Terremotos: Que no nos den más de lo mismo

“Si los caminos de Dios son inescrutables”, ¿cómo entender que la Naturaleza sea tan ingrata con los tecnócratas neoliberales mexicanos tan bien portados?

Documentemos esa inquietud: Cuando no se cumplían 100 días de que se había presentado un triunfalista balance de la transformadora política pública en materia de educación, ¡que el 7 de septiembre! se inicia la serie de terremotos que se encargaron de descuadrar el optimista cuadro.

Ya para el 17 de septiembre, después de los primeros terremotos y sus réplicas, se tenía un censo de planteles escolares colapsados o dañados, dedos mil 224. ¡Y llegan al altiplano los terremotos del 19 de septiembre! con sus secuelas destructivas.

Los records que nos contaron el 31 de mayo

Partimos del 31 de mayo en que, con la presencia del presidente Enrique Peña Nieto en la Escuela 7 de Enero (Escuela modelo del Nuevo Modelo Educativo, se le acredita), el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer pintó el paisaje de los logros de la Reforma Educativa.

Sexenio de records, el funcionario informó que, sólo en el Programa de Mejoría de Escuelas de nivel básico, en obras de infraestructura se habían invertido ya en los primeros cinco años de la actual administración 42 mil millones de pesos.

Con lo aplicado en establecimientos de Educación Media y Superior, tres veces más que el total de los dos gobiernos panistas anteriores.

Al cierre de sexenio, la inversión en ese programa se elevaría a 80 mil millones de pesos.

Un dato contado, fue el de que, de seis mil, las Escuelas de tiempo completo se habían multiplicado por cuatro: 25 mil unidades.

El dato que observamos coincidente, es que más de 25 mil escuelas primarias serían las beneficiarias de la inversión en obras de infraestructura para su reparación, recuperación y seguridad física. Por hoy no abordaremos el esquema financiero instrumentado a ese fin.

Con regular periodicidad, el responsable de esa área de la SEP hacía apariciones mediáticas para blasonar los avances de ese programa. De repente, salió de cuadro.

Después del 19 de septiembre, no acaba aún de hacerse el censo definitivo de la estructura escolar afectada y el reingreso de los niños a las aulas está sujeto a los peritajes correspondientes a fin de no exponerlos a indeseables riesgos.

Como sea, a finales de la semana pasada el secretario Nuño Mayer se desembarazó de sus arreos de campaña de supervisión, evaluación y rescate, y volvió a vestir sus trajes de gala para tomar su sitio televisivo en el ¡México está de pie!

De peritos y gobernadores puestos bajo sospecha

De una cuestión en especial vale estar atentos en el seguimiento del nuevo plan de reconstrucción al que, por lo pronto, se anuncian recursos por38 mil millones de pesos.

¡Qué tal! si entre las escuelas siniestradas entre el 7 y el 19 de septiembre se encuentran de aquellas que aparecían en reportes sobre los avances del programa de infraestructura escolar.

Nomás para ilustrar nuestro optimismo, retomemos una señal de experiencias pasadas: Recientemente, el senador priista Sofío Ramírez Hernández cursó un exhorto al Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa solicitando informes sobre el destino de 19 millones de pesos para la reconstrucción de la escuela Morelos (Puerto Marquez, Acapulco), que hace cuatro años quedó dos metros bajo agua después de pasada sobre guerrero la tormenta tropical Manuel.

En tanto no se conozcan censo, peritajes y evaluación finales, no aventuramos una afirmación. Nos quedamos con la inquisición para cuando se haga el balance definitivo y uso de presupuesto sectoriales, y a quiénes se asignaran los contratos de reconstrucción.

Por lo pronto, apuntamos dos graves aspectos que señorean sobre el balance del desastre: 1) En términos generales, ahora se sabe que la supervisión de estructuras de edificaciones comerciales recientes (sobre todo las colapsadas),  los peritos que firmaron los  dictámenes, son pagados por las propias empresas constructoras; y

2) En el caso específico de obras de infraestructura escolar, existen constancias de que algunos gobernadores salientes o en funciones dirigieron los contratos en favor de compañías constructoras de empresarios amigos o de firmas de las que son socios, así sea usando prestanombres, que es lo más habitual.

Es de exigirse que los representantes de la autoridad superior que han ordenado a sus subordinados una investigación seria sobre origen y consecuencias de los daños, no los remitan al casillero de colaterales, y tengan la decencia, no de exigir, sino de fincar motu propio responsabilidades penales.

Si lo que resulta después de atemperada la sicosis colectiva es más de lo mismo, quedará confirmado que el grupo dominante no tiene remedio. Es cuanto.