Hambre en el campo sinaloense

Sedesol: trato inhumano a jornaleros

Los jornaleros que han arribado  a Sinaloa en busca de empleo en la temporada hortícola en vigor se debaten en el oprobio por que la Secretaría de Desarrollo Social-SEDESOL- los confinó en albergues en mal estado e insalubres donde no existen las más mínimas normas de convivencia y de desarrollo humano.

Abandonados por las instituciones de asistencia social y educativas los trabajadores del campo que llegan a Sinaloa se están encontrando con poca voluntad de SEDESOL por levantar un censo de los refugios de la población migrante y tampoco ha creado canales de suministro de alimentos y servicios para los pocos más de 45 mil trabajadores alquilados en la siembra de tomate, tomatillo, calabaza y chile, entre otros productos sinaloenses.

En el discurso gubernamental no aparece la población migrante y los programas institucionales son una poesía a la mentira porque en el terreno de los hechos no hay condiciones para el alojamiento digno de los jornaleros.

Las fallas en los programas de SEDESOL fueron engendradas durante la travesía de Regino López Acosta como delegado de la institución quien luego de su accidentado paso dejó un legado de anomalías que no han sido resueltas.

En sustitución de Regino López Acosta llegó el actual delegado José Alberto Salas Beltrán quien en apenas ocho meses en el cargo está demostrando que la SEDESOL es un traje que le queda grande o bien que está ahí para mantener el control político de la institución, nada más.

La agricultura regional pasó de ser el descompuesto motor de la población. Las  familias se sumergen en actividades laborales que los colocan a un paso de la muerte porque manejan materiales químicos peligrosos y no cuentan con servicios médicos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática  más de tres millones 500 mil jornaleros ambulan por diversos estados en busca de empleos y Sinaloa era hasta antes del 2013 un oasis en esa búsqueda.

Hasta un millón de ellos encontraban acomodo en las siembras de legumbres del estado hace 11 años. Actualmente se genera ocupación para 250 mil con un salario inferior a los 100 pesos diarios.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y  Alimentación-SAGARPA- en Sinaloa la actividad agrícola de otoño-invierno se extiende en más de un millón 200 mil hectáreas.

De la superficie mencionada se destinan a la siembra de hortalizas alrededor de 400 mil hectáreas pero mediante el sistema de tecnificación del campo se sustituyó la mano de obra directa por maquinaria que el mismo gobierno federal ha introducido para eficientar la recolección de los productos aunque de paso este aniquilando el ingreso diario de los jornaleros.

Pero el extremo más peligroso lo representa el hecho de que los trabajadores del campo desarrollan su actividad toreando a la muerte ya que ellos y sus familias son expuestos a condiciones insalubres, manejando residuos tóxicos en el campo y eso los vuelve candidatos viables a sufrir cáncer o enfermedades derivadas de la inhalación de pesticidas e insecticidas sin utilizar las medidas de seguridad y prevención necesarias para sus labores a pesar de los riesgos que enfrentan los jornaleros en los albergues regionales del norte y sur de Sinaloa no se han instalado consultorios médicos provisionales ni tampoco se han vertebrado programas educativos para atender a los niños que acompañan a sus padres en su caminar constante para laborar en el campo.

Todo apunta a que al delegado de la Secretaria de Desarrollo Social –SEDESOL- se le olvido que existen los jornaleros agrícolas. Así sucedía con su antecesor Regino López Acosta.

La falta de una alimentación adecuada y su consecuente daño en el estado físico de los trabajadores del campo acompañan a la migración social que está sufriendo la entidad.

Los datos son reveladores:

La amenaza contra los pobres que enfrentan como rival a la desnutrición se disparó en  Sinaloa en el actual sexenio federal por la concentración de la producción alimentaria en unas cuantas manos y el despojo de los programas dirigidos a la población en condición de riesgo del estado.

En el contexto nacional los 3.5 millones de jornaleros agrícolas se encuentran en el cuadrante de los más vulnerables  por su insolvencia económica debido a que padecen hambre  y un salario muy por abajo del que debieran percibir tomando en cuenta que el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos puja por iguales condiciones de intercambio  comercial, pero mientras en aquellas naciones el salario de los trabajadores del campo es en promedio de 1mil 150 pesos por jornada en México el salario mínimo es de apenas 84 pesos, 14 veces menor.

La fotografía del momento indica que los trabajadores del campo no encuentran en SEDESOL un punto para amortiguar los golpes de la pobreza por que la ineficiencia de los funcionarios de la institución parece ser una carrera de relevos ya que Regino López Acosta entrego una dependencia llena de fallas y vicios que ahora opera su sucesor José Alberto Salas Beltrán.