad política de Meade han obrado en su contra, porque se dedicó a borrar la impresión de que es un ciudadano elegido sin necesidad de pertenencia al PRI.

Pero su mensaje, la forma amañada de mostrar la unidad del gabinete en torno a su proyecto y, sobre todo, la inmediata búsqueda de cercanía con los nefastos sectores tradicionales del partido, desacreditados tanto o más que el instituto político al que pertenecen, volcó en la opinión pública la confirmación de que el aparente apartidista es uno más de los mismos políticos que el pueblo ha reprobado.

Privilegiar en tiempo y forma a los líderes obreros, caciques intolerantes que ya no pueden ni caminar, a los jefes campesinos que no representan a la masa empobrecida del medio rural, y a la etérea congregación llamada “clases populares”, sólo ganó para “Pepe Toño” el rechazo de la sociedad, que lo vio chapotear en el fango en que se encuentran los políticos más impopulares en el país. Ninguno de esos sectores priistas garantiza el voto ciudadano, ni siquiera el del personal que tiene a sueldo.

Meade sólo consiguió identificarse con los políticos sectoriales más repudiados que son “pilares” del partido.

En su primer paso dentro del proceso político, el ex funcionario panista y priista mostró también que carece de sensibilidad y habilidad para poner distancia de la marca más repudiada por el electorado que debe buscar, ratificando su condición de ciudadano externo, etiqueta que bien pronto ensució al meterse con las mafias de la CTM, la CNC y la CNOP.

CANDIDATO DE PEÑA, NO DEL PRI; SINALOA, EN LA MISMA LÍNEA DE REPUDIO

Meade Kuribreña arrastra muy pronto el estigma de que es producto de la imposición, el reflejo del ADN antidemocrático del partido que lo lanzó a la arena política.

Para llegar al tiempo de la sucesión con mejores argumentos, el presidente Peña Nieto mantuvo lejanía de las inquietudes populares y de las aspiraciones de sus “compañeros” de partido. No le han bastado 60 meses en el poder para lavarle la cara la PRI y relanzar el “nuevo” partido que prometió al pueblo y a la militancia tricolor.

La clase gobernante se opuso a todo cambio que obligaba colateralmente a hacer una limpia de las estructuras corruptas de la CTM y del sindicalismo, de los intereses de la élite empresarial que devora la mayoría de los recursos al campo y de limpiar la casa del sector popular, cuna y refugio de intereses políticos que siguen siendo necesarios para manipular los procedimientos políticos.

Una reforma a fondo en el PRI habría implicado borrar o al menos transformar los grandes corporativos sectoriales, que sólo sirven a unos cuantos en cada etapa política de “renovación” sexenal.

Al mandatario le faltó poder y ganas de cumplir la promesa del “nuevo PRI” que ofreció al inicio de su campaña, cuando ofreció democracia, progreso y transparencia. Las consecuencias puede pagarlas en su candidato, que no interesa a la ciudadanía y que se ubica muy lejos del rango de aceptación que muestran otros seguros adversarios, a pesar de que son perfiles profesionales inferiores en formación y experiencia a los de Meade Kuribreña.

El lema que más enciende el ánimo colectivo es alto a la corrupción y a la inseguridad, más que la fría quimera de una continuidad que puede convertirnos en potencia mundial.

PEÑA NIETO SE COMPROMETIÓ ANTE NOTARIO CON SINALOA Y LUEGO SE OLVIDÓ DEL ESTADO

Esta percepción popular se manifiesta en Sinaloa, tanto o más que en otras regiones del país.

Primero, porque Peña Nieto ha sido un funcionario distante de las preocupaciones y prioridades de los principales sectores del estado, es decir, de los campesinos en general, especialmente de los productores agrícolas, ganaderos y pescadores.

No parece recordar que durante la campaña por la presidencia de la república, firmó en Guasave, el corazón agrícola de México, un compromiso ante notario, precisamente Ricardo Aguilasocho Rubio, su intención de llevar a cabo en su gobierno el rescate de la agricultura sinaloense.

Fue un contacto que no volvió a repetirse. Nunca como presidente ha vuelto a convivir en una comunidad agrícola, seguramente para no escuchar algún reclamo por el olvido de aquella promesa.

Pero en el ánimo de los agricultores este presidente será recordado por el desinterés en su actividad económica, que en otras épocas fue bastión de México.

El campo que más visita Peña Nieto en sus viajes a Sinaloa es el de golf y el pacto que más atiende es el suscrito, de palabra o de firma, con los ricos que lo llevan al “Green”. Ese es el rincón sinaloense que mejor conoce el presidente, o el único. El del confort y del privilegio.

Otro reclamo sinaloense que no ha llegado a Los Pinos es el de la aplicación de la justicia contra los depredadores de las finanzas públicas en la administración de Mario López Valdez, porque hasta la fecha siguen intocables los máximos responsables del desaseo en el manejo de los recursos públicos, federales, estatales y municipales, como si el castigo fuera solamente para los funcionarios de menor rango.

Aquí, saqueo y vandalismo financiero no se castigan con cárcel para los responsables ni se opera la recuperación, aunque sea parcial, de los capitales y bienes robados al pueblo. Sinaloa no es ejemplo de justicia.

EL PRI NO REMONTA POR LA NULIDAD DE LOS ACTUALES REPRESENTANTES 

A lo largo del estado existe una inconformidad generalizada de la población por la ineptitud, omisión e interés y codicia personal de alcaldes y legisladores, principalmente de la élite más inservible: senadores y diputados federales.

Lo peor de estos servidores públicos no es lo poco y malo que muestran como resultados, sino la pretensión de seguir ocupando espacios de poder, en un sistema de enroque permanente de una jerarquía a otra, sin apertura a mejores opciones.

Ninguno de ellos justifica el nuevo llamado que hará el PRI a la ciudadanía para votar por sus candidatos al Congreso de la Unión y a las 18 presidencias municipales que serán disputadas el 1 de julio.

El estancamiento de la economía sinaloense, agudizada en los dos últimos sexenios, la inseguridad, la impunidad que la complementa, la falta de empleos, la corrupción y la falta de estímulos a las actividades productivas primarias, donde sólo se favorece a los grandes capitales, acumulan argumentos para no votar por el PRI.

En contrapeso a este deterioro que sufre la entidad poco representa el destape de un experto en hacienda, finanzas y economía. Si fue opción ciudadana, bien pronto se convirtió en uno más del elenco priista, que primero corrió a abrazarse con líderes obreros sostenidos con la fuerza del estado, jerarcas campesinos que han traicionado a su sector y caudillos de clases populares que viven del erario como sultanes, diferentes de los jeques sólo porque no usan turbante.

Con esa fauna de acompañamiento, Meade no llegará a ningún lado.