Tres Ríos

La falta de “maderas finas” en los partidos políticos que ambulan por Sinaloa es notoria y por eso se antoja difícil que saquen a sus candidatos a través de un parto sin dolor.

El dedazo y los dados cargados que en un tiempo fueron patentes del Partido Revolucionario Institucional son ahora sazonados y cocinados en Acción Nacional y sus satélites, sobre todo el sol azteca, donde el menú de candidaturas incluye también a personajes que piden prestados a otros institutos políticos para que les engorden la fotografía de los procesos electorales.

Eso sí: el empaque panista y de los otros partidos políticos fines se vende caro, a las mismas manos que los controlaron desde el siglo pasado.

No es pura casualidad que Martin Heredia Lizárraga comprara la candidatura a gobernador que le fue endosada el año pasado cuando las apuestas estaban a favor de una alianza con Héctor Melesio Cuén Ojeda y el PAS.

Incluso tenía más “rating” Salvador López Brito que el ex priista y ex perredista, pero el diputado federal del sur de la entidad se subió al carro azul para detonar un proyecto personal y al mismo tiempo disminuir los bonos del PAN en el electorado.

La táctica le dio resultado porque ahora Martin Heredia anda como si nada disfrutando de las ganancias de aquella aventura traicionera, que involucró al “purísimo corazón” de Ricardo Anaya Cortés, mientras el Partido Acción Nacional vive en medio de los crujidos que produce el divisionismo intestino.

El colmo de males es que tanto en las filas de los legisladores del PAN como entre otros partidos nacionales se engrasan los reclamos hacia sus cúpulas en el país, que ahora dicen que bajarán el salario de sus funcionarios, así como las prerrogativas presupuestales de sus diputados y senadores para apoyar la reconstrucción de las zonas devastadas por los sismos del mes pasado. Pero líderes como Anaya tienen historial de negocios oscuros que les permiten vivir sin cobrar hasta un sexenio, si se ofrece.

Uno de los que se mueve a regañadientes son sus correligionarios, que ahora se dicen víctimas de los terremotos por que los están obligando a disminuir sus percepciones económicas como legisladores.

Pero no nada más en el PAN se cuecen estas habas. Otras de las que andan gorgoreando su malestar porque le quieren cortar una rebanada al moche legislativo son las comadres, la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo y la diputada Martha Tamayo, que en voz baja dicen a sus cercanos confidentes que el asunto de la reconstrucción no es para Sinaloa y sin embargo pagaran los platos rotos porque así se los ordenaron en la cúpula nacional. ¿Cuál patriotismo de verdad? Son patriotas sólo si las invitan a tomar y cenar en el tercer piso en la noche de “El Grito”.

Hay que recordar que los legisladores federales se sirven en platillos grandes sus salarios y aparte se roban los programas gubernamentales de apoyo a las clases marginadas y en una primera aportación dirigida a los afectados por el primer sismo solo dieron dos mil 500 pesos como apoyo cuando perciben más de 150 mil pesos al mes sin contar el festín financiero del que se apropian tras bambalinas.

Esa es la madera que tienen estos partidos. Pero hay más, porque en el Partido de la Revolución Democrática ya ni siquiera tienen madera porque en el territorio sinaloense cuentan apenas con un diputado en la persona de Efrén Lerma Herrera y este ni siquiera gorgoritos hace en el Congreso del Estado. El es en realidad de Mario López Valdez, a quien sirve desde que éste fue presidente municipal de Ahome. Es tan malovista como Audómar, los hermanos Guerra y otros saqueadores de la izquierda rapaz.

Ni madera ni carpintería hay en el partido del sol azteca de Sinaloa.

A partir de la crisis de los partidos políticos existen actores que alistan sus bolsas para participar en la vendimia de candidaturas, tomando en cuenta que no estamos en otro país y que aquí los miembros de la iniciativa privada abrevan de la ubre del presupuesto público para decirse empresarios y quitan del camino a los estadistas que puedan atravesárseles, que son más pobres que ellos y por lo mismo despreciados por los magnates priistas y panistas.

Es la modernidad en la actividad política.

Por eso, todos los partidos nacionales se encuentran prácticamente en el piso de remates, abiertos para todos aquellos capitalistas que quieran pujar en la subasta de las candidaturas que vienen.

Ya acabé.