Se acabó el tiempo

Durante décadas, el tapadismo se mantuvo en su forma más pura por su demostrada funcionalidad, para el país era lo más parecido a una feliz monarquía que a nadie perjudicaba y para todos algo bueno tenía que ofrecer cada seis años.

Pero todo por servir se acaba y acaba por no servir.

Para su sucesión, Luis Echeverría Álvarez le dio un viraje que hoy, visto a la distancia, resultó un error: le quitó el misterio, saco la decisión de la esfera del santa sanctorum y puso a los pretensos en una pasarela pública, para crear la sensación de que el nombramiento del candidato del PRI a la presidencia era asunto de todos, todos teníamos derecho a verlos y escucharlos, a analizar, opinar y, aunque sonaba increíble, a decidir. Todavía hoy esto último seguimos sin creerlo.

Les digo que fue un error.

José López Portillo repitió la dosis, aunque con menos ganas, pero para no hacérselas larga, el estilito acabó dando de sí cuando la nominación de Salinas para suceder a Miguel de la Madrid, en 1988: aquello acabó como el rosario de Amozoc, una auténtica cena de negros que provocó rupturas, traiciones y amargos desengaños. De aquel momento vienen Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo, Fox, López Obrador y mil calamidades más.

Puesto a especular, casi se puede decir que la recuperación de Los Pinos por el PRI, en el 2012, en mucho se debió a que las diversas fuerzas que lo componen tuvieron claridad de que el bueno era Peña Nieto, si recuerdan sólo había dos sopas –él y Beltrones- y dicha dupla se desintegró tempranito con la declinación de Beltrones.

Lo menos que puedo afirmar, es que hoy el PRI vive una circunstancia similar a la de 1988, con un pésimo presidente al que sólo le falta resultar un fiasco como operador de su sucesión, cosa que sin duda está a punto de cumplir pues, si nos atenemos a los acontecimientos de la semana que acaba de concluir, lo menos que se ve con claridad es que ni Osorio ni Meade saben quién será el bueno: se están dando hasta con la cubeta.

Las patadas por debajo de la mesa ya se subieron hasta el mantel: escritos sobre una supuesta indicación de Trump a Peña para favorecer a Osorio, o sobre el inminente destape de Meade el próximo lunes, son algunas muestras de las descalificaciones, infundios y calumnias que se traen entre ellos los hermanitos priistas, lo cual es un anticipo de lo que se va a venir, cuando se aclare quién será el nuevo pararrayos de la inconformidad contra el presidente y contra el PRI.

A Peña ya se le deshizo el país entre las manos, ya nomás le faltan su sucesión, su partido y su futuro. Tiene capacidad para eso y más, sin duda.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.