Tres Ríos

Al alcalde de Culiacán, Jesús Valdés Palazuelos, le está saliendo muy malo el sancocho político.

El militante del Partido Revolucionario Institucional no es el único que puso la mira en una candidatura que lo conduzca al Congreso de la Unión, pero si es el alcalde peor posicionado en el ánimo ciudadano en los últimos cuatro trienios.

Comparte con Sergio Torres Félix, su antecesor, las primeras posiciones en el ranking de los presidentes municipales peor calificados.

Sin embargo, hay que reconocer que Valdés Palazuelos es portador de un épico cinismo porque no ha sembrado en el terreno político de la capital sinaloense y quiere que le coloquen el cinturón de campeón en resultados como gobierno municipal.

Su desempeño al frente de la comuna es una estampa de desequilibrios, ya que por una parte los ciudadanos reclaman acciones de gobierno y por el otro lado Jesús Valdés Palazuelos se dedica a despilfarrar la figura de munícipe a ritmo de mambo con sus excursiones por diversos estados de la república y otros municipios del estado, donde con frecuencia se le ve en actos políticos en horarios laborales. Quiere un puesto “gordo”, en el Senado, pero ni a una diputación local puede aspirar, si esto se decide en base a logros y no por imposición acostumbrada en el feudo priista.

A ese ritmo podrá hacerse de una candidatura mediante el sistema de subastas en el piso de remates del Partido Revolucionario Institucional, pero tropezará con dificultades por el hartazgo ciudadano que permea por las arterias y venas de la capital sinaloense.

Otro de los que no se queda atrás y tampoco baila al son que le tocan los ciudadanos, es el presidente municipal de Mazatlán Fernando Pucheta, quien está resultando para el puerto más perjudicial que la marea roja, ya que de frente y de perfil la Perla del Pacifico está muy abandonada y presenta tasas de violencia que antes no tenía.

Es otro de los que quiere repetir, contra lo que opine la gente.

Durante su campaña por la alcaldía, Fernando Pucheta despertó una alharaca que focalizó la curiosidad ciudadana, pero ya en la práctica demostró que le quedó grande la yegua porque la obra pública, la seguridad y el empleo que dijo traería no han llegado, ni llegarán.

Para colmo de males, es visto como político rijoso, intolerante y mentiroso, que trae a cuestas desencuentros con la ciudadanía y, para colmo de males, los proyectos de atracción turísticas se cuartearon porque los visitantes se encuentran atemorizados por lo que ocurre en el sur de la entidad.

Esa es la realidad que vive el puerto con su errático y grosero gobernante.

El que no canta mal las rancheras es el alcalde de Elota, Ángel Geovani Escobar Manjarrez, quien desde su propio espejo jura y perjura que en esa ínsula no hay otro gallo como él y que tiene en remojo su propia candidatura para ponerla a cocinar en cuanto se levante la veda política.

El colmo de males es que no tiene las espuelas ciudadanas paran galopar hacia una campaña segura, porque nada más llego él al puesto de alcalde se dispararon los homicidios, los robos domiciliarios y también se comenzó a verse un retroceso en las políticas públicas de ese lugar.

Electoralmente no tiene tela de donde cortar, a menos que se suba al piso de remates del Partido Revolucionario Institucional para pujar por la nominación tricolor, aunque hay que decirlo, hay muchos personajes en la fila de espera.

Los que de plano no tienen oportunidad de ser pasados por el filtro electoral son el diputado José Menchaca, Jesús Antonio Marcial Liparoli, Irma Tirado y Marco Antonio Osuna Moreno, que son señalados como cómplices del endeudamiento público que descargaron los funcionarios del sexenio pasado contra los sinaloenses, ya que estos legisladores trazaron la ruta para exonerar a muchos de los involucrados en el saqueo económico más grande de la historia del estado de Sinaloa.

Estos legisladores tuvieron comal y metate durante el sexenio pasado y no tienen explicaciones que ofrecer sobre la repentina opulencia económica en la que navegan actualmente.

En caso de ser candidatos otra vez, estarían dándoles carnada a los leones y el partido tricolor podría perder algunas de sus curules por la negra influencia ganada por los legisladores.