Tres Ríos

Varios de los políticos que quieren participar en la contienda electoral del año 2018 son expertos en aplicar El Manual Práctico de los Trinquetes.

De hecho, ya algunos practican en el Congreso de la Unión y el palacio legislativo de Sinaloa para estar listos en caso de que los envíen a reelegirse en sus puestos.

A la sombra de la actividad política sazonaron negocios impuros que avergonzarían a personas decentes pero que a ellos ni siquiera los sonroja.

Es el caso de la diputada Irma Tirado Sandoval, que como máxima jerarca de las huestes del Partido Revolucionario Institucional tomó como patio de juego la responsabilidad que tiene y no ha cumplido con su papel de defensora de los intereses de Sinaloa.

Eso sí, ha quedado claro en ella su simpatía por los chayotes políticos y los negocios oscuros a la sombra de la franquicia política de la que goza.

Otro de los que tiene como tutor a Maquiavelo es José Menchaca López, cuyos genes políticos lo unen al exgobernador Mario López Valdez.

Pepe Menchaca cuajó fuertes negocios con el gobierno del estado durante el sexenio pasado y el concubinato con Malova lo llevó al Congreso del Estado de Sinaloa para defender a capa y espada a su jefe anterior. Ese mismo papel jugaron Jesús Antonio Marcial Liparoli y Marco Antonio Osuna Moreno, entre algunos más del bando panista que fueron beneficiarios del despilfarro sexenal que mantiene de rodillas al estado.

La estampa de los diputados que han fallado la integran también Gloria González Burboa, que pasó a la historia porque siendo habitante de Los Mochis fue postulada por el PRI como candidata por Choix y El Fuerte y la legisladora no conoce más que el 10 por ciento de la circunscripción electoral a la que pertenece y en el resto ni siquiera es conocida. Triste su situación.

Entre los priistas que están en números rojos en sus vitaminas políticas se hallan Maribel Chollet Morán, Elsy López Montoya,  Margarita Villaescusa  Rojo, Maria Eugenia Medina Miyazaqui, Carlos Francisco Montenegro Verdugo y  Emma Karina Millán Bueno

Por el lado de Acción Nacional, la huella digital del fracaso en la lucha contra la corrupción es prácticamente Juan Pablo Yamuni Robles, a quien se le adjudica la falta de talla para luchar contra la corrupción y también Ha resultado de poca utilidad para Sinaloa en el Congreso.

Francisca Henríquez Ayón, Carlos Humberto Castaños Valenzuela, Tania Margarita Morgan Navarrete y Sylvia Treviño Salinas, también han fallado en esa trinchera porque han carecido de combustible político.

En el Congreso de las Unión también se cuecen habas, ya que muchos de los que navegan con bandera tricolor obtuvieron sus proteínas políticas desde la administración del estado durante el periodo malovista.

Esta el caso de Martha Tamayo Morales, que desde la presidencia del Comité Directivo Estatal en Sinaloa cobró caro su servicio al sexenio pasado y obtuvo la franquicia del partido tricolor para llegar al Congreso de la Unión.

La legisladora intenta poner a caballo sus aspiraciones para continuar amamantándose económicamente con cargo a los contribuyentes, pero su paso por San Lázaro no ha servido a Sinaloa y prácticamente no se cuenta su curul entre las más productivas.

German Escobar Manjarrez es el prototipo del político malagradecido, ya que se aprovechó de la falta de organización del sector cenecista para traicionar al campo y colarse como uno de quienes se sirvieron también con la cuchara grande ante la falta de liderazgos en el Revolucionario Institucional.

Las cuentas no han sido buenas por ningún sector del PRIAN. De acuerdo a esas cuentas que han arrojado nuestros legisladores, solo con el Manual Práctico del Trinquete pudieran ser reelectos o lanzados en nuevas aventuras políticas de frente a las elecciones del año 2018.

El caso es que el escenario dentro de esos partidos no promete fórmulas mejores en el 2018, porque los mismos de siempre siguen acaparando las posiciones políticas. Ni Carlos Gandarilla es cambio en el PRI, porque es simplemente un oficial de partes, ni siquiera un “gerente”, guiado de la mano por su padre, como comentan dentro del propio partido.

Ya acabé.