Una fotografía de la “diplomacia” mexicana

Entre el sonido y la furia  (producto de los terremotos 7-19 septiembre), en los medios electrónicos mexicanos pasó inadvertido que el 12 de octubre en Bolivia se conmemora El Día de la descolonización y en Venezuela El Día de la resistencia indígena. En México se habla del día “del respeto” a la diversidad cultural.

De algunos medios impresos de tufo monárquico que circulan en México se puede rescatar el registro de que, en Madrid, el 12 de octubre se celebra El Día de la Hispanidad.

Esta vez, en Madrid, la agenda fue ocupada por la crisis de Cataluña derivada del referéndum Por la Independencia.

Pero una nota llamó la atención: La Casa Real hizo una declaración especial de reconocimiento al valor y la entrega a España por un accidente al que se le puso la etiqueta de patriótico. Un cazabombardero se estrelló antes de aterrizar en la base de Llanos, Albacete.

El accidente ocurrió después de que miles de madrileños ovacionaron a las Fuerzas Armadas en su parada de El Día Nacional. El cazabombardero estrellado había participado en ese evento.

Por esos días, el gobierno de Enrique Peña Nieto hizo una rotunda declaratoria en contra de la voluntad independentista del pueblo catalán.

Para todo efecto diplomático, esa entrada a cuadro refleja cierta condición de súbditos que caracteriza a algunos exégetas del grupo dominante. No sólo frente a Washington, sino a Madrid.

Es hora de pedir perdón por “los conquistadores masacrados”

Llevamos contados dos años y cuatro días de que sería de esperarse al menos una nota de extrañamiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores al Palacio Real de Madrid, por un arrogante desliz del rey Felipe VI.

El 12 de octubre de 2015, Felipe VI exigió a Latinoamérica pedir perdón a los españoles por los miles de conquistadores masacrados por los pueblos originarios en resistencia.

Aquel día, casualmente la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau declaró que es vergüenza de Estado que Madrid celebre el genocidio contra las comunidades americanas conquistadas hace cinco siglos.

Todavía la primavera de 2017, el director general mismo de Televisión Española (medio de Estado) dictó una conferencia en la que sostuvo que la obra de los expedicionarios españoles en América fue de evangelización, respondida en forma bárbara por los salvajes e idólatras nativos.

¿Cuántos cientos de miles de meshicas sucumbieron a sangre y fuego entre la cruz y la espada? Y todavía se nos exige pedir perdón. En un descuido y Luis Videgaray se postrará ante el trono ahora que emprende el vuelo hacia Europa.

Esto es el “Nuevo Orden Internacional”

Madrid tiene ahora la afilada Espada de Felipe sobre la nuca del pueblo catalán. México se alinea con la Casa Real.

Cataluña vota por Independencia: Inadmisible, clama la Unión Europea. Inadmisible, expectora la Casa Blanca. Ambas metrópolis se atrincheran por España Unida.

Curioso, cínico modo de leer el Nuevo Orden Internacional. Los pretendidos amos del mundo, desde el eje Londres-París-Bruselas-Madrid-Washington se regodean con la furiosa fragmentación y repartición de África y Medio Oriente para saciar su rapacidad, destruyendo la cultura de aquellas regiones y despojándolas de su secular patrimonio, ahora el energético.

Ver al gobierno como chalán en esas guerras de saqueo (México las padece desde la primera mitad del siglo XIX) da pena ajena.