Y se fue Macartita Zavala

Acabo de leer las razones de Margarita Zavala para abandonar al PAN y he de confesar no le creí ninguna, no nada más a ella, sino tampoco a sus panegiristas que pretenden convertir en misoginia cualquier comentario en su contra.

Resulta curioso que Margarita traiga a colación su profunda vocación democrática, que le impide aceptar lo inaceptable: una candidatura presidencial ya cantada de antemano en favor de Anaya. Aclaro que Anaya me cae igual de mal que ella, pero esa es otra historia. Siguiendo con la firme convicción democrática de tan distinguida dama, manifestada en su escrito, a mí me hubiera dado un gran gusto si hubiera publicado lo mismo en el año 2006, muy concretamente la noche de la elección federal, cuando su marido se la robó a López Obrador con la ayuda de su cómplice –Elba Esther Gordillo-, otra prestigiada dama que con toda seguridad le brindará su apoyo a la ya próxima candidata independiente, siempre y cuando sea agradecida porque durante todo el sexenio calderonista le fue de maravilla. Sí: todo el sexenio. Capaz y le sale ingrata. Ya ven ustedes como son estos pinches políticos.

Por supuesto, la todavía esposa de Felipe Calderón también hace presunción de su honestidad, lástima que durante los seis años que vivió en Los Pinos, que por cierto fueron los años en que el PAN, vuelto gobierno federal, demostró una corrupción digna de cualquier otro gobierno priista salvo el de Peña Nieto (digo, tampoco le vamos a cargar muertos que no son de ella). De los muertos que a mí sí me gustaría nos hablara hoy, son las víctimas de la guardería ABC, donde se documentó a los propietarios como miembros de su familia, que igual pudieron no haber tenido ninguna relación con ella, pero dada la impunidad que privó y el silencio que hasta la fecha ella mantiene sobre el asunto, al menos a mí me basta para refrendarle la categoría de sospechosa, con mayor razón ahora que lo único que le falta es postularse para santa. Pronunciamientos sobre la Estela de Luz (obra emblemática de la corrupción calderonista) más vale no esperar, si no se deslindó en su momento dudo mucho lo haga ahora, pues implicaría romper con el marido y ahí se le irían la mayoría de los votos con que cuenta, es decir uno.

Encima, la señora pretende convertir su muy personal apetito de poder en una lucha feminista, en favor de las mujeres, ella…que jamás ha mostrado voluntad propia frente al maridito que Dios le puso como cruz; es cómplice de él, que no se engañe ni pretenda salir avante de la forma como, según ella, lo ha hecho desde hace once años: haciendo como que la virgen le habla. En ello le ayudan una turba de columnistas pagados por el PRI, tratando de explotar una veta que, suponen, les será de gran utilidad para la elección del año entrante, pues ¡Es mujer! ¡Y encima panista! Allá ellos y sus cuentas, a lo mejor les resultan en la medida que el público no se fije en lo que cada quien representa, y opten por aceptar a pie juntillas lo que cada candidato afirme ser, nomás que si así sucede habrá empate múltiple. Ya veremos a esta Juana de Arco de petatiux cuando deba responder sobre asuntos como aborto, métodos anticonceptivos, es más… ¡sobre el divorcio! Para no irnos tan lejos.

Margarita Zavala representa a la peor derecha mexicana, esa derecha mocha, fascista, intolerante, que ha hecho de la mujer mexicana su peor víctima, como bien lo demostró con su primera esposa Diego Fernández de Cevallos, por cierto un asunto sobre el cual Margarita jamás se pronunció, ni se pronunciará.

Ni modo, en México ya hay memoria.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.