México a la deriva en el convulso espacio exterior

Aun deshilachada, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos conserva en su artículo 39 la afirmación de que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo.

El artículo 40 constitucional subraya que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal.

En el capítulo de la Carta fundamental correspondiente a las facultades y obligaciones del Presidente de la República, está la conducción de la política exterior. El legislador le impuso al Presidente los siguientes principios: La autodeterminación de los pueblos, la NO intervención y la solución pacífica de las controversias así como la protección y promoción de los Derechos Humanos y la lucha por la paz.

El problema para la formación cívica de los mexicanos es que, en la política activa, los teóricos e ideólogos son una especie en extinción. La diplomacia se ha dejado en manos deaprendices confesos.

Difusos y confusos, los límites de la legitimidad

Con esos graves déficits, cuando se trata de fijar las mojoneras de los límites de la legitimidad del poder establecido, ¿dónde y cómo encontrar el dómine que nos esclarezca aquello de una república representativa y democrática?

Si para la conducción de la política exterior, el jefe del Ejecutivo tendría teóricamente como contrapeso al Senado de la Republica sólo para la aprobación de determinados instrumentos (tratados internacionales) y los jefes de la Cámara alta tienen la misma extracción partidista, ¿qué otra fuerza política entre los tres Poderes de la Unión o en la sociedad civil puede ejercer una función de equilibrio?

Dejemos por ahora la política interna entre corchetes, habida cuenta que la agenda externa prima todos los acontecimientos de lo que los diplomáticos codifican como nuevo orden internacional, violentado en estos días particularmente por la Casa Blanca.

Este segundo frente es el que nos ocupa en esta entrega, desde la perspectiva antes enunciada del régimen representativo y democrático.

Como opera la democracia argentina en manos de Mauricio Macri

Tomemos para ilustración una primera referencia. Hace unos días, el pueblo argentino fue convocado a elecciones para el Senado. El partido del presidente Mauricio MacriCambiemos, desde las primarias, se proclamó triunfador. Lo confirmó la Junta Electoral respectiva. Hasta ahí podría hablarse de “normalidad democrática”, sino fuera porque…

Porque la jornada electoral fue precedida por la desaparición del luchador  social Santiago Maldonado, un activista por las causas de los indígenas mapuche, en defensa de su identidad y patrimonio frente a los despojos de corporativos privados.

La familia de Maldonado, después de 80 días de su desaparición, solicitó la intervención en la investigación de los hechos del Grupo Internacional de Expertos Independientes para garantizar la imparcialidad de la indagatoria. El gobierno se negó a la observancia de un elemental derecho humano.

Previamente, sin embargo, la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández, contendiente por un escaño abanderada por Unidad Ciudadana, fue sometida a una implacable persecución del gobierno que le ha fincado diversas causas judiciales. Fernández fue electa senadora.

Días después de las elecciones, el juez de consigna Claudio Benadio obligó a Fernández a comparecer en por una causa que ya estaba cerrada, pero la reabrió con evidentes fines intimidatorios. La imputada se presentó y empezó por espetarle al juzgador: De usted no espero justicia.

Para “celebrar” su triunfo, Macri anunció más reformas neoliberales, tarifazos en servicios que presta el Estado y más endeudamiento.

En ese caso, el gobierno mexicano ha actuado ceñido al principio de no intervención. (Aplausos).

Realineamientos e injerencismo en Venezuela

El gobierno bolivariano de Venezuela ha vivido, desde el inicio de la presidencia de Nicolás Maduro una crisis política permanente. En ese marco se efectuaron las elecciones de laAsamblea Constituyente, ganadas por el oficialismo.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) desconoció el resultado alegando “fraude de la dictadura”. Hace poco más de una semana, se realizaron elecciones de gobernador. El régimen ganó la mayoría; cinco opositores abanderados por la MUD lograron el triunfo. Cuatro de ellos aceptaron ser juramentados por la Asamblea Constituyente.

La oposición venezolana se cimbró ante ese hecho. Fundador de la MUD y catalizador de las oposiciones, el ex candidato presidencial Henrique Capriles decidió abandonar la Mesa. Indirectamente, su decisión ofreció cierto margen de legitimidad al gobierno de Maduro.

Desde la gestión de Claudia Ruiz Massieu Salinas como canciller, el gobierno de México dio aliento al movimiento que Maduro acusó de golpista. Luis Videgaray le dio forma a las condenas al gobierno bolivariano, aceptando su juicio en una Junta previa y en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que tuvo como sede nuestro país.

La cancillería se sumó a la ofensiva injerencista del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. ¿Qué asidero le queda a Videgaray, si la resistencia venezolana entra en estado de fragmentación?

Empezó la noche de los cuchillos largos en Cataluña

Ahora, personalmente, Enrique Peña Nieto se alinea con la Casa Real de España y el Partido Popular en el aplastamiento de la voluntad  soberanista de Cataluña, contra la que Mariano Rajoy ha desencadenado toda la Fuerza del Estado español.

Esta mañana se especula que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont habría pedido asilo en Bruselas, Béllgica. Previo a la declaración de independencia, líderes catalanes habían sido apresados e indiciados, acusados de sedición. La purga, a cargo de un gobierno madrileño de ocupación, es de pronóstico reservado.

Si en capítulo III la Constitución mexicana establece con absoluta claridad cuales son los Principios de Política Exterior, ¿quién es capaz de explicar los criterios discrecionales y selectivos para su aplicación?

Democracia y autonomías en la cuna del fascismo

Sólo para cerrar con un ingrediente climático: Hace apenas días, el jefe del gobierno de Italia, Pablo Gentilone, declaró su disposición a discutir una mayor autonomía para las regiones de Véneto y Lombardía, después de que 95 por ciento de los votantes de esas provincias votó en referéndum por la autodeterminación.

Pablo Gentilone no tuvo reparo en reconocer que esa decisión mayoritaria fue producto de un proceso democrático. Y pensar que Italia fue placenta del fascismo.

Nos faltan teóricos, ideólogos y diplomáticos para dar una lectura correcta a los signos de los tiempos y dejar de lado la tentación de actuar en el mundo como reyezuelos negros.