La perversa descalificación en la integración de la Comisión Anticorrupción

Los diputados del PAN y PRD juegan a la “pepena electoral”, mendigando redimir sus fracasos y absurdos en el Congreso del Estado, politizando todo, apostándole al ilusionismo y sembrando etiquetas, sin tomar conciencia que ellos mismos son parte de los problemas que hunden a Sinaloa en el marasmo de la corrupción.

Se elevan en postizos adalides de la justicia y falsificadores de la pureza y honestidad, pero la sociedad no les cree: PAN y PRD prestaron en el 2010 sus franquicias a Mario López Valdez para que irrumpiera al gobierno de Sinaloa. Lo llevaron al Poder y lo sostuvieron. Y el tema toral es el combate a la corrupción, en una primera instancia, contra el gobierno de Malova.

En su mezquino juego político-electorero, los diputados del PAN-PRD y las “manos que mecen la cuna” en el Congreso Local arrastran a la novata legisladora Merary Villegas, de Morena, a tal grado Andrés Manuel López Obrador ha preguntado a sus allegados ¿De quién es Merary: del PAN, del PRD, de Manuel Clouthier o de nosotros?

Obrador sabe que tradicionalmente actores políticos del PAN y el PRI han usado en Sinaloa a la izquierda para desacreditar y frenar a sus opositores. Ya vivió la traición de algunos de sus candidatos en las dos más recientes elecciones de Sinaloa: no le apostaron al proyecto de Morena sino que usaron la estafeta para descargar odios y venganzas personales y hacerle el trabajo sucio al PRI.

La Merary parece ceñirse a los cánones e intereses de la antigua militancia perredista que busca vehículos para consumar venganzas en el Congreso Local y que, además, paradójicamente, se confina a una agenda del PAN. Esa apreciación ofrece.

En retrospectiva: 2010 fue tiempo electoral para una conjura: PAN-PRD-PRI, un segmento de Morena, el candidato “independiente”, Francisco Frías Castro, y el diputado “independiente” Manuel Clouthier sumaron esfuerzos para intentar “aplastar” al Partido Sinaloense.

La línea corrió a favor de Quirino Ordaz Coppel. La derecha dejó de ser diestra y la izquierda dejó de ser zurda para trotar en la ruta del PRI. La estrategia era, lo fue, el reparto del poder estatal.

El PAN y el PRD venían de arrastrar el descrédito del gobierno de Malova. Le apostaban al cogobierno con Quirino Ordaz Coppel y a que les facilitara herramientas para que la deshonra del gobierno malovista no los alcanzara.

Les falló en parte la estratagema: el PAS se elevó a segunda fuerza política. Los votos le dieron forma al complot electoral y permitieron el arribo de Quirino Ordaz Coppel a Palacio de Gobierno. El PAN cayó a tercera fuerza política. El PRD se derrumbó.

En el presente, al PAN y PRD les urge recuperar posiciones. En el Congreso del Estado desplegaron una ofensiva discursiva que insulta la inteligencia de los sinaloenses, pues intentan cargar sus culpas a actores políticos ajenos a sus plataformas e intereses.

Han pretendido escapar a los señalamientos de complicidad con el gobierno de Malova y miembros de su gabinete y, maldicientes al final de toda jornada, culpan a otros de encubrimiento. Pero ahí están, estigmatizados por el gobierno que se fue y que jamás regresará.

En el proyecto por recobrar lo perdido, el PAN y el PRD no legislan para responder al clamor de la sociedad sino para protagonizar choques o desorden o para  pretender desacreditar a sus contrarios. Se ajustan a la agenda del caos y al grito destemplado. Rayan en el eterno suplicio de Sísifo: Trepar la piedra a la cima, sólo para verla rodar de nuevo.

En la víspera de la integración del Sistema Estatal Anticorrupción siembran la duda sobre la honorabilidad de universitarios, espantados, temerosos de que “distinguidos” panistas y perredistas sean sentados en el banquillo de los acusados, de que se las vincule como cómplices, protectores, socios u omisos a la corrupción del pasado sexenio, de su sexenio, el gobierno de Malova que fue del PAN y del PRD.

El espectáculo es denigrante: descalifican y sentencian cuando deberían estar rindiendo cuentas del por qué en el 2010 respaldaron el proyecto de Malova, del por qué toleraron sus “irregularidades”, peculados, saqueos y el macro-endeudamiento de la administración estatal; de por qué se prestaron a cogobernar con él en instancias del gobierno estatal o en los gobiernos municipales.

El argumento empuñado es la militancia. El invento falaz ante la falta de testimonios o razones de peso.

A contrapartida: ¿Deben o no sentirse orgullosos esos diputados del PAN y del PRD que todo descalifican de su militancia después de haber impulsado y sostenido el gobierno malovista, tan arrogantes, como para arrogarse el derecho de excluir a priori a otros ciudadanos que no navegaron en el 2010 en su mismo barco?

La arenga política-partidista del PAN y del PRD para evitar que se integren a universitarios a la  Comisión de Selección del Sistema Estatal Anticorrupción lleva una carga política malévola. Despide el tufo de la envidia y el rencor. De la venganza política por haberlos desplazado a un tercer lugar en las preferencias electorales de los sinaloenses.

¿O será que los universitarios están predestinados a ahondar en la corrupción del pasado sexenio que podría alcanzar a algunos diputados y ex alcaldes, a algunos “honorables” empresarios y que de ahí se desprende el temor a que se integren a la Comisión de Selección?

No se puede esperar que varios “famosos” militantes del PAN y el PRD combatan la corrupción que ellos mismos ampararon. Imposible.

¿Y la diputada Merary Villegas? ¿Qué papel juega? Ambula en el Congreso Local arrastrada por la agenda política-electoral del PAN y el PRD y gana espacios propagandísticos en el periódico de la oligarquía, Noroeste, de Manuel Clouthier Carrillo, otro más a quien no le gustan los triunfos ajenos.

Caramba. Ha llegado tanto la parafernalia que por ahí, para sustentar su crítica contra los universitarios, un falso Dueño de la Verdad reseñó su paso como consejero electoral, del 1998 al 2009, dibujándose como honorables y exquisito, cuando en realidad sirvió en esos años a los propósitos más nefastos en materia electoral de los gobierno de Juan S. Millán Lizárraga y Jesús Aguilar Padilla.

Todo está sobre la mesa. La “pepena electoral” del PAN y del PRD raya en la locura. En el desespero y el miedo.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.