Traficantes políticos de la educación

Uno de los  nombramientos que más polémica y expectativas generó fue el del prestigiado académico Enrique Villa Rivera, con raíces en Ahome, pues como nuevo Secretario de Educación Pública y Cultura se  creía que iba a armar un sólido equipo de trabajo en las diversas áreas de la educación, llamando a colaborar a verdaderos profesionales en la materia, con el mejor  perfil académico, para dar resultados inmediatos, a fin de  abatir los rezagos en ese importante rubro.

Pero ¡oh sorpresa! La designación de Melchor Angulo al frente del Conalep da una idea de las componendas políticas al interior de la SEPyC. Melchor es alfil de Francisco Labastida Ochoa y de Enrique Jackson Ramírez.

El  ex director del Politécnico Nacional de México, ex director del Instituto del Petróleo y ex director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología no tuvo más remedio que aceptar que le impusieran   en posiciones estratégicas a elementos  mediocres, a aventureros de la política, a émulos del Tlacuache Garizurieta.

Lo más lamentable es que algunas de las designaciones fueron hechas sin siquiera consultarlo.

Todavía se recuerda cuando Villa Rivera se quejaba que los periodistas se enteraban primero que él de los nombramientos de directores.

¿De qué sirvió que el entrante gobierno haya integrado en su equipo a un  destacado  académico, galardonado por su contribución al desarrollo de la ciencia y la tecnología, con la capacidad y experiencia necesaria para colocar al sistema educativo de Sinaloa en los primeros planos de desarrollo en el país, sino lo dejaron siquiera  seleccionar y formar un eficiente equipo de colaboradores?

Para frustración de los sinaloenses continuó  en el área más importante y sensible del de la sociedad, la política de “cuates y cuotas”.

Casi todas las dependencias e instituciones ligadas con la educación y la cultura fueron utilizadas en el sexenio pasado por Mario López Valdez como fuentes para pagar favores políticos, lo que provocó graves conflictos, con sospechas de desvíos millonarios de recursos y problemas   de dudas que todavía está enfrentando el nuevo gobierno.

López Valdez, que llegó a la gubernatura  en una alianza de partidos y pagó caras las facturas al PAN y al PRD al colocar en el Conalep al perredista Lucas  Lizárraga y luego al panista Alejandro Higuera, con más perfil político que académico, con resultados desastrosos.

Otras facturas políticas importantes que cubrió fueron la de Juan Guerra,  en Sagarpa Sinaloa y la de Audómar Ahumada, en la dirección del ICATSIN.

Hubiera sido interesante escudriñar en la  mente  del Secretario cuando le tomó protesta como nuevo director del Conalep Sinaloa al ex periodista Melchor Angulo Castro, decisión que fue muy criticada por ser producto de un acuerdo político de campaña, al prestarse el de La brecha a hacer el papel de marioneta y Patiño del entonces pre candidato a la gubernatura.

También el ICATSIN siguió siendo agencia de empleos para políticos. Francisco Frías Castro, con amplio historial en el servicio público y en el ejercicio de la política, fue premiado con la dirección del ICATSIN por prestarse también a componendas políticas, al competir como candidato supuestamente “independiente”, pero que en el fondo  solo era manejado como un títere desde el PRI.

Siguiendo el ejemplo de sus antecesores en el Conalep, Angulo Castro , utiliza perversamente e inmoralmente a la institución para promoverse políticamente, buscando hacer realidad su “sueño guajiro” de llegar a la alcaldía de Ahome, para lo cual ha colocado en la nómina oficial a expertos en materia electoral, como Luis Bojórquez, que le arman estrategias publicitarias, con programas innovadores, como el  de dar todas las facilidades para que el estudiantado del Conalep adquiera su credencial de elector.

¿Estará enterado de esto el gobernador Ordaz Coppel?

En el ICATSIN, Frías  Castro, se despachó con la cuchara grande, con la inveterada costumbre de  acomodar en el presupuesto de la institución a compadres y amigos o a recomendados de arriba.

¿Cómo puede exigir un gobierno a sus colaboradores  resultados tangibles, cuando por presiones políticas, colocan como representante del ICATSIN  en Los Mochis a Mario Ruiz Soto, un personaje más preocupado por consolidar su poder como el zar del transporte en el norte de Sinaloa, que en cumplir tareas en el servicio público?

La decisión del gobernador Quirino de contar en su gabinete con un Secretario de Educación de lujo, en la figura del ilustre y laureado investigador, gloria de Ahome y Sinaloa, solo fue una actitud de lucimiento, para prestigiar al gobierno, pues  el titular del área ni siquiera pudo meter las manos a  la hora de la integración de su equipo de colaboradores.

UÑAS CORTAS

Una de los compromisos  prioritarios que hizo Mario López Valdez al llegar a la Presidencia Municipal de Ahome fue el de combatir la corrupción, para lo cual anunció que iba a regalarle tijeras a cada uno de sus colaboradores: para que tuvieran siempre las uñas bien cortas.

El abanderado de la honestidad tan en serio tomó esa promesa que mandó llamar a su despacho a dos de los periodistas de más confianza. Les pidió:

——Quiero que ustedes sean los ojos y los oídos de mi gobierno. Que me digan, no que lo escriban, cualquier acto de corrupción de alguno de los funcionarios de esta administración.

—Cuando tengan algo que contarme al respecto, búsquenme.

Los comunicadores aceptaron gustosos, creyendo que de esa forma le prestaban un servicio a la sociedad y a un gobierno bien intencionado, supuestamente.

No pasaron 15 días para que los amigos de López Valdez detectaran irregularidades y presuntos malos manejos en el área de tesorería.

Se comunicaron con el alcalde y cuando éste los recibió en sus cómodas oficinas, con todas las atenciones, éste les preguntó con sumo interés:

—-Qué noticias me traen. Me tienen en ascuas….

—Detectamos que uno de los funcionarios de primer nivel, gente de todas tus confianzas, le acaba de regalar un automóvil  último modelo a su secretaria. Asómese por la ventana y verá ahí estacionado un vehículo color tinto.

Preocupado Malova, con les cejas levantadas más de lo normal, dijo:

—Les pido un favor. Consíganme todos los datos sobre ese oneroso regalo. De comprobarse el ilícito voy a actuar con mano dura…ya verán–, indicó con visible malestar.

Una semana después, ya con toda la información, los periodistas entraron a las oficinas de López Valdez, quien los recibió de mala gana y sin siquiera saludarlos con la afabilidad que le caracteriza, les espetó:

—A VER QUE MITOTE ME TRAEN DE NUEVO…!!!

Los  tunde máquinas comprendieron que al Príncipe, es decir a los gobernantes, no les gusta que les digan la verdad.

De ahí en adelante fue de puro seguirle el rollo, colmándolo de elogios para alimentar su egocentrismo.

HANK GONZALEZ

De maestro de primaria, el profesor Carlos Hank González llegó a ser uno de los políticos y empresarios más poderosos de este país, en cuyo círculo cercano figuraban personajes como José López Portillo, Carlos Salinas y Roberto Madrazo.

Fue primero presidente municipal de Toluca, luego gobernador, regente de la Ciudad de México, Secretario de Turismo y Secretario de Agricultura.

Solo estuvo en la banca durante el sexenio de Miguel de LA Madrid, quien para legitimar su bandera contra la corrupción, había ya decidido meterlo a la cárcel, por su enriquecimiento descomunal a la sombra del poder.

Al ganar su amigo Salinas la Presidencia, le preguntaron los periodistas:

—Es cierto que usted ya tiene en la bolsa una Secretaria, señor?

—Quiero aclararles amigos periodistas que no tengo ningún interés en colaborar en el nuevo gobierno–, dijo el profesor.

Cuando anunció Salinas su gabinete, el nombre de Hank venía como Secretario de Turismo.

—No que no, profe, lo cuestionaron los medios.

Y Hank, una verdadera chucha cuerera de la polaca, respondió:

—No cabe duda, que ¡cae primero un hablador que un cojo”.