“Teoría del caos” y candidaturas “independientes”

El grotesco parto de los partidos políticos tradicionales

La explosión de ambiciones personales expresadas en la pretensión de candidaturas “independientes” para pugnar por uno de los más de tres mil puestos de elección popular que estarán en disputa en 2018, revela que el Congreso de la Unión trazó deliberadamente el rumbo hacia la anarquía política, sin medir sus catastróficas consecuencias.

Sólo para la Presidencia de México, 76 sujetos (ocho mujeres entre ellos) solicitaron su registro por aquella vía. Al decantarse la lista podrían darse por descartados a ocho. Es absolutamente probable que los consejeros del INE la redondeen en 40. Y que al final de la jornada de “depuración”, para efectos prácticos, queden de 4 a 8 candidatos “independientes”.

Nada más sobre la base de 40, esos “aspirantes” tendrían que recoger casi 35 millones de firmas de apoyo del listado del Registro Nacional de Electores. En la hipótesis de que finalmente se les dé el fíat, el costo de sus promociones y campañas constitucionales rebasaría el total del subsidio público asignado a los partidos nacionales en las elecciones federales intermedias de 2015.

Estamos hablando de los pretendientes de la Presidencia. Pero ya han aparecido como hongos los que buscan ese tipo candidaturas al Congreso federal y, en cascada, seguirán las de las alcaldías y diputaciones locales.

El eje de ese vertiginoso y descontrolado remolino lo constituirán las más 30 mil candidaturas que en su momento nominarán los partidos políticos con registro oficial para todos los cargos en disputa.

Incluso aquellos partidos nacionales que mediante coaliciones y alianzas acuerden una candidatura presidencial común, se reservarán el derecho de cubrir por sus propios medios, la nómina al Congreso federal y algunas nominaciones a los gobiernos de los estados.

Vale la pena hacer una primera acotación: En el merengue retórico que suelen emplear los “transformadores”, se concibió la candidatura “independiente” como “derecho” del “ciudadano”. Esto es persona no activa en los partidos políticos, depositarios de “la democracia representativa”.

Por supuesto, se instituyó el derecho a “votar y ser votado”. En el recorrido, en la noche de los tiempos, se desvaneció una obligación sustancial: La de comprobar un modo honesto de vivir. No es la anterior mera reliquia. No lo es: Para ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ejemplo, es requisito gozar de buena reputación.

¿Por qué, para ser Presidente de la República, gobernador, senador o diputado no se exige tener un modo honesto de vivir y buena reputación como se exige a aspirantes al Poder Judicial de la Federación?

Porque se cerraría el paso a los Fox, a los Calderón, a los Peña, a los Granier Melo, a los  Duarte de Ochoa, a los Duarte Jáquez, a los Borge Angulo, a los Yarrington, a los Hernández Flores, a los Aguirre, a los Padrés Elías y fauna de acompañamiento. El PRI, el PAN y el PRD se quedarían sin parque para combatir contra los “independientes”.

La segunda acotación tiene que ver con la condición de “ciudadano” no militante de ningún partido para ser titular del derecho a la candidatura “independiente”: Jaime Rodríguez Calderón llegó a la gubernatura de Nuevo León directamente desde los cubículos del PRI y de su sector empresarial. Fue de los primeros que se puso ahora en la lista para la candidatura presidencial “independiente”.

Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa no dejó que se secara la tinta de su renuncia al PAN para instalarse en guardia frente al bunker del INE con biografía y solicitud en mano. Siempre será panista, dijo en el discurso de su “renuncia”.

Armando Ríos Píter negocia con el priista Emilio Gamboa Patrón el “pago de marcha” del Senado, al que llegó presumiendo y exhibiendo las siglas del PRD.

Únicamente en casa conocen a Alfredo Pérez Mata, quien reservó lugar entre los primeros cuatro que hicieron cola en el INE, pero su corazoncito late desde que, a fines de los noventa, fracasó en su intención de crear el partido Águilas Mexicanas con el fin de jugar en las presidenciales de 2000. En fin.

La figura del “independiente” es el embozo perfecto para el camuflaje de egocéntricos/ególatras, de políticos-francotiradores reacios a someterse al régimen estatutario de las agrupaciones políticas y los partidos. Son aquellos que las quieren “peladitas y en la boca”.

Desde procesos electorales anteriores, esos políticos-francotiradores se acogieron a las “candidaturas externas” para desplazar a militantes que acreditaron escalafón en las organizaciones juveniles de los partidos con registro, que hicieron talacha en los sectores de origen y “se la partieron” en cada campaña sin rajarse ante misiones de mapachismo allá donde los caciques de cuello blanco no bajan a ensuciarse el calzado.

Ahora los legisladores federales, con la reforma electoral de 2014, se la pusieron a los políticos-francotiradores “de culito de gallina”.

No es que los mangoneadores de las cámaras federales hayan leído ni las solapas de los tratados sobre la “teoría del caos”. Simple y sencillamente acataron la línea que les fue dictada “desde lo alto”, donde tampoco se preocupan mucho por conocer los principios de las Ciencias Políticas.

Simularon una concesión “democrática” al “ciudadano” sin medir sus  perturbadores alcances: Sólo para ponerle antifaz al rostro de la dictadura perfecta.

La anarquía es real. Primer dato: Hasta su ajuste a finales del próximo invierno, el tiene RNE un listado nominal de 87 millones de mexicanos empadronados. En las elecciones presidenciales de 2012 la votación depurada dio algo más de 44 millones de sufragios.

Si al total de los 78 postulantes hasta la noche del domingo pasado se les exige presentar firmas de más de 87 millones de mexicanos, estamos hablando de casi un 80 por ciento del listado nominal. El requisito implica que no debe haber firmas repetidas a más de un presidenciable. ¿Quién se traga esa rueda de molino?

A cada aventurero apuntado, el INE le requiere 866 mil firmas de apoyo. Hace unos días, al salir como Chacha del PAN La calderona, los llamados “senadores rebeldes” se burlaron de Ricardo Anaya Cortés asegurando que para cumplir sus expectativas en el 18 sólo le quedaba el padrón del partido: Unos 260 mil miembros activos.

Objetivamente, El Bronco Rodríguez puede reunir 866 mil firmas o mucha más para su candidatura independiente: El regiomontano reclama el triunfo la noche del 1 de julio de 2018. El PAN lo objeta. ¿Aceptará Rodríguez la impugnación de un  partido que sólo tiene menos de 300 mil miembros a decir de prominentes aunque rezongados militantes?

¿Ante que circunstancias nos colocan los anteriores mazacotes constitucionales?: Como no está legislada la segunda vuelta en la elección presidencial, a cualquier candidato que el Tribunal Electoral federal le reconozca el triunfo, se instalará en Los Pinos viciado de ilegitimidad.

No es esa una eventualidad: Antes de que termine octubre y los consejeros del INE emitan los dictámenes negativos correspondientes a las solicitudes de los independientes, veremos a los frustrados llegando con sus expedientes a las salas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación demandando revisión. Así empezará la elección presidencial de 2018. Casi entre barandillas y oliendo a azufre.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.