Retrocede el PRI en las ciudades

Malos gobiernos, lastre tricolor en Culiacán, Mazatlán, Guasave, Guamúchil y Navolato

Sondeos de opinión realizados por cuenta del Partido Revolucionario Institucional en los principales municipios de Sinaloa revelan el alto riesgo de derrota en la mayoría de ellos.

Otro factor que influye en su contra es la evidente falta de liderazgos con prestigio en las estructuras estatal y nacional, que lo hacen depender por completo del poder ejecutivo federal, metido por lo mismo en un constante desgaste de imagen y de credibilidad en su democracia.

La auscultación para consumo interno del partido, de los niveles de apoyo que puede recibir del voto ciudadano, es más que preocupante, en virtud de que apenas rebasa el equivalente al 30 por ciento del electorado.

Los municipios “grandes” son de alto riesgo para el PRI, incluyendo a Culiacán, Mazatlán, Guasave, Salvador Alvarado y Navolato, sin descartar de ese rango de peligro a Ahome, que depende principalmente de la posición que asuma el malovismo en la contienda electoral, a favor o en contra del partido en el poder.

Los resultados que ofrecen esos ayuntamientos al “corte” del 15 de octubre, hicieron sonar la alarma en los comités Directivo Estatal y Ejecutivo Nacional priistas, porque la evaluación de la respuesta ciudadana en Sinaloa es menor en varios puntos a la obtenida en la calificación del ejecutivo federal, del 34 por ciento.

El único factor nacional favorable al instituto político más viejo del país, es el deterioro que también sufren sus principales adversarios en el escenario nacional, el PAN y el PRD en su frente “ciudadano” mentiroso y en el otro extremo, MORENA, pagando factura por el desaseo en candidaturas internas y en su aliado convenenciero, el PT.

A todos han golpeado los escándalos de corrupción en que se han visto inmersos sus dirigentes, Ricardo Anaya Cortes, Alejandra Barrales Magdaleno y Alberto Anaya Gutiérrez, en las etapas iniciales del proceso electoral, al grado de que sus partidos perdieron autoridad y calidad moral para denunciar a su blanco de siempre, los corruptos del PRI. A aquellos les queda solamente el discurso del decepcionante alcalde nayarita que reconoció robar del erario público, “pero poquito”.

EVALUACIÓN POR MUNICIPIOS: LA SOCIEDAD, DECEPCIONADA

Información obtenida en círculos tricolores indica que la evaluación para orientar las estrategias políticas locales del PRI encontró un común denominador en los municipios más poblados de la entidad: la decepción de la sociedad por los balances que muestran sus autoridades electas apenas el año pasado, y la imagen presidencial, que no ha repuntado.

En Culiacán, el partido permitió los excesos financieros y políticos de los últimos cinco años, con un alto costo a pagar en 2018 si pretende eludir la necesidad de replantear estrategias con nuevas figuras políticas y alianzas que resulten atractivas para la indignada población, como podría ser el Partido Sinaloense, y no más.

Ni el Verde Ecologista y menos aún el de Nueva Alianza aportarían el caudal de votos que requiere el partido en el gobierno para repetir el triunfo en la capital del estado. No importa el candidato a presidente municipal que postulen, incluso si va de por medio la reelección de Jesús Valdés Palazuelos.

El PRI debe escuchar el descontento que escala al nivel de hartazgo de la gente, sin que el PVEM y el PANAL puedan compensar la caída estrepitosa del bloque en las preferencias electorales, menos el reducto del magisterio, un gremio salpicado por la corrupción ofensiva que debe ser investigada y castigada, incapaz por lo mismo de ganar el voto de los maestros y sus familias, así como la CTM no asegura desde finales del siglo pasado el sufragio de la clase obrera y la CNC tampoco tiene en la bolsa el voto verde a partir de la era panista, en el país y en la entidad.

MAZATLÁN, UN PARTIDO SIN RUMBO, RETO PARA EL GOBERNADOR

El sur del estado es una región en que el pueblo marginado se identifica más con la política panista del vecino Nayarit que con sus autoridades priistas. Y Mazatlán es el centro económico donde el PRI no encuentra salida a su crisis, mayor en esta etapa aciaga del gobierno del belicoso e intransigente Fernando Pucheta, mareado sobre su ladrillo desde el primer día de mandato.

Rechazado por la sociedad mazatleca, el alcalde no es ni remotamente la mejor justificación para pedir de nuevo el voto priista, que también frenarán los escándalos de corrupción propiciados en el sexenio anterior.

Para retener la comuna del puerto, será necesario que sigan volcándose recursos del estado para compensar la falta de visión del ejecutivo municipal y que el mandatario de Sinaloa ejerza el liderazgo en su terruño para rescatar un caudal de votos que está perdiéndose en el cauce de la ineptitud de un alcalde que se transformó en cuanto empezó a ejercer el poder.

La obra que ahí se realiza depende del recurso y la visión del régimen estatal, empeñado en transformar la imagen del puerto para presumirlo en el próximo Tianguis Turístico. Poco o nada aporta el gobierno de Pucheta, que ha descuidado la seguridad de los mazatlecos y los turistas, luego de que en campaña fue feroz crítico del panista Carlos Felton González por su pasividad ante la ola de violencia.

GUASAVE, LA FRUSTRACIÓN DE UNA ALTERNANCIA DESPERDICIADA

Diana Armenta Armenta es el blanco del repudio de la mayoría guasavense. Este gobierno llegó a procurar el beneficio de la élite en el poder, olvidándose de los grandes rezagos sociales que heredaron del más infausto trienio que han vivido en el municipio, bajo la autoridad de Armando Leyson Castro y hermanos.

La llamada “Lady D” desperdició la oportunidad de reposicionar al PRI en la aceptación popular. Su metamorfosis de mujer campesina a política prepotente apoyada en el poder, con caja chica y policía, imprimió la huella del rechazo ciudadano a la opción que esperaban del tricolor.

En ese ambiente de frustración ciudadana, el Revolucionario Institucional demostró que no es mejor que Acción Nacional. Si éste hizo candidato a un junior de José Luis Leyson, sin trayectoria política, aquel ungió como líder del partido en el municipio a otro hijo de papi, Rogelio Burgos Martínez, sin más mérito que ser descendiente de Jesús Burgos Pinto, que es el verdadero operador de la política del partido en Guasave.

Burgos no garantiza la unidad priista porque sus poses democráticas de rebeldía en su época de joven, fueron dictadas por su hermano Juan, el verdadero político de la familia.

Diana Armenta tiene un proyecto y simpatías diferentes a las de Burgos, lo que obligará al instituto político de ambos a realizar un trabajo difícil para dejar contentos a todos con la repartición del “pastel” que ya está sobre la mesa.

EN SALVADOR ALVARADO, ALCALDE QUE NO GANARÁ NI EN SU CUADRA  

La inseguridad a nivel sin precedentes y el estancamiento del desarrollo económico de Salvador Alvarado, son los únicos “logros” que puede presumir el alcalde Carlo Mario Ortiz Sánchez.

La zona del Evora, sobre todo Guamúchil, es considerada la capital del huachicol en Sinaloa, por el avance del tráfico de combustible de Pemex, que se ofrece como producto de consumo obligatorio para miles de familias cautivas de esa nueva forma de delincuencia organizada.

En la ciudad, los grupos armados que apoyan todas las actividades delictivas pasean su impunidad y alardean de su blindaje oficial, de autoridades de los tres niveles de gobierno, coludidas o en permanente actitud omisa ante lo que ocurre en la región.

El vacío de gobierno obliga a los vecinos a aceptar el imperio de los grupos de hampones que surgieron en la etapa negra del gobierno municipal de Liliana Cárdenas y que hace un año lograron ser “convincentes” para transar también con Ortiz Sánchez, llegado del gabinete de Mario López Valdez, por lo ocurrido arrastrando la consigna de no incomodar los negocios al margen de la ley, los únicos que prosperan en Salvador Alvarado.

En ese contexto social, la delincuencia común se beneficia con la parálisis gubernamental, incluso del contingente militar maniatado en la cabecera municipal, para detonar un mayor índice de robos, asaltos y extorsiones en perjuicio de una sociedad desamparada.

NAVOLATO, LA PROMESA INCUMPLIDA DE UN ALCALDE QUE LLEGÓ SÓLO POR “LO SUYO”    

En Navolato, la crisis de inseguridad alcanzó resonancia nacional, lo mismo con infanticidios que por la violencia propia de las bandas delincuenciales en posesión de un derecho de piso logrado con la complicidad de las “fuerzas del orden” rebasadas en la cabecera municipal y en las sindicaturas, hasta provocar la parálisis de todas las actividades de la comunidad, que no siente protección ni en el calor de sus hogares.

Villa Juárez se convirtió en tierra de nadie desde el principio de la administración de Rigoberto Valenzuela Medina, a pesar de su cercanía con la capital del estado y los acantonamientos militares y ministeriales. El comercio y toda la actividad productiva se ha visto colapsada con frecuencia por el predominio del hampa de grande, mediana y pequeña dimensión.

La ciudadanía del municipio se siente en el peor estado de indefensión que han vivido en su historia, más angustiante que la correspondiente a los aciagos últimos años del siglo pasado y primeros del actual.

El gobierno del estado invierte en obras para recomponer la imagen de la autoridad local, pero el drama diario supera el impacto de todas las inversiones que no alcanzan a ocultar la huella de la criminalidad galopante.

Valenzuela Medina vive en el confort de su seguridad personal, financiera y política, seguro de que el partido le dará otra oportunidad el año próximo, incluso contra la voluntad de la ciudadanía.