Tres Ríos

El mentado Frente Ciudadano por México conformado por la “suculenta” cúpula del Partido Acción Nacional, de la Revolución Democrática y del Movimiento Ciudadano comienza a dar señales de agotamiento a pesar de que apenas está en etapas larvarias.

Como se había adelantado, engendrar un frente electoral con los actores más residuales de la democracia de izquierda y derecha no es tarea fácil y mucho menos se construyen acuerdos viables cuando los albañiles de la edificación electorera son conocidos  por su escaso perfil democrático y luchan más por sus cotos de poder que por sembrar semillas políticas que encaucen nuevos rumbos a la vida política de México.

A como se ven las cosas las ambiciones llegaron ya y llegaron bailando chachá.

Como ejemplo esta la fotografía del Partido Acción Nacional donde Ricardo Anaya se encuentra obstinado en convertirse no solo en el padre del mentado frente sino además quiere ser el candidato a la presidencia nacional.

Por su parte Alejandra Barrales que opera como tripulante del perredismo nacional mantiene un perfil sumiso en apariencia pero desde lo más profundo de los sedimentos amarillos rotan reclamos para que no se deje “agandallar” por el caporal azul.

En tanto Dante Delgado es considerado el progenitor del Movimiento Ciudadano y busca posiciones importantes en el laboratorio experimental en que navegan el PAN, PRD y MC.

En tanto el Partido Nueva Alianza prefirió bajarse del carro para buscar nuevas negociaciones ya que desde el punto de vista de los Sócrates de este instituto político el Frente Ciudadano por México va derechito al descarrilamiento por las ambiciones políticas de quienes dirigen a los partido políticas que quieren unir fuerzas para participar en la contienda que viene.

Y no es por nada pero por más que quieran darle forma a una alianza o coalición de partidos para participar en las contiendas políticas de los estados la realidad es que el PAN y PRD no tiene tela de donde cortar.

Es más, ni siquiera con candidatos prestados pudieran animar a los electores a su favor.

Y es que de los tres partidos es el PAN del que en apariencia está más fuerte sin embargo en Sinaloa este instituto político ha quedado a deber a los ciudadanos y no cuenta con actores de calidad moral ni ética   para lanzarlos al ruedo.

De hecho en la historia del PAN sinaloense no se recuerda a nadie que haya llegado a cargo electorales y se haya devuelto para agradecer a los electores que los hayan encumbrado.

En un ejercicio memorioso vienen a la mente protagonistas electorales de la talla de Emilio Goicoechea Luna, Rafael Morgan Ríos, Heriberto Félix Guerra, Humberto Rice García, Joaquín Montaño Yamuni y otros políticos que fueron llevados al Congreso de la Unión por los votantes y solo ensuciaron el paisaje y se convirtieron en ropa en desuso porque no sirvieron para componer el rumbo del servicio público y  ni para crear iniciativas legislativas.

Eso sí, ninguno de ellos puede alegar que no engordo sus finanzas en su paso por el poder legislativo.

Quien de ellos diga lo contrario definitivamente demostraría que ni para eso sirvió.

Por el lado del PRD no se puede decir mucho en Sinaloa pues es un instituto político al que le falta esteroides y encunado al MC ni siquiera está en el diccionario de los votantes.

Es lastimoso el panorama que ofrecen el PAN, PRD y MC.

En el caso del PANAL es un partido que opera en el mercadeo de sus siglas y se va con el que mayor morralla le ofrece. Ahora ni para formar coaliciones está sirviendo este instituto político.

A como se ven las cosas las grietas comienzan a asomarse en la nueva fachada de las relaciones políticas entre estos partidos.

Ya acabé.