El Sol de Sinaloa, una experiencia vital

La semana pasada, en menos de 48 horas se manifestaron tres signos del estado que guardan en México la Libertad de Expresión y el Derecho a la Información: Nada para cultivar el optimismo.

El 22 de noviembre, la Corte Internacional de Justicia de La Haya, acusó recibo de una solicitud interpuesta por una bancada parlamentaria mexicana para que se inicie una investigación sobre la inacción del gobierno a fin de inhibir y resolver, en su caso, los asesinatos, desapariciones forzadas y atentados contra periodistas y defensores de los derechos humanos en México.

Ese mismo día, representaciones de Reporteros sin Fronteras, del Comité para la Protección de los Periodistas y del Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica, se congregaron en la capital del estado Chihuahua para denunciar el disimulo gubernamental en torno al asesinato de la colega Miroslava Breach Velducea, ocurrido hace más de ocho meses.

Horas después, bajo los auspicios de las embajadas en México de Reino Unido, Alemania, Suecia y Canadá, en Culiacán hubo airados pronunciamientos contra la falta de resultados en las indagatorias sobre el asesinato de Javier Valdez Cárdenas.

El relator para derechos humanos de la ONU, Ja Jarab condensó la protesta: “Estamos aquí para condenar y expresar nuestra preocupación por la violencia y la insuficiente protección de periodistas y activistas por los derechos humanos”.

El contexto de esos eventos no pudo ser más violentamente elocuente: Los asesinatos del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Baja California Sur, Silvestre de la Toba Camacho y de su hijo Fernando de la Toba Lucero; el secuestro de un visitador de la comisión respectiva de Jalisco y el homicidio de un ejecutivo relacionado con el corporativo Televisa.

Memorial de lo que nunca debió haber sido

Recibimos la información de esos bárbaros sucesos cuando tratamos de actualizar un memorial en el que el Club de Periodistas de México consigna la lista de colegas asesinados a partir de 1980 hasta un corte a 2012.

En esa macabra relación aparecen los nombres de al menos ocho oficiantes del oficio periodístico en Sinaloa, sometidos a la ley de plata o plomo. Obviamente, no están aún en dicho registro funeral los ejecutados después de 2012, entre ellos Valdez Cárdenas, en este 2017.

El nombre de Manuel Buendía en el recuento de los daños se subraya porque es un crimen que -al no esclarecerse satisfactoriamente desde mayo de 1984- marca una tendencia de disimulo del Estado y, con ella la impunidad que incita a repetir los actos represivos contra la Libertad de Expresión, caracterizados por la acción directa.

Aquél 1 de diciembre de 1956

Nos da pie el tema para tratar de esbozar un ayer y un hoy en el desempeño de la actividad periodística en la entidad, a partir de una “cabeza”: A descarga cerrada y escudándose entre mujeres, pudo escapar El Tino Nevárez de la policía.

Fue la de ocho de portada en El Sol de Sinaloa, cuya primera edición salió de prensas la madrugada del 1 de diciembre de 1956, con la presencia del secretario de Hacienda del gabinete del presidente Adolfo Ruiz Cortines, don Antonio Carrillo Flores.

Hace de ello, 61 años. El diario fundado por el impulsor de la Cadena García Valseca, José de los mismos apellidos, es depositario, por mérito propio, del título de decano entre las publicaciones cotidianas del estado.

Hasta tener vida propia, El Sol de Sinaloa fue una sección Culiacán de El Sol del Pacífico, que por entonces experimentaba su propio renacimiento después de un malogrado inicio a principios de los años cincuenta. El hermano mayor porteño no corrió con la misma suerte: Salió de circulación en su denominación original antes de cumplir el medio siglo.

Para nosotros, la participación en “el parto” de El Sol de Sinaloa fue una experiencia vital, preñada de alguna forma de romanticismo: Nos encontramos entre los obreros reclutados en El Sol del Pacífico para formar la primera plantilla laboral del nuevo proyecto.

Recordamos a Alfredo Moreno, quien montó y operó la primera prensa; José Luis Baeza, linotipista;  Rafael Sánchez, formador; Martiniano Meraz, responsable de administración.

Moreno, Baeza, Sánchez y este reportero pernoctábamos en el taller -al abrigo de los rollos de papel-, requeridos por las marchas forzadas para ensayar los números cero de la edición.

Eran ya del equipo base de la iniciativa los locales; entre otros, Ramiro Novelo Castillo, Enrique Navarro y, como reportero gráfico, Manuel Ureta.

Una exitosa Operación cicatriz

En la política estatal, funcionaba la operación cicatriz después del golpe de timón urdido por los diputados locales Leopoldo Sánchez Celis y Antonio Toledo Corro, contra el gobernador Manuel Pérez Arce.

Lo de operación cicatriz aplica bien al médico Rigoberto Aguilar Barraza, quien se hizo cargo de concluir el sexenio y lo hizo con pulso sereno y eficaz.

Tres fenómenos sociales primaron aquel periodo: 1) la gestación del movimiento campesino reivindicador, liderado por el insobornable Jacinto López, que puso a temblar a la oligarquía rural de Sonora y Sinaloa, y 2) las primeras movilizaciones magisteriales que serían  tributarias del Movimiento Revolucionario del Magisterio, encabezado, entre otros, por Othón Salazar; dicho sea de paso, maestro normalista egresado de la ahora célebre Normal de Ayotzinapa, Guerrero.

El tercer movimiento que marcó huella en las relaciones de producción, fue el cooperativista pesquero que, alentado por Adolfo López Mateos y de algún modo por su Secretaría de Economía a cargo Raúl Salinas Lozano y don Hugo B. Margain, empezaron a recuperar para los pescadores los registros cooperativos e instituyeron el Contrato de Asociación en Participación en la pesca de camarón, especie entonces reservada a las cooperativas, pero explotada ventajistamente por los armadores privados.

En los valles del centro y norte del estado se asomaba la prosperidad generada por la operación de las primeras presas hidráulicas; auge en el que no se dejó de lado a los ejidatarios, que llegaron a formar unidades de producción modelo sin duda de lo que más tarde se denominaría de Economía de escala.

Gobierno de militar generador de cultura

Para la sucesión de Aguilar Pico, fueron visibles las tentativas del sector empresarial para hacerse del poder político: El PRI le mojó la pólvora a esos intereses, nominando a su ex presidente nacional, el general Gabriel Leyva Velázquez.

Gobierno de militar, sin embargo, el de Leyva Velázquez marcó el inicio de la consolidación cultural de Sinaloa.

La Universidad de Sinaloa, heredera directa de la Universidad Socialista del Noroeste, porfiaba en su autonomía, que logró concretar un sexenio después, el de Leopoldo Sánchez Celis.

Con la paternidad de El Sol de Sinaloa se dio el surgimiento de El Sol de Culiacán. Fue este medio expresión de la efervescencia política precisamente durante el mandato de Sánchez Celis.

 Oposición organizada e inquebrantable

Ahí la resistencia fue impulsada por la Asociación Cívica Francisco I. Madero, acaudillada por el ex henriquista Enrique Peña Batiz (nada qué ver con el actual Peña Nieto), que estuvo a punto de lograr la caída de Sánchez Celis, hueso duro de roer que logró, sin embargo, terminar su periodo, aunque no pudo dejar como sucesor a su compadre Miguel Leyson Pérez.

¡Qué Sinaloa aquél! No que la Libertad de Prensa, poco autocomplaciente ni arrodillada, no sufriera amagos. Pero eran otros tiempos: En ese periodo, nos recordamos la perpetración de crímenes contra la Libre Expresión como los que se han sucedido a lo largo de los siguientes sexenios.

Siempre estimula un final feliz

Una crónica de nostalgia, la motiva el 61 aniversario de El Sol de Sinaloa. No sólo: Una memoria feliz nos viene de uno de los retornos de Culiacán a Mazatlán: Ahí, en El Sol del Pacífico, nos tocó el milagro sentimental. Elva Elena Gárate Arámburo.

El 26 de noviembre de 1966, hace pues, 51 años -no son pocos de resistencia femenina- se dio el pacto: Abraham, Elba Elena e Iván, son producto de ese afortunado acuerdo. Laila Zahar, Ivanna Marina y Chareni, encarnan el entusiasmo para continuar otros 63 años en la brega en el oficio periodístico. Habrá muchos  nuevos soles y nuevos amaneceres. Es cuanto.