El PRI ha perdido 5 millones de votos

Por la misma razón que el peñismo ha perdido desde 2013 cinco millones de votos, el grupo tricolor en el poder no podrá ganar las elecciones generales de 2018: El PRI retornó a Los Pinos sin priismo.

Por priismo ha de entenderse el espíritu popular que, con una política de compensaciones económicas y sociales, los gobiernos emanados del PRI mantuvieron leal el voto duro de la clase trabajadora de la ciudad y el campo en cada proceso electoral.

Hasta 1994, en sus tres denominaciones el PRI ganó doce elecciones presidenciales, 24 de elección de legisladores federales y 54 mil 600 comicios municipales. La racha se fracturó en 2000. Hoy, desvencijado, el PRI está de nuevo en Los Pinos.

El único activo del PRI: Consejeros y magistrados electorales

Aunque es evidente que el PRI cuenta ahora a su favor con los 18 consejeros y magistrados electorales federales con facultades de legalizar los resultados de 2018, no es este el punto.

El punto es el flujo de votos que se esperarían en 2018 de un potencial de casi 90 millones de ciudadanos credencializados. Aquí es donde la puerca tuerce el rabo.

De la lectura de las encuestas electorales sobre la intención del voto hasta octubre, se desprende que el PRI no tiene expectativas reales para seguir detentando el poder.

Ya se habla de un autogolpe incruento

En esas circunstancias, las opciones del PRI tienen un antecedente: El golpe de Estado técnico de 1988, procesado en los colegios electorales de la Cámara de Diputados.

O la apelación al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que en 2006 y 2012 se encargó de revestir de “legalidad” los resultados de la elección presidencial.

Dada la pericia que han adquirido las direcciones jurídicas de los partidos de oposición a lo largo de las experiencias de dos sexenios, es difícil que los magistrados electorales federales, cuyas sentencias son “definitivas e inatacables”, puedan aplicar la misma técnica sin poner en entredicho la legitimidad de sus actuaciones.

De otro lado, la observación electoral internacional en la que órganos de la ONU y otras agencias multinacionales extranjeras, entre otros, participan cada vez con mayor interés, hacen imposible que el fraude electoral pase sin consecuencias sancionatorias.

Frente a esos nuevos factores, cobra verosimilitud la especie de que el PRI sólo puede conservarse en el poder presidencial al través de un golpe de Estado, en cuyo caso la modalidad sería un autogolpe, según lo sostienen especialistas en Fuerzas Armadas.

La versión se acredita con la incesante convivencia que Enrique Peña Nieto sostiene con los mandos de las corporaciones militares.

Masajes al ego de las Fuerzas Armadas

El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas se desatendió del festejo, antes popular, del 107 aniversario de la Revolución mexicana.

Prefirió el refugio nocturno en el campo militar Marte, donde el general secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos Cepeda agradeció a su jefe 33 mil 56 reconocimiento a oficiales de las Fuerzas Armadas, ascensos a granel y mejoramiento en los haberes de los miembros del Ejército y la Marina Armada de México.

Para poner esa estrategia en su justa dimensión, no se observa, en grado y medida, la misma deferencia hacia las centrales de la clase trabajadora que, a través de los sectores priistas (obrero y agrario, básicamente) fueron históricamente la fuente del voto electoral tricolor.

El autogolpe, sería, sin embargo, la última ratio del gobierno civil. Antes de llegar al extremo, trata de recuperar la voluntad de los votantes cautivos, en cuyo caso apapacha principalmente a las bases burocráticas que forman la nómina de la Federación, a la que se le están otorgando privilegios especiales por encima del interés del resto de la clase trabajadora.

Verbigracia: En mayo pasado, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala Almeida, pactaron un acuerdo especial por el que se autorizaron a los burócratas incrementos salariales del orden del 5.7 por ciento, créditos para vivienda hasta por 4.5 millones de pesos individualmente y basificación de más de 45 mil plazas.

Tres meses después, agosto, Hacienda misma convino en un incremento de 18 por ciento a los empleados administrativos del Sector Salud. El favoritismo se subraya porque a los salarios mínimos se les sigue sujetando a “topes” no mayores de 4 por ciento, que se toma además de referencia para las negociaciones de los salarios contractuales.

Todo a la canasta de un “cartucho quemado”

No es casual esa segunda concesión: El Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Salud es la planta de origen laboral de Joel Ayala Almeida, quien con esa representación ha sido tres veces diputado federal y dos veces senador; la mayoría de las veces por representación proporcional.

La segunda observación, es que la FSTSE es una imprescindible tributaria de recursos, procedentes de las cuotas sindicales, a las campañas del PRI. Uno de los enclaves es el Fondo de Vivienda del Issstse.

De ahí que en cada temporada electoral se produzcan, un día sí y otro también, nuevos anuncios de ampliación de créditos y montos que no guardan correspondencia con los que la banca comercial libera para vivienda.

Es una apuesta electoral incierta, sin embargo. Contra la FSTSE opera la Federación Democrática de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, fundada desde el sexenio de Vicente Fox por la ex líder del SNTE y ex secretaria general del PRI, Elba Esther Gordillo Morales, hoy presa del peñismo.

En la pugna por la titularidad de las Condiciones Generales de Trabajo, los dirigentes de la Federación Democrática llegaron a acreditar ante el Tribunal  de Conciliación de la Federación hasta un millón 600 mil afiliados, más de 50 por ciento del total de burócratas de base.

Los puntos ciegos donde el PRI ha venido a la baja

A mayor abundamiento, una revisión del registro electoral desde 1988 indica que en asentamientos militares y colonias de la burocracia en el país el voto tricolor ha venido resintiendo una sensible baja. Los factores son el abstencionismo o el desplazamiento de esos votantes hacia otras opciones.

Desde otra perspectiva, las consecuencias de las políticas neoliberales se ha reflejado en el malestar de la población laboral inscrita en el Congreso del Trabajo, cuya principal central, la Confederación de Trabajadores de México se ha pulverizado, como ocurre también en la Confederación Nacional Campesina, reducidas a meros membretes que perdieron su eficacia clientelar.

El sector obrero ha perdido representación en las últimas elecciones generales desde una cuota de tres gobernadores, más de medio centenar de diputados federales y siete senadurías. Más los correspondientes en las legislaturas de los estados.

La misma tendencia negativa se observa en el sector campesino: En las pasadas elecciones de gobernador en Nayarit, el dirigente nacional de la CNC, Roberto Cota Hernández fue barrido el 4 de junio.

Si se habla de la pérdida de cinco millones de votos priistas, ahí se encuentra una de las más incontrovertibles explicaciones.

¿Legítimo, creíble y válido el proceso interno priista?

Cambio de página: El pasado 13 de noviembre, en ocasión de la instalación de las comisiones nacionales de Procesos Internos y de Postulación de candidatos, el dirigente nacional del partido, Enrique Ochoa Reza pretendió infundir ánimo a la nomenclatura (las bases no cuentan), afirmando que el Comité Ejecutivo Nacional está obligado a llevar un proceso de selección de candidatos, legítimo, creíble y válido.

Palabras sin sentido, huecas, cuando se observa el desdén con que Ochoa Reza trata a militantes, incluso con aspiración presidencial, que exigen una consulta abierta para llegar a las nominaciones.

A Martha Tamayo le valen las críticas

Ese desdén “al otro” no es privativo de Ochoa Reza. Apenas el pasado fin de semana, la presidenta de la Comisión Nacional de Procesos Internos, la diputada sinaloense Martha Tamayo compartió públicamente la arrogancia del dirigente nacional priista.

Montada en su solitaria y frágil columna, Tamayo aseguró que al PRI no le afectan las críticas. Cualquier consideración que se tenga, sin son simulaciones o no, se trata de críticas inocuas que no alteran nuestros procedimientos ni nuestra forma de autorregularnos. Mayor expresión de infantilismo prepotente no puede haber.

Que el PRI, a falta de cuadros competitivos, apele a la candidatura de “un externo”, como Meade, dijo la legisladora sinaloense, es anecdótico. ¿Anecdótico si se trata de un personaje en cuyas manos se pondría eventualmente la suerte de 123 millones de mexicanos? Ceguera y miopía, es el diagnóstico más suave que se puede hacer a esos despropósitos verbales.

La mano peluda de Salinas en el proceso de selección

Vamos a otro enfoque sobre el proceso interno del PRI. En buen romance, se puede afirmar, sin exageraciones, que la selección de candidatos tricolores para 2018 ha sido endosada al salinato transexenal. ¿Salinismo sin Salinas?

Pongámonos en una pista: Claudia Ruiz Massieu Salinas, es sobrina de Carlos Salinas de Gortari. Enrique Peña Nieto la rescató de la Cámara de Diputados para hacerla secretaria de Turismo, primero, y luego de Relaciones Exteriores.

Del segundo encargo fue reclutada para convertirla en secretaria general del CEN. Ahora es la responsable de la Comisión Nacional para la Postulación de Candidatos.

En ese órgano tan determinante, no se permite la presencia de intrusos. Como secretarios se designó a Carlos Aceves del Olmo, Ismael Hernández Deras y Arturo Zamora Jiménez, los tres sedicentes representantes de las decrepitas confederaciones de Trabajadores de México, Nacional Campesina y de Organizaciones Populares.

Dicho para ilustrar nuestro optimismo, la secretaría técnica de esa Comisión fue dada a la hasta hace poco burócrata de la Secretaría de Gobernación, Paloma Guillén Vicente, más que por luz propia, reconocida por su condición de hermana del ex sub Marcos, el otrora célebre portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): No soy revolucionario, solamente un rebelde.

Barrera de más de 200 años ante los jóvenes

Con esos bueyes hay que arar: Los cuatro nombrados suman la friolera de más de 220 años. ¿Qué oportunidades reales tienen los jóvenes priistas de lograr la “circulación de las élites”, por más que se les ofrezca al menos un 50 por ciento de las candidaturas al Poder Legislativo?

Son tan sólo doce “notables” los encargados de recibir las listas de los palomeados por Peña Nieto para darle trámite.

Con toda cachaza, la sobrina de Carlos Salinas de Gortari suelta de su ronco pecho: La línea central es el fortalecimiento de la democracia interna del partido y la unidad de las fuerzas que lo integran. Obtendremos la confianza de la ciudadanía a través de la postulación de los mejores candidatos. (Je je je).

Una engañifa, la “Convención de delegados”

Dijo antes Ochoa Reza: Los trabajos selectivos se llevarán a cabo con “apertura e inclusión política para que ningún aspirante se sienta marginado o excluido”.

Ya la Comisión para la Postulación de Candidatos hace la tarea de los lacayos. Y todavía se habla de una Convención Nacional de Delegados. Hasta en la mentada comisión, el priismo es un convidado de piedra. Lo será también en la famosa “convención”. ¿“Procesos internos”?. A otro perro con ese hueso. Es cuanto.